Historia 323
Esta es la historia 323 de 450 que te contaremos sobre León
Desde 1938, Tortas El Indio Triste ha formado parte de la vida cotidiana de miles de leoneses. Su historia comenzó ese año y, desde entonces, ha acompañado la salida de partidos de futbol, reuniones familiares, jornadas de trabajo y generaciones enteras que encontraron en una torta mucho más que un antojo.
Fue en 1938 cuando José Lozano y su esposa, Lorenza Hernández, originarios de Jalisco, llegaron a León en busca de mejores oportunidades. Antes vendían paletas, pero fue en esta ciudad donde encontraron en las tortas el oficio que sostendría a su familia durante generaciones.
Los primeros años trabajaron de manera ambulante, recorriendo las calles en un triciclo. Con el tiempo se establecieron sobre el Malecón del Río, frente a una gasolinera y, posteriormente, muy cerca del antiguo estadio de futbol. Ahí nació una tradición que miles de aficionados recuerdan: terminar un partido y caminar por una torta de El Indio Triste.
Décadas después, en 2015, el negocio cambió de domicilio, pero no de esencia. Se instaló en la colonia La Martinica, sobre la calle San Sebastián, a unos metros del viejo estadio, manteniendo viva una historia que continúa escribiéndose todos los días.
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Hoy el negocio está a cargo de Reynaldo Hernández, ahijado de don José Lozano, quien heredó no solo el puesto, sino la responsabilidad de preservar una tradición que forma parte del patrimonio gastronómico popular de León.
¿Por qué se llama El Indio Triste?
Como ocurre con muchos lugares emblemáticos de la ciudad, el origen de su nombre también está rodeado de historias. Una de las versiones apunta a que hace referencia a la antigua calle del Indio Triste, hoy calle Gante, donde el negocio estuvo establecido durante algún tiempo.
Otra se relaciona con la leyenda que dio fama a esa calle: la de un joven indígena que se enamoró de la hija de una acaudalada familia española y que, tras ser brutalmente golpeado por ese amor prohibido, murió esperando a las puertas de la casa donde vivía la mujer que amaba.
Después de más de 85 años, El Indio Triste sigue siendo mucho más que un negocio de tortas frías. Es un lugar donde los recuerdos se sirven entre bolillos, jamón y queso; una tradición familiar que ha visto pasar generaciones enteras y que demuestra que el patrimonio de una ciudad también se conserva en los sabores que resisten el paso del tiempo.
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En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
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