Ciudad de México.- El Palacio Nacional se vistió de colores y tradición para recibir la Ofrenda de Día de Muertos, que este año 2025 fue dedicada especialmente a las mujeres indígenas de México. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo inauguró el montaje, que contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (Inpi).
La mandataria federal, en el marco del “Año de la Mujer Indígena”, reconoció a estas mujeres como las “ancestras de México” y destacó la profundidad de esta tradición. Según Sheinbaum Pardo, la celebración del Día de Muertos es una “visión de la muerte completamente distinta que viene de los pueblos originarios”, una “hermosísima tradición del pueblo de México” que celebra el regreso de las almas de sus seres queridos con ofrendas, flores y alimentos favoritos.
“Cinco Altares, un Solo Sentir”: Esfuerzo comunitario
La Secretaría de Cultura detalló que la ofrenda lleva por título “Cinco altares, un solo sentir”, un espacio diseñado para honrar “la presencia viva de los seres amados que nos visitan cada año”.

En la elaboración de este montaje participaron cinco comunidades indígenas, quienes se unieron para recordar a las mujeres ancestrales que “con sabiduría, arte y lengua dieron vida a nuestra identidad”. Este esfuerzo conjunto busca resaltar la labor de las mujeres que “sembraron vida en su paso por la tierra”, cuidaron la milpa, curaron con hierbas y defendieron su dignidad, tal como lo citó la jefa del ejecutivo. La información sobre la ofrenda en Palacio Nacional fue confirmada por el diario El Universal.
El valor histórico del cempasúchil
Como parte de su mensaje, la presidenta Sheinbaum Pardo hizo un reconocimiento especial al valor histórico de la flor de cempasúchil (Tagetes erecta), un elemento central en la decoración y el ritual de la ofrenda.

La mandataria federal resaltó que esta flor es nativa del territorio mexicano, un dato que subraya la raíz ancestral de la tradición.
“Esta flor es nativa de México, en el lugar donde la encuentren sepan que esta flor nació aquí en Mesoamérica”, puntualizó Sheinbaum Pardo, destacando los elementos del altar como flores, colores y pan de muerto, en una ofrenda para las ancestras que “siguen aquí, en la voz del viento, en el pulso de la tierra, en el eco de cada palabra de su lengua materna”, según declaraciones recogidas por El Universal.
JRL