Los tres años más estruendosos de la historia del Madrid se han cerrado con un pacto de silencio y una pitada en la última jornada de la temporada.
El lunes 20 de mayo, Florentino Pérez y José Mourinho se reunieron para negociar las condiciones del finiquito y acordaron que el mánager no ofrecería ninguna de las cuatro conferencias de prensa que tenía pendientes.
La visita de Osasuna, que consiguió la permanencia en la anterior jornada, pasó a un segundo plano mientras las distintas facciones del madridismo se batían en un duelo de ruidos, a favor y en contra del mánager: los radicales de ‘ultras sur’ desplegaron un retrato de su ídolo y le entonaron cánticos mientras el resto de la hinchada, mayoritariamente, le silbó.
Mourinho descartó a Casillas y a Diego López, dos de los tres porteros de la primera plantilla, y dejó en el banquillo a Adán. Bajo palos, situó al canterano Jesús Fernández.
Osasuna ocupaba el campo y la pelota. El Madrid jugó al contragolpe canalizando las jugadas por los carriles interiores. Ahí tenía un arsenal, con Modric, Özil y Benzema.
Todos muy activos pero, paradojas del futbol, el pase del primer gol lo puso Essien. Higuaín definió el primero de una larga sucesión de golpes.
Essien de cabeza hizo el 2-0; Torres enganchó un bombazo para el 2-1; Cejudo anotó de cabeza el 2-2.Benzema levantó a su equipo con una maniobra colosal de desborde y pegada para el 3-2; y Callejón coronó otra jugada fabulosa de Benzema para clavar el 4-2.

EL DATO
incondicionales

Los espectadores ayer, a pesar de la goleada no vitorearon; los únicos que festejaron y despidieron al técnico fueron los “ultras sur” incluso con pancartas y una placa

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