León.- En la misa de Domingo de Resurrección, el Arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, hizo un llamado a la grey católica, para dejar a un lado el individualismo, ser servidores de los demás, y no crear un mundo a la medida de cada quien.

El mundo  actual tiene tanto individualismo que por eso estamos como estamos. El mundo nos necesita, te necesita, para manifestar que es posible una nueva humanidad que se incline al servicio de los otros”, dijo el Pastor de la Diócesis de León.

En la misa dominical que presidió en la Catedral Metropolitana de León, señaló que lamentablemente hoy en día los países poderosos solo buscan someter a los más débiles.

“En el mundo actual, países poderosos, que se sienten poderosos y que no reconocen verdaderamente la dimensión de la vida de Dios, aunque muchas veces se dicen obrar en nombre de Dios, lo único que buscan es el sometimiento de los demás, y ese no es el Dios Cristiano”, subrayó el Prelado.

En su mensaje señaló que se debe creer en la nueva humanidad que ha creado Jesús,  y que ha transformado y dejar a un lado orgullos y vanidades propios del ser humano.

“La persona que por su orgullo no permite que Dios le sirva no entra en el misterio de la resurrección, se sigue manteniendo al margen con orgullo, con prepotencia como la hacía el apóstol Pedro cuando se negaba a lavarle los pies a Jesús, hasta que entendió que él es servidor, que es semilla de una nueva humanidad donde no tiene cabida el mal, ni el odio, y tantas manifestaciones como rencores y ambiciones”, añadió el Arzobispo.

Hizo énfasis en que el cristiano católico debe saber inclinarse ante los demás, como lo hizo Juan ante Cristo en el sepulcro el día de la resurrección.

“Solo el que se inclina delante de Dios puede inclinarse delante de los otros, porque es una gracia y poder estar al servicio de los otros, no que los otros me sirvan. Si creo en la resurrección de Jesucristo, entonces estar dispuesto a inclinarme al pobre, al huérfano, y a la viuda, al abandonado, al que no tiene nada, a mi esposa, mis hijos y todos los que lo necesitan”, añadió.

Para inclinarse delante de Jesús es necesario despojarse de nuestros propios prejuicios, de nuestra sirenas, de pretensiones, del poderío y de sometimiento para poder entrar al misterio de Dios, es decir, inclinarse, señaló en la homilía de la misa dominical.

“La resurrección no puede quedarse solo en la mera descripción de que un muerto se apareció, si no no entenderíamos toda la dinámica de los textos cuando dicen que Jesús murió para mostrar que el hombre, que la humanidad, que si no está abierta a ese horizonte de la vida de Dios, la humanidad se destruye y se somete a la autoridades y al poder terrenal”, subrayó Calderón Calderón en su mensaje.

Hizo un llamado a ser humildes de corazón y ayudar a los que menos tienen a base de servicio y entrega, reflexionando sobre lo que fue la cuaresma, hasta llegar a la muerte y resurrección del Señor.

“El inclinarse no es dejadez, no es que nos pongan la bota en la cabeza, ¡no! El que se inclina delante de Jesús sabrá colocarse de pies”, agregó.

Finalmente recordó que el cristianismo no es de sometimiento a los demás, “sino de quien se pone de pie con una convicción de servicios a los demás y levantarlos, en la dignidad que somos sus hijos”.

Monseñor deseó felices pascuas a todos los fieles católicos, al término de la Santa Misa.

Así se vivió la Vigilia Pascual

El sábado por la noche el Arzobispo también presidió la Misa de la Vigila Pascual, donde recordó los misterios de la muerte y resurrección de Cristo, ante una Catedral de León llena, que escuchó con devoción las lecturas de los profetas y el mensaje que dio.

En la Vigilia se recordó paso a paso, cómo la comunidad pasó del silencio del Sábado Santo al anuncio gozoso de la Resurrección del Señor.

En esta “noche santa” la Iglesia vela en actitud de espera, escuchando la Palabra que recorre la historia de la salvación y renovando la fe en el Dios que libera y cumple sus promesas.

JRL

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