Teherán.– El líder supremo de Irán advirtió este domingo que cualquier ataque por parte de Estados Unidos provocará una “guerra regional” en Oriente Medio, agravando las tensiones mientras el presidente Donald Trump amenaza con una ofensiva militar por la represión de las recientes protestas nacionales.

Los comentarios del ayatolá Alí Jamenei, de 86 años, representan la amenaza más directa hasta ahora; mientras tanto, el portaviones USS Abraham Lincoln y buques de guerra estadounidenses de escolta permanecen en el mar Arábigo tras la sangrienta respuesta de Teherán a las manifestaciones.

Aún no es claro si Trump usará la fuerza, pues ha reiterado que Irán desea negociar, mencionando el programa nuclear de Teherán como uno de los temas centrales que su administración busca resolver mediante la presión diplomática y militar.

Amenaza de conflicto a escala regional

Jamenei calificó las protestas nacionales como “un golpe”, endureciendo su posición ante reportes de decenas de miles de detenidos; los cargos de sedición en Irán conllevan la pena de muerte, lo que eleva el riesgo de ejecuciones masivas, una de las líneas rojas de Trump.

Irán planeó un ejercicio militar con fuego real para este domingo y lunes en el estratégico estrecho de Ormuz, punto clave por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial; el Comando Central de EE. UU. advirtió que no tolerará interrupciones al tráfico comercial.

Los estadounidenses deben saber que si comienzan una guerra, esta vez será una guerra regional”, sentenció Jamenei en un discurso que eleva al máximo la alerta de seguridad en la zona de conflicto.

Respuesta de Trump y crisis humanitaria

Ante la advertencia, Trump declaró a periodistas que Estados Unidos posee los barcos más poderosos del mundo a pocos días de distancia y expresó su esperanza de llegar a un acuerdo, aunque advirtió que “veremos si Jamenei tenía razón” si la negociación falla.

Agencias de derechos humanos señalan que más de 49 mil 500 personas han sido detenidas y al menos 6 mil 713 han muerto en la violencia; no obstante, Associated Press no ha podido verificar las cifras debido al corte de internet impuesto por las autoridades.

Hasta el 21 de enero, el gobierno de Irán situó la cifra de muertos en 3 mil 117, designando a una parte como “terroristas”, una práctica común de la teocracia para subestimar el impacto de los disturbios sociales en sus informes oficiales.

Ruptura diplomática con la Unión Europea

Por otro lado, el presidente del Parlamento iraní declaró que la República Islámica ahora considera a todos los ejércitos de la Unión Europea como grupos terroristas, en represalia por la designación similar que el bloque europeo hizo contra la Guardia Revolucionaria.

Mohammad Bagher Qalibaf anunció esta medida simbólica amparada en una ley de 2019, la cual ya se ha utilizado contra el ejército de Estados Unidos; los legisladores iraníes respaldaron la decisión con arengas de “¡Muerte a Estados Unidos!” y “¡Muerte a Israel!”.

La Guardia Revolucionaria controla el arsenal de misiles balísticos, posee intereses económicos masivos en el país y responde únicamente al líder supremo de Irán, consolidándose como el brazo armado más poderoso de la teocracia.

El factor nuclear y las “líneas rojas”

Trump ha fijado dos líneas rojas para la acción militar: la ejecución masiva de detenidos o el asesinato de manifestantes pacíficos; además, ha intensificado el escrutinio sobre el programa nuclear tras los ataques israelíes de junio pasado.

Reportes indican que Estados Unidos bombardeó tres recintos nucleares durante dicho conflicto, y las imágenes satelitales sugieren que Irán intenta ocultar actividad reciente en dos de esos sitios mientras intenta rescatar infraestructura dañada.

Finalmente, Trump agregó que Irán debería negociar un acuerdo satisfactorio para evitar la obtención de armas nucleares, asegurando que el régimen iraní está “hablando seriamente” con su administración para evitar una escalada mayor.

AAK

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