Nacional.- Los residentes de la costa mexicana del Pacífico apilaban sacos de arena para proteger los comercios frente a la playa y evacuaban viviendas, mientras la Isla Grande de Hawai se preparaba para posibles inundaciones catastróficas, ya que dos tormentas separadas amenazaban sus costas el jueves.
El huracán Polo dejó bandas de fuertes lluvias a lo largo del borde occidental de México justo cuando Nolo, una tormenta tropical en pleno desarrollo, se acercaba a Hawai con lluvias que podrían dejar más de 60 centímetros (2 pies) en islas que aún se recuperan de una serie de tormentas.
Polo ha oscilado entre la categoría 4 y 5 —ambas de intensidad de huracán mayor— y se prevé que bordee la costa de México los próximos días. Las intensas precipitaciones y los fuertes vientos ya han empezado a azotar la costa, con olas estrellándose contra unas playas normalmente inmaculadas.

Aunque se estima que el ojo y los vientos más intensos permanezcan en el mar, las lluvias torrenciales podrían provocar inundaciones y deslaves que pongan en peligro la vida de la población, de acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) en Miami.
Más al oeste en el Pacífico, la tormenta tropical Nolo se desarrollaba a un par de cientos de millas del extremo sur de la Isla Grande de Hawai. Se pronosticaba que se fortalecería y provocaría condiciones de huracán para la noche del viernes. Se emitió una alerta por huracán para la isla y las escuelas cerraron por el resto de la semana.
Los meteorólogos dijeron que la tormenta podría dejar 50 centímetros (20 pulgadas) de lluvia en la Isla Grande, con posibles cantidades mayores hasta el sábado. La isla de Maui también podría sufrir inundaciones que pongan en peligro la vida, dijo el centro de huracanes.
La serie de huracanes se produce mientras el fenómeno meteorológico El Niño provoca importantes cambios ambientales en todo el mundo, alimentando la sequía en algunas zonas y las inundaciones en otras. Como El Niño tradicionalmente amortigua la temporada de huracanes en el Atlántico, tiende a impulsar la actividad de ciclones tropicales en el Pacífico, con aire húmedo y poca cizalladura del viento.
Polo podría causar inundaciones y deslaves en el Pacífico mexicano
Las autoridades mexicanas se esfuerzan en abrir refugios y desalojar a la gente de las playas, mientras los residentes de las costas intentaban proteger los negocios por temor a que pudieran ser arrasados. Los habitantes de zonas de alto riesgo están siendo evacuados.
Gran parte del temor de los locales se deriva de huracanes ocurridos en años anteriores que devastaron ciudades a lo largo de la costa del Pacífico, en particular el huracán Otis en 2023, que inesperadamente sumió a Acapulco en el caos durante semanas.
“Hay un poquito de miedo, que ya lo vivimos en Otis. Hay personas que dice que no, que no (iba a pasar nada), y lo vivimos. Así que uno queda ciscado”, dijo Gonzalo Ramírez, un cantinero de la ciudad.
El estado de Guerrero corría un riesgo especial de sufrir inundaciones y deslaves que pusieran en peligro la vida, según el NHC.
Polo se encontraba a unos 315 kilómetros (195 millas) al oeste-suroeste de Zihuatanejo a primera hora del jueves. Se pronostica que se internará más en el mar antes de girar de vuelta hacia la costa el sábado.
Se esperaba que el meteoro continuara siendo un huracán mayor los próximos días. Los vientos con fuerza de huracán se extendían hasta 65 kilómetros (40 millas) desde su ojo y los vientos con fuerza de tormenta tropical llegaban hasta 205 kilómetros (125 millas) de distancia.
La región más amenazada por Polo está más al sur, a lo largo de la costa de Michoacán y Guerrero, que es rural y montañosa, salpicada por algunos pequeños pueblos turísticos y puertos. Gran parte de la zona está marcada por la pobreza y los residentes se quejan habitualmente de que las autoridades los abandonan para que se las arreglen solos durante los desastres naturales.
Las autoridades mexicanas han desplegado 15.000 efectivos de seguridad a lo largo de la costa y suspendieron las clases como medida preventiva. Hasta el momento, las autoridades no han informado cuántas personas habían sido evacuadas.
Las proyecciones del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos muestran que el huracán podría arquearse de vuelta hacia el este como una tormenta debilitada y golpear Baja California el martes.
Otro huracán podría azotar Hawai el viernes
El Servicio Meteorológico Nacional indicó que la tormenta tropical Nolo probablemente ganará fuerza antes de acercarse a la Isla Grande el viernes.
Podría convertirse en un huracán mayor, dijo John Bravender, meteorólogo de coordinación de alertas del servicio meteorológico, durante una conferencia de prensa el miércoles por la tarde.
Aunque se esperan vientos fuertes, Bravender explicó que la principal preocupación es la posibilidad de inundaciones repentinas. Las fuertes lluvias que llegarán a la Isla Grande podrían afectar la misma región del sureste que fue golpeada con fuerza en agosto por el huracán Lala.
“Por sí solo podría causar inundaciones catastróficas, pero cuando lo sumas a suelos en los que ha llovido intermitentemente durante los últimos dos meses… esa lluvia podría causar aún más daños”, manifestó.
Autoridades de Hawai pidieron a los residentes que preparen kits de emergencia y el gobernador emitió una proclamación de emergencia, activando a más de 230 miembros de la Guardia Nacional de Hawai.
Hawaiian Electric, la principal empresa de servicios públicos del estado, indicó que los equipos que habían ayudado a Kauai a restablecer la electricidad tras el huracán Lowell de este mes regresarían a Oahu, Maui y la Isla Grande para prepararse de cara a la próxima tormenta.
Odalys y Fay no están cerca de tierra
En el Atlántico norte, la tormenta tropical Fay se volvió a formar a primera hora del jueves, indicó el centro de huracanes de Estados Unidos. Se encontraba a casi 1.600 kilómetros (1.000 millas) al oeste-suroeste del archipiélago portugués de Azores.
En el Pacífico, el huracán Odalys estaba centrado a unos 1.785 kilómetros (1.110 millas) al oeste-suroeste del extremo sur de la península de Baja California, en México.
DP