León, Guanajuato.- Tras dos años de trabajo, ajustes y constantes intentos, el equipo de médicos veterinarios y biólogos del acuario SeaLand León logró un hecho histórico no sólo para México, sino también para Latinoamérica: el nacimiento de un pingüino barbijo.
A pocos días del nacimiento del polluelo, SeaLand León celebró este acontecimiento inédito. El ejemplar pertenece a la especie “Pygoscelis antarcticus”, originaria de las Islas Sandwich del Sur, ubicadas entre Sudamérica y la Antártida, una región con condiciones climáticas extremas, lo que hace que su reproducción en cautiverio represente un gran desafío.
En entrevista con AM, la médico veterinaria Karen Mejía, una de las responsables del cuidado de los pingüinos, explicó que el polluelo nació el pasado 19 de diciembre, tras un proceso reproductivo que tomó varios años de intentos, ajustes y monitoreos constantes, debido a la limitada información científica disponible sobre esta especie.


Nos llena de orgullo el poder decir que pudimos tener un ejemplar de estos, apuntando hacia la conservación que es nuestra principal meta como empresa y fueron dos años anteriores en los que se veía todo este proceso con los papás, de que si estaban en cortejo, en cópula, pero no se lograba el pollito, se hicieron cambios, pero no se pudo y con la poca información que tenemos disponible era estar haciendo pruebas, y es lo más complicado porque es una vez al año este proceso” detalló la médico veterinario Karen Mejía.
De acuerdo con la especialista, la incubación del huevo dura entre 34 y 40 días, y durante ese tiempo se vigilan de cerca factores como la alimentación de los padres, la temperatura y el comportamiento reproductivo.
Ya llevábamos años intentando, intentándolo, porque esta especie es muy delicada en cuestión de estos cambios de temperatura que tenemos de condiciones, por lo mismo que nos encontramos muy lejos de donde sería su hábitat natural, tenemos que tener muy controlada esta parte, entonces es el conjunto de la alimentación, cuidar la iluminación que sea igual a como será allá en la Antártida, porque es parte del estímulo que les genera a ellos para poder desarrollar su comportamiento reproductivo” señaló.
Mejía agregó que el personal médico y biólogo del acuario mantiene vigilancia las 24 horas del día, los siete días de la semana, tanto del polluelo como de la madre.
Señaló que el nacimiento se dio de forma natural y que el pingüino mostró fortaleza y buen estado de salud desde el momento en que salió del cascarón.
Desde su nacimiento, el polluelo permanece bajo vigilancia médica diaria. Es revisado, pesado y evaluado para asegurar su correcto desarrollo, además de supervisar que la madre lo alimente adecuadamente.
Durante esta etapa, la cría depende del calor corporal de su madre, por lo que el control de temperatura es fundamental.
El grupo de pingüinos barbijo del acuario está conformado por cinco ejemplares adultos: dos machos y tres hembras. El polluelo ha comenzado poco a poco a interactuar con ellos, un proceso clave para que sea aceptado por la colonia y evitar conductas agresivas.
La esperanza de vida de los pingüinos barbijo es de 15 a 20 años en vida silvestre, sin embargo, en cautiverio pueden superar esa expectativa. Uno de los ejemplares del acuario ya cumplió 24 años, mientras que los demás tienen entre 13 y 15 años.
Los pingüinos barbijo son animales altamente sociales, que viven en grandes grupos y muestran un fuerte instinto de protección hacia sus crías.
Su dieta se basa principalmente en peces como capellín y arenque, así como krill, un pequeño crustáceo marino. Todos los alimentos son importados y seleccionados cuidadosamente para replicar lo más posible su alimentación en vida silvestre.
La médico veterinaria señaló que, una vez que el polluelo complete el cambio de plumaje, se le enseñará a nadar. Mientras tanto, no podrá ingresar al agua con los adultos y se colocará una malla de seguridad para evitar caídas accidentales.




Por ahora, aún no se conoce si el nuevo ejemplar es macho o hembra, ya que el sexo solo puede determinarse mediante un estudio de ADN que se realiza en laboratorios especializados. Tampoco tiene nombre, y el acuario no descarta la posibilidad de que en el futuro el público participe en ese proceso.
Este nacimiento representa un paso importante para la conservación de la especie y la educación ambiental.
Hacerles ver a la población la importancia de estos ejemplares y de cuidar el planeta, porque si no lo cuidamos ahora si vienen los deshielos y la pérdida de ecosistemas y ejemplares” compartió Mejía al equipo AM.
El acuario ya contempla la posibilidad de repetir el proceso reproductivo en los próximos años, ahora con la experiencia adquirida, con el objetivo de fortalecer los programas de conservación y colaboración con otras instituciones.
El equipo de SeaLand León está conformado por los médicos veterinarios Aldo de Ávila, Ivanna Angulo y Karen Mejía, así como la bióloga Yesenia López.
LF