Historia 322

Esta es la historia 322 de 450 que te contaremos sobre León

Pinturas de Miguel Cabrera, Juan Correa y Antonio Segoviano; esculturas talladas en madera de mezquite del siglo XVII; una colección centenaria de arcángeles; la capa pluvial utilizada en la coronación pontificia de la Virgen de la Luz en 1902 y hasta la indumentaria que utilizó el papa Benedicto XVI durante su visita a León forman parte del acervo del Museo de Arte Sacro.

Cerca de dos mil obras artísticas que rinden culto a lo sagrado y lo divino integran este espacio. Considerado uno de los acervos religiosos más importantes de la ciudad.

“El Arte Sacro es la expresión de la verdad a través de lo bello, es algo connatural al ser humano. La belleza nos permite descubrir algo esencial de la realidad. Las personas vibran ante la belleza y esta hace elevar nuestro corazón, por ejemplo, al contemplar un atardecer”, explicó el padre Fidel Hernández Lara, rector del Templo Expiatorio y fundador del Museo de Arte Sacro de León.

El Museo de Arte Sacro se encuentra a un costado de la Catedral. Foto: Luz Elena Escobar

Resaltó que, durante siglos, la Iglesia ha buscado transmitir la fe a través de tres ejes rectores: la evangelización expresada en la palabra de Dios y la Biblia, la comunión manifestada en los sacramentos y el servicio entendido como la ayuda al prójimo.

En estos ejes, el arte sacro ha encontrado un camino de expresión universal y perdurable.

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Pinturas que cuentan la fe

Entre las obras más representativas destaca La Virgen de la Luz, patrona de León, elaborada por el pintor novohispano Miguel Cabrera. Está ubicada en el altar mayor de la Catedral Basílica.

La pintura representa a la Virgen con vestido blanco y capa azul, sobre nubes y querubines, mientras sostiene al Niño Jesús en su brazo izquierdo. El Niño toma corazones de una canasta y dos ángeles colocan una corona imperial sobre la Virgen.

También sobresale La muerte de San José, obra de Antonio Segoviano donada por un sacerdote. El óleo, de 50 por 70 centímetros, muestra a San José en su lecho de muerte acompañado por la Virgen María y Jesús.

En el lugar se pueden observar varias pinturas. Foto: Luz Elena Escobar

Otra pieza destacada es La Virgen del Rosario, del pintor novohispano Juan Correa. El cuadro, de 150 por 220 centímetros, refleja a la Virgen sosteniendo al Niño Jesús mientras porta un rosario. La obra fue restaurada después de que el humo de las veladoras dañara su superficie.

La colección incluye además La Virgen del Refugio, fechada en 1774 y atribuida al pintor novohispano Francisco Antonio Vallejo. Su técnica al óleo destaca por el manejo de la luz.

Reliquias y objetos litúrgicos

Entre las piezas más valiosas también se encuentra la capa pluvial utilizada durante la coronación pontificia de la Virgen de la Luz en 1902.

La prenda, confeccionada con hilos de oro por diseñadores de Lyon, Francia, formó parte de un conjunto de ornamentos exhibidos en una exposición realizada en París en 1900 y posteriormente adquirido por el obispo de León para la ceremonia de coronación.

El museo conserva además una serie del siglo XIX dedicada al viacrucis, atribuida a Juan Correa. Así como otro viacrucis completo procedente de una iglesia de Europa y donado por un leonés.

Viacrucis de la pasión de Cristo. Foto: Luz Elena Escobar

Está integrado por 14 cuadros de aproximadamente 70 kilogramos cada uno. Elaborados con figuras en relieve sobre estructuras de fierro y alambrón recubiertas con pastas y posteriormente modeladas y pintadas.

Otra de las piezas sobresalientes es una escultura de Cristo crucificado tallada en madera de mezquite durante el siglo XVII. La imagen, de tamaño natural y policromada al óleo, fue donada al obispo Martín Rábago por una familia leonesa.

El acervo también resguarda una colección de ocho arcángeles con más de cien años de antigüedad. Las manos, pies y rostros fueron tallados en madera, mientras que el resto del cuerpo fue elaborado mediante una técnica que utiliza telas de lino impregnadas en yeso para modelar las figuras.

Colección de ocho arcángeles con más de cien años de antigüedad. Foto: Luz Elena Escobar

Otros objetos

Además, el museo conserva vasos sagrados, copones, vinajeras, cálices, jarras y custodias de plata y otros metales que datan de los siglos XVIII al XX.

Para el padre Fidel Hernández Lara, todas las obras poseen un valor especial, aunque reconoce una predilección por una. Se trata de un óleo de cinco por tres metros dedicado al Misterio de la Santísima Trinidad, atribuido también a Miguel Cabrera.

La admiro por lo que representa, cualquier persona que observe este cuadro, se deja llevar por la belleza de Dios y su infinita grandeza. Es la síntesis del cimiento de nuestra fe en el misterio de la Santísima Trinidad”.

Un museo construido durante dos décadas

El Museo de Arte Sacro se localiza a un costado de la Catedral Basílica de Nuestra Madre Santísima de la Luz y actualmente permanece cerrado al público debido a trabajos de mantenimiento.

Su acervo es resultado de casi veinte años de trabajo de rescate, integración y restauración encabezados por el padre Fidel Hernández Lara. El proyecto comenzó en 1994 y, con el paso de los años, logró consolidarse como Museo de Arte Sacro.

“Los primeros años fueron de mucho trabajo, fue comenzar de cero, hubo personas que se sumaron al proyecto, por ejemplo con donativos económicos, regalando obras artísticas de su propiedad, otros apoyaron con la restauración de algunos cuadros e incluso hubo pintores leoneses que donaron óleos de su autoría. Gracias al apoyo y buen corazón de estas personas pudimos concretar el proyecto”, compartió.

Además de las cerca de dos mil piezas artísticas, el acervo incluye 18 mil libros y documentos que narran la historia de la Iglesia católica en León entre 1750 y 1950 y forman parte de la biblioteca y el archivo de la diócesis.

Las salas reúnen pinturas, esculturas, ornamentos, objetos litúrgicos, gobelinos, estandartes, libros e indumentaria sacerdotal de los siglos XVII al XX, entre la que destaca la utilizada por el papa Benedicto XVI durante su visita a León.

El acervo conserva obras de artistas como Miguel Cabrera, Francisco Martínez, Juan Correa, Francisco Serrato, Juan Nepomuceno Herrera, Antonio Segoviano, Arturo Joel Padilla, Carlos Terrés y Manuel Álvarez del Castillo.

Un espacio para preservar el patrimonio

El padre Antonio Borja Vargas, rector de la Catedral Basílica de Nuestra Madre Santísima de la Luz, explicó que actualmente el inmueble recibe mantenimiento integral preventivo para garantizar la conservación del acervo.

Los trabajos incluyen la impermeabilización de las azoteas, la modernización de las instalaciones eléctricas, un nuevo diseño de iluminación, la adecuación de pisos y mejoras en el patio con arbolado y áreas verdes para recibir a los visitantes.

Cuando concluyan estas labores, el museo volverá a abrir sus puertas para mostrar un patrimonio que, además de resguardar obras de gran valor artístico, conserva siglos de historia, fe e identidad de la diócesis de León.

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