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León.- Compartiendo historias de vida y saberes partiendo de la diversidad, el género y las relaciones de poder, este viernes se realizó la primera edición del foro “Creación de espacios seguros” en el patio principal de la Presidencia Municipal de León.

Bajo los acuerdos de respeto, atención plena, autocrítica, corresponsabilidad, de-construcción y consideración, por primera vez previo a los preparativos de la marcha municipal del orgullo y de la mano de especialistas, ayer se realizó un espacio de diálogo sobre la inclusión y los retos que enfrenta la población LGBTI en su entorno cotidiano.

“Cuando hablamos de seguridad, estamos hablando también de emociones personales, de sentirse seguro, de miedo, de inseguridad, de una trayectoria de vida también que nos atraviesa”, explicó Uri González, gestora cultural y artista multidisciplinaria.

Las ponentes partieron de puntualizar que “las experiencias son diversas y múltiples”, siendo que las personas no habitan los espacios de la misma manera dado que es, por ejemplo, totalmente diferente la vivencia de una persona trans a la de una cisgénero, especialmente en Guanajuato donde la violencia es interrelacional.

“En Guanajuato las experiencias de discriminación y violencia están basadas tanto en el género como en nuestras diversidades sexuales, y es importante que consideremos que estas violencias se co-constituyen, es decir, se interrelacionan entre ellas, están generando un tejido sumamente profundo del que no se pueden simplemente separar, sino al contrario, están interconectadas ser mujer, ser mujer trans, lesbiana de una población rural o indígena, etcétera”.

Adolescentes deciden ocultar su sexualidad

En este sentido, resaltaron que de acuerdo al ENDISEG 2021 (Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género), al menos el 84.7 % de los adolescentes deciden ocultar su sexualidad o identidad de género, situación que de acuerdo a las especialistas refleja la presencia de estigmas en espacios que deberían ser íntimos y “nuestro primer lugar seguro.

De acuerdo a la Unicef, un espacio seguro “es un entorno físico, social y emocional en el que las personas pueden participar, expresarse y desarrollarse libres de violencia, discriminación, hostigamiento o temor, contando con condiciones de protección, respeto, inclusión y apoyo”.

La necesidad de espacios seguros, como lo afirmó María Zarandona, socióloga y sexóloga educadora integral, nace de la falta garantías a la población LGBTI para el acceso libre y sin discriminación a sus derechos, pues señaló que hay situaciones que: “las personas que no las viven no las observan” y continúan perpetuando comportamientos excluyentes o violentos.

“La familia muchas veces es un lugar que ya no es seguro para nosotros, la escuela también que está pensada en formas binarias (…) Hay también un histórico en donde hemos levantado la voz y enseñado que esas cosas no funcionan, no están bien y son formas de violencia”, señaló.

Sexualidad como campo de disputa política

Cecilia Garibi, especialista en políticas públicas, institucionalidad, género e interseccionalidad, destacó que es necesario partir del pensamiento crítico para entender las múltiples problemáticas que atraviesan la población LGBTI.

“En el caso del género, si una regla dice que las mujeres trans no pueden entrar al baño, o que los dos hombres gays o dos lesbianas no se pueden casar, la cambiamos, transformamos esa regla gracias al pensamiento crítico”, expresó.

En este sentido el género como herramienta de análisis toma relevancia, pues significa replantear las relaciones sociales basadas en la diferencia entre sexos y las relaciones de poder que las atraviesan, es decir, ¿las cosas que asociamos con lo masculino y lo femenino son correctas?, ¿de dónde vienen? y ¿qué mecanismos o instituciones los perpetúan?

“Ni las niñas tienen que ser mamás, ni los niños tienen que ser los reyes del mundo. El género es una herramienta que nos ayuda a entender que las relaciones sociales están basadas en las diferencias entre los sexos, lo que entendemos por lo que debe de ser una mujer y un hombre”, explicó.

Su relación con la diversidad y la disputa política aparece cuando a partir de estas visiones binarias y cisnormativas se busca el control social de los cuerpos e identidades disidentes que no cumplen en lo simbólico, sexual o físico con estos parámetros.

¿Qué necesita un espacio seguro?

María Zarandona explicó que para que un espacio sea considerado seguro no solo debe de nombrarse de esa manera, sino garantizar la seguridad física, emocional, la inclusión, accesibilidad y el trato digno a través de la confidencialidad, reconocimiento, participación y confianza en el mismo.

Pero sobre todo contemplando mecanismos de apoyo y atención a la violencia y discriminación.

“Muchas veces decir que es un espacio seguro solamente se queda en esta idea le voy a poner una bandera, voy a hacer eventos del Pride y decir que esto es incluyente, pero no podemos quedarnos solamente ahí. No nada más necesito decir: ‘soy un espacio seguro porque en mi escuela hay una persona de la diversidad, en mi trabajo hay una persona de la diversidad’.

“¿Qué pasa después de la inclusión?, cuando hay situaciones, cuando hay conflictos. Le tengo que entrar también a poder atravesar esas situaciones que se van a dar con las complejidades también de lo que representa ser de la diversidad. Eso también es algo muy importante que no queremos obviar”, concluyó.

Sectores donde más se fomenta la discriminación de Acuerdo a la Endosig

  1. Redes Sociales, 32.6%
  2. Iglesia, 30.9%
  3. TRansporte público, 28.3%
  4. Familia, 24.1%
  5. Establecimientos comerciales y bancarios, 20.2%
  6. Lugares de trabajo, 19.2%
  7. Escuelas, 16.3%
  8. Servicios médicos, 15.3%
  9. Cuerpos policiales, 12%
  10. Gimnasios, 7.2%

AM

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