Historia 351
Esta es la historia 351 de 450 que te contaremos sobre León
Hace más de dos siglos, la Plaza de Gallos era uno de los principales espacios de espectáculos de la ciudad. En su redondel se ofrecían peleas de gallos, corridas de toros, temporadas de ópera, lucha libre y hasta Francisco I. Madero realizó ahí un mitin.
Aunque los documentos históricos no precisan la fecha en que inició la construcción de este recinto, existen registros en el Archivo Histórico que señalan que el inmueble funcionaba como palenque de gallos desde 1798.
Como muestra de la actividad que se desarrollaba en la Plaza de Gallos, entre el 25 y el 28 de diciembre de 1798 se anunciaron 30 peleas de gallos, con apuestas de hasta 200 pesos y 200 reales por cada combate.
Entonces, la plaza era popularmente conocida como “Coligallo” y pertenecía a don Félix Gutiérrez de la Concha.

La finca, ubicada en la calle Juárez, en la Zona Centro, fue construida sobre un solar de 32 varas de frente por 50 de fondo, aproximadamente 27 por 42 metros. Contaba con redondel para el palenque, zaguán, pozo, dos salas con acceso a la calle, cuatro cuartos con ventanas de fierro y ocho puertas. Toda la finca fue construida con material de alicanto y techos de vigas de madera.
Una de las fechas más importantes de la plaza quedó grabada en uno de los arcos del redondel que sostenían la techumbre: el 11 de enero de 1802, considerada como la fecha de conclusión de las obras que ordenó construir don Félix Gutiérrez de la Concha.
Gallos, toros, ópera, políticos, luchadores y escuela
Años después, en 1808, la administración de la Plaza de Gallos pasó a Manuel Gutiérrez de la Concha, hijo de don Félix. La influencia de la familia se extendía más allá de los límites de León: de Manuel dependían otros palenques ubicados en Pénjamo, Piedragorda (hoy Manuel Doblado) y San Francisco del Rincón.
Además, administraba otros establecimientos dedicados a las peleas de gallos localizados en algunas haciendas y pequeños poblados de la jurisdicción.
La historia de la Plaza de Gallos también quedó ligada a uno de los episodios de la Independencia. Entre el 14 y el 15 de diciembre de 1810, el brigadier Félix María Calleja, comandante en jefe del Ejército de Operaciones contra los Insurgentes, alojó ahí a parte de su división realista durante su paso rumbo a Guadalajara.
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La propiedad también atravesó conflictos. El 2 de octubre de 1833, los herederos de Félix Gutiérrez de la Concha perdieron la propiedad a consecuencia de un litigio relacionado con una deuda económica que don Félix arrastró durante 40 años.
A partir de entonces, la finca pasó por diferentes propietarios, quienes continuaron organizando peleas de gallos y agregaron a la cartelera corridas de toros. Por ejemplo, el 20 de abril de 1831 se programaron 40 toros para ser lidiados en la Plaza de Gallos.

Adiós a los gallos
Con los años, en 1876, el redondel del palenque y sus arcos dejaron de tener a los gallos como protagonistas. El espacio dio un giro inesperado: donde antes hubo plumas y navajas comenzaron a presentarse temporadas de ópera, en las que participó la reconocida soprano Ángela Peralta.
El recinto siguió escribiendo su historia y no estuvo exento de la vida política. El 31 de marzo de 1910, el inmueble fue escenario de un mitin encabezado por Francisco I. Madero para informar a la ciudadanía sobre su lucha antirreeleccionista y la necesidad de que la población se uniera al movimiento contra la permanencia de Porfirio Díaz.
Décadas después, en la década de 1950, la Plaza de Gallos volvió a llenarse de público, esta vez con funciones de lucha libre. El redondel se convirtió en cuadrilátero donde se enfrentaron figuras como Blue Demon, El Santo, Tonina Jackson y Médico Asesino. Así como luchadores vinculados a la ciudad como Sugi Sito, Black Shadow, Cavernario y Galindo.
Una nueva fachada
En 1904, la plaza tuvo modificaciones arquitectónicas. Se conservó la parte posterior de la finca y el antiguo palenque. El acceso principal fue reconstruido. La intervención dio al edificio una nueva fachada de dos pisos, con un diseño más señorial y majestuoso, acorde con la época.

Posteriormente, la Plaza de Gallos tuvo uno de sus últimos usos antes de caer en el abandono. Funcionó como preparatoria bajo el nombre de Colegio de San José, dirigido por el profesor Anastasio Hernández Romo, propietario del edificio.
Con el paso de los años, el recinto perdió protagonismo, quedó en desuso y comenzó a sufrir deterioro y derrumbes como consecuencia del abandono.

En 2013 inició un proceso de rehabilitación y rescate arquitectónico de la antigua Plaza de Gallos, a cargo del Gobierno Municipal. Esto con el objetivo de recuperar el inmueble.
Actualmente, el histórico recinto volvió a su vocación como espacio de encuentro y es utilizado para actividades culturales, artísticas y eventos del Gobierno Municipal.
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