Estados Unidos.- La administración de Donald Trump intensificó sus esfuerzos para propiciar un cambio de régimen en Cuba antes de que termine el año, tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela, según reportes diplomáticos recientes.
De acuerdo con el diario The Wall Street Journal, el Gobierno estadounidense busca identificar a funcionarios cubanos con acceso al poder que estén dispuestos a negociar una salida pactada del régimen en Cuba, aprovechando la fragilidad de la cúpula comunista.
Funcionarios de la Casa Blanca consideran que el poder en la isla atraviesa su momento de mayor debilidad en décadas, tras perder a su principal benefactor regional, Venezuela, y enfrentar una economía al borde del colapso total por la falta de suministros básicos.
Si bien no existe un plan concreto para terminar con el gobierno que ha ostentado el poder por casi siete décadas, las autoridades de Washington ven la captura de Maduro y las concesiones de sus aliados como un modelo y una advertencia directa para La Habana.
El pasado 11 de enero, Trump advirtió públicamente que no habrá más petróleo ni financiamiento para la isla, instando a la administración cubana a llegar a un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”, ante el inminente desabasto que paralizaría su economía.
Washington evalúa que Cuba podría quedarse sin hidrocarburos en cuestión de semanas tras el corte del suministro venezolano, lo que agravaría la crisis ya marcada por la escasez de alimentos, medicinas y los constantes apagones que afectan a la población.
Finalmente, la estrategia estadounidense apunta a debilitar las misiones médicas cubanas en el extranjero mediante restricciones de visas, atacando la principal fuente de divisas del país y sancionando a funcionarios extranjeros que faciliten dichos programas de colaboración.
HLL