Historia 346
Esta es la historia 346 de 450 que te contaremos sobre León
Cada vez que suena la alarma, un bombero leonés sale sin saber qué encontrará ni el riesgo que enfrentará. Incendios, fugas de gas, accidentes o emergencias forman parte de una profesión en la que servir a los demás puede significar arriesgar la propia vida.
En León, la historia de este servicio comenzó hace 125 años. En 1901, el Ayuntamiento aprobó la compra de una bomba manual capaz de lanzar agua a unos 25 metros.
Aquel equipo, operado por elementos de la Policía Municipal, fue el primer recurso destinado específicamente a combatir incendios en la ciudad.
Tres décadas después, el crecimiento industrial, comercial y poblacional hizo necesario contar con una corporación especializada. Así, el 10 de junio de 1930 nació formalmente el Honorable Cuerpo de Bomberos de León, integrado por 15 elementos y considerado entonces una de las cinco corporaciones de este tipo que existían en México.
Con el paso de los años, la corporación creció en infraestructura y equipamiento. Durante la administración municipal de Lorenzo Rodríguez Garza (1967-1969) se construyó la Estación Apolo, que se convirtió en la base central de Bomberos.
Otro momento importante ocurrió el 12 de septiembre de 1989, cuando se integró el Consejo Directivo de Bomberos con el objetivo de fortalecer la corporación.
Para agosto de 1995, la ciudad contaba con tres estaciones, 85 elementos operativos y 15 voluntarios, reflejo del crecimiento alcanzado desde su fundación.
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96 años después
Hoy, a 96 años de su creación formal, Bomberos de León cuenta con más de 300 elementos operativos y nueve estaciones distribuidas en la ciudad. Además, dispone de personal administrativo y de áreas de capacitación, prevención, atención prehospitalaria y emergencias.
Entre los principales servicios que atienden se encuentran fugas de gas; incendios en viviendas, fábricas, terrenos baldíos y pastizales; derrames de materiales peligrosos; enjambres y algunos accidentes viales.
Durante casi un siglo, distintas generaciones han hecho del valor, la disciplina y el servicio a los demás una forma de vida.
De una necesidad a una vocación de vida
Lo que comenzó como la necesidad de encontrar trabajo terminó convirtiéndose en la vocación de Juan Antonio Reyes Romero, quien este año cumplió 17 años de servicio en el Cuerpo de Bomberos.
Ingresó a los 19 años como personal administrativo y hoy es subteniente, con 15 bomberos bajo su responsabilidad en la Estación Apolo.
Dejé la universidad para trabajar, busqué empleo de lo que estudiaba, pero me pedían el certificado y no me contrataban”, comentó Juan Antonio.
Fue entonces cuando su tío, un bombero que permaneció 40 años en la corporación, le habló de una oportunidad en el área administrativa.

“Cuando era niño, mi tío platicaba sus historias y nos mostraba sus fotos. Yo pensaba en algún día poder hacer lo mismo que él”, recordó con entusiasmo Juan Antonio.
Con los años, Bomberos dejó de ser solo un trabajo para él. Ahí encontró un espacio para desarrollarse profesional y personalmente, además de otras pasiones, como el futbol y las competencias bomberiles.
La corporación me ha dado muchos. He tenido sacrificios, experiencias buenas y no tan buenas, muchas satisfacciones, formé una familia, tengo dos hijos, me desarrollé profesional y personalmente”, compartió el bombero.
Entre sus mayores responsabilidades y satisfacciones está salvar vidas, sin dejar de cuidar la propia y la de sus compañeros.
También ha vivido servicios que lo marcaron. Uno de ellos ocurrió hace ocho años, cuando atendió un accidente vial sobre la carretera León-Aguascalientes.
“Había 11 muertos y varios heridos, era una peregrinación de 30 personas, algunas estaban prensadas. La escena era devastadora, era un lugar muy riesgoso donde quedó volcada la camioneta”, contó Juan Antonio.
Entre los bomberos, dice, hay una frase que resume la incertidumbre de cada jornada: “salimos de casa a trabajar, pero no sabemos si vamos a regresar o salir del turno”.
Su último turno después de 40 años
Mientras Juan Antonio representa a una generación que continúa en servicio, Juan José Ramírez Bernal acaba de cerrar una historia de cuatro décadas como bombero.
Después de 40 años de entregar parte de su vida al servicio de los demás, Juan José brindó su último servicio a la ciudadanía el jueves 20 de agosto, como integrante de la Corporación de Bomberos de León.
Es el último bombero veterano de la llamada vieja guardia que permanecía en la corporación. Ingresó el 6 de marzo de 1986 y durante cuatro décadas desempeñó distintos rangos: fue bombero operativo, subteniente, teniente y, durante sus últimos 17 años, capitán.


Su legado dentro de Bomberos continuará después de su retiro. Cuatro de sus hijos siguieron sus pasos y heredaron la vocación de servicio: dos son bomberos operativos y otros dos se desempeñan como tenientes.
Hoy, con sentimientos encontrados, deja atrás el uniforme y las jornadas de emergencia. Termina una etapa de 40 años y comienza otra junto a su familia, con la satisfacción de haber dedicado buena parte de su vida a proteger a los demás.
DAR
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