León, Guanajuato.- El Nuncio Apostólico en México, Joseph Spiteri, encabezó la ceremonia de ordenación de dos obispos auxiliares, Rubén de la Cruz Martínez y Ramón Orozco Muñoz, quienes iniciaron su servicio episcopal al lado del Arzobispo Jaime Calderón Calderón.
Señalaron que fue un gran regalo para la Diócesis de León.
A las 10 de la mañana en la Catedral Metropolitana de León, se llevó a cabo la ceremonia de la profesión de fe y el juramento de fidelidad de los nuevos obispos de la Diócesis de León, en el que el padre Carlos Muñoz Hernández fue el encargado de dar la bienvenida al representante del Papa León XIV.
Una ceremonia en la que estuvo presente la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, el secretario de gobierno Jorge Jiménez Lona, así como de la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos.

En procesión entraron a la Catedral de León el Nuncio Apostólico, acompañado del Arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, y los dos Obispos que fueron ordenados, y que ante la imagen de la Virgen de la Luz, santa patrona de los leoneses, juraron defender la fe católica y obediencia ante el Papa y el Obispo.
“Hoy estamos acompañando a nuestros hermanos que van a iniciar el nuevo camino como sucesores de los Apóstoles y colaboradores del Arzobispo Jaime Calderón Calderón”, dijo brevemente el nuncio, exhortándolos a profesar públicamente la fe que deben enseñar.
En la misma Catedral los dos obispos auxiliares firmaron los documentos en los que se comprometen a estar en comunión con la Iglesia.
El Nuncio señaló que no se trata de un simple acto protocolario, sino un signo de fe. Agregó que el Papa León, consciente de las necesidades espirituales del pueblo de León, eligió a estos dos nuevos obispos para la diócesis de León.
Finalmente, en la misma Catedral, se llevó a cabo un saludo a la Virgen de la Luz, en el cual el nuncio y los obispos que lo acompañaran, de frente a la imagen, oraron y acompañaron con cánticos a los fieles católicos que estuvieron presentes.







Ordenación en el domo de la Feria
La ceremonia principal, de ordenación, se llevó a cabo a poco después de las 11 de la mañana en el auditorio de la Feria de León, que lució a toda su capacidad y contando con al presencia de medio centenar de obispos de diversas Diócesis del País, más de 450 sacerdotes, y fieles católicos.
Entre los obispos presentes estuvieron: Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey; Jorge Alberto Cavazos Arizpe, Arzobispo de San Luis Potosí; Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, obispo de Tulancingo; Leopoldo González González, Obispo de San Juan de los Lagos; Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, obispo de Celaya; Fidencio López, obispo de Querétaro; Armando Ortiz Aguirre, Obispo de Lázaro Cárdenas; Víctor Carabés Chávez, de Tenancingo; Gerardo Vázquez Díaz, Obispo de Colima, entre otros. .
Una ceremonia litúrgica que fue presidida por el Nuncio Apostólico Joseph Spiteri, y donde estuvo también presente la gobernadora, la alcaldesa y funcionarios públicos.
Fue el Arzobispo de León, Jaime Calderón, quien en su predicación agradeció la presencia de los mandatarios y de funcionarios estatales, señalando que no por ser gobernantes tienen que esconder la fe que profesan.
El Arzobispo destacó la importancia de la ceremonia de ordenación, y la importancia que tienen en estos tiempos que vivimos.
“La ordenación acontece en un momento especial de la Iglesia y sociedad. No vivimos simplemente un tiempo de cambio, sino un cambio de época, donde cambia los lenguajes, medios de comunicación”, dijo el Arzobispo Jaime Calderón.







Monseñor Calderón Calderón destacó que la ordenación de estos dos nuevos obispos, “constituye un signo de la cercanía de Dios, en medio de las transformaciones de nuestros tiempos; el Señor no abandona su pueblo por el contrario sigue enviando pastores”.
También exhortó a los nuevos obispos y sus colaboradores a ser hombres que busquen el bien y ser auténticos misioneros de Cristo y servidores del pueblo.
“Sean hombre de oración, de comunión, para tender puentes donde hay divisiones; sean hombre de esperanza, de misericordia, cercanos a los pobres, a los enfermos y a quienes buscan a dios y quienes se han alejado de él”, subrayó Monseñor Jaime.
En su mensaje dijo que “la iglesia no existe solo para realizar actividades religiosas o resolver problemas de la sociedad, sino para conducir al encuentro de Jesucristo”.
Una ceremonia litúrgica en donde los obispos auxiliares recibieron las insignias, se les entregó el libro de los evangelios, porque son los maestros de la palabra; se entregó el anillo que representa la fidelidad a la Iglesia; la Mitra (lo que se colocan en la cabeza), signo de la santidad que deben de buscar en su ministerio y su compromiso de santificar al pueblo crisitano, mediante la palabra y los sacramentos.
Finalmente se les hizo la entrega el báculo ( un bastón) dipolo del Pastor o de aquel que va delante de las ovejas para llevarlo como los señalan las escrituras.
Finalmente se les “entronizó”, se sentaron en la silla que representa que desde ahí darán cátedra de las Santas Escrituras.
Finalmente se llevó a cabo el rito llamado “ósculo de la paz”, donde los obispos presentes dieron un abrazo a los nuevos obispos, no como bienvenida, sino como un signo de que ya están dentro de la orden de los obispos.
Agradecen nuevos obispos el apoyo
Al final de la ceremonia de ordenación, los dos nuevos obispos agradecieron el apoyo que han tenido, desde el Papa León XIV.
“Queremos ser obispos de la providencia de cristo Rey, queremos ser obispos bajo el mandato de la Virgen Santísima de la Luz”, dijo Monsero Rubén de la Cruz.
“Queremos ser obispos servidores suyos, queremos ser obispos promotores de la Iglesia; agradecemos a nuestras familias, mi primera escuela en valores”, dijo el obispo Ramón Orozco.
También se agradeció la presencia de cada uno de los obispos y de funcionarios, así como de los 9 municipios que conforman la Diócesis de León: León, Guanajuato Capital, Romita, Silao, Manuel Doblado, Purísima, San Francisco del Rincón, Ocampo y San Felipe, así como funcionarios, diputados, que ocupación lugares privilegiados en el Domo de la Feria.
El Nuncio Apostólico impartió la bendición a nombre del Papa León XIV, a gobernantes y pueblo.
Abordan problemas que aquejan a la sociedad
El Arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, reconoció que dentro de la sociedad hay heridas profundas que no han sanado, como los desaparecidos, la pobreza extrema y la exclusión de personas.
“Como Apóstoles llevamos en el corazón el sufrimiento provocado por la violencia que continúa golpeando a nuestras comunidades; son muchas las familias marcadas por la pérdida, la desaparición, el miedo y la incertidumbre”, dijo Monseñor en su mensaje dentro de la ceremonia de ordenación de los dos obispos auxiliares.
Reconoció que en el Bajío hay un pueblo trabajador y laborioso, pero con heridas profundas por diversas causas, que limitan el desarrollo de la comunidad, “estas heridas reclaman un compromiso renovado de la verdad,la justicia y la reconciliación por la paz.
“Reconocemos la laboriosidad de nuestra gente, pero también reconocer las profundas heridas y el debilitamiento del tejido social que hay, así como la fragilidad de numerosos vínculos familiares, la soledad que afecta a muchas personas y la situación de pobreza, exclusión y vulnerabilidad que limitan el desarrollo integral de tantos hermanos y hermanas”, añadió el Pastor de la Diócesis de León.
También reconoció “la valentina” de gobernantes y políticos que no esconden su fe y agradeció su presencia.
“Mi agradecimiento a los servidores públicos, que con gallardía no les da miedo dar su testimonio de fe. Quienes gobiernan no deben esconder su fe. A quienes han venido de distintas regiones del país y a los hermanos de la Diócesis de San Juan de los Lagos donde nuestro hermano Monseñor Ramón Orozco ha servido generosamente al pueblo de Dios”.
Monseñor añadió que la ordenación de dos obispos es todo un acontecimiento para la Diócesis.
“Las ordenaciones son acontecimientos de suma importancia para nuestra Arquidiócesis de León. La ordenación episcopal que hoy celebramos acontece en un momento muy especial de la vida de la iglesia y de la sociedad. Solo podemos comprender su significado si contemplamos con sinceridad la realidad a la que somos enviados”.
Reflexiona sobre época de cambios
“No vivimos simplemente una época de cambios, sino un varadero cambio de época. Se transforman las formas de comprender la vida, la vida, la sociedad, la autoridad y la fe. Cambian los lenguajes, los modos de comunicación y los criterios con los que muchas personas construyen el sentido de su existencia.
“En medio de estas transformaciones, numerosos hombres y mujeres experimentan incertidumbre, fragmentación y soledad; particularmente las nuevas generaciones buscan razones para vivir, relaciones auténticas y horizontes de esperanza que den sentido a sus decisiones. El deseo de vivir permanece vivo en el corazón humano aunque de manera más frecuente la fe si vive más de manera individual y dispersa y encuentra crecientes dificultades para transmitirse de una generación a otra.
“Al mismo tiempo, los extraordinarios avances científicos y tecnológicos abren posibilidades inéditas para la humanidad, pero también plantean interrogantes profundos sobre la dignidad de la persona, el sentido de la vida y la calidad de nuestras relaciones”.
Monseñor mostró su preocupación por las nuevas generaciones.
“Nos preocupan también las diversas formas de vulnerabilidad que afectan a niños, jóvenes, enfermos, adultos mayores y personas con capacidades diferentes, así como el deterioro de nuestra casa común que golpea con dureza a los más pobres”.
El Pastor de la Diócesis de León añadió: “los tiempos que vivimos no solo son tiempos de desafíos, sino también hora de gracia porque Dios nunca abandona a su Iglesia, cuando el mundo cambia, permanece inmutable su fe y fidelidad”.
HLL