Sus pisos, púlpito y altar son de mármol blanco y café, sus muros se levantan cantera tras cantera y al frente del nuevo templo, en la parte alta, pequeños trozos de mosaico multicolor forman pedazo por pedazo la imagen de los 12 apóstoles y de Jesús.
El templo de Juan Martín tras la llegada de Honda a Celaya pudo tomar forma, antes sólo eran muros de cemento sin diseño.
La venta de brechas, caminos y bordos, del Ejido de Rincón de Tamayo para la instalación de la armadora permitió que los ejidatarios obtuvieran el dinero que luego entregaron para su construcción.
Entonces el templo que llevaba al menos 5 años en construcción avanzó con celeridad, hoy inclusive ya es utilizado para celebraciones de bodas, 15 años y misas de graduación. Es uno de los beneficios que han recibido los habitantes de Juan Martín tras la llegada de Honda a la zona sur.
“El principal apoyo económico para realizar el templo fue gracias a que la mayoría del ejido estuvo de acuerdo que lo que se recibió de brechas, caminos y bordos fuera destinado para el templo .No alcanzó para concluirlo, ha sido costosa la construcción, todo el templo es de cantera o revestido en cantera todo, mármol y eso es costoso, es caro, pero creo que fue algo que se aprovechó bien porque la gente en su mayoría estuvo de acuerdo que esa partida, ese capital fuera destinado para el templo”, explicó el párroco Gabriel Tinoco.
Ahora falta la cancelería en herrería forjada y parte vitral y parte ónix.
“Esa etapa se requiere otro empujón a ver si con la venta de las tierras para el ferroférico nos apoyan para concluirlo”, comentó el sacerdote.
“Ya tenemos tiempo utilizándolo, sobre todo misas más masivas, los domingos, cuando hay una ceremonia, ahora para las clausuras de las escuelas pero es a veces poco práctico porque hay ruido y distracciones”.
El estilo es neogótico, el diseño lo realizó el sacerdote y lo perfeccionó un arquitecto.
Más allá del templo
Pero el sacerdote que tiene más de 10 años asignado a las comunidades sureñas de Celaya entre ellas también San Lorenzo, cuenta que el beneficio de Honda va más allá del templo.
“Por una parte hubo un beneficio económico para quienes vendieron porque a la mejor el precio de una hectárea en esa zona no es el mismo que les iba a otorgar el Gobierno porque algunas tierras eran salitrosas, sí eran buenas para el consumo de alfalfa y ha aumentado la plusvalía.
“Por una parte ha tenido ese beneficio que muchos campesinos se han beneficiado, porque fueron 700 hectáreas”.
Aunque reconoció que algunos resultaron afectados porque les pagaron poco y el dinero que recibieron lo malgastaron.
“Fueron muchos los campesinos afectados y beneficiados porque cambiaron su estilo de vida, ya no van a poder dedicarse al campo o no tienen su terreno tan cerca. Muchos compraron terreno en otros lugares el inconveniente es que no es cerca y a veces tienen que desplazarse. Creo que muy pocos campesinos ya con cierta edad van a modificar su estilo de vida, los jóvenes son quienes tendrían que aprovechar esa oportunidad de que Honda esté aquí”.
“Hay que verlo en sentido positivo va a traer beneficios a quien quiera aprovecharlo, va a traer empleos y obviamente trae también algunos retos y perjuicios, va a venir gente de fuera y posiblemente la gente que emigre va a modificar la cultura, la manera de ver las cosas y tememos de que pueda generar inseguridad porque viene gente que no se conoce, pero si aumenta la población genera a veces no la misma unidad que tiene una comunidad rural. En las comunidades la gente se conoce y hay un sentido de unidad de pertenencia y la gente que viene de fuera no trae la mentalidad”.
Todavía un beneficio muy concreto en la zona dice no se ve.
“Me parece que la mayoría de la gente ha aprovechado, el dinero mucho o poco se va, la gente lo que tenía ya lo gastó, ya lo invirtió”.
La Iglesia, dijo, buscará un terreno para abrir una casa para el migrante dado que será una zona por donde pasen las vías del tren que utilizan los centroamericanos que intentan llegar a Estados Unidos.
Ya encontramos trabajo
Habitantes de comunidades del sur señalaron que ya encontraron trabajo tras la llegada de Honda.
“Son muchos los beneficios de Honda, hay muchas personas que se están manteniendo, familias enteras de Honda, les dan su trabajo, tengo idea que los tratan bien, tenemos amigos que ya contrataron, ya tienen tiempo como medio año o más, se evita mucho vago en las calles y se ve menos, ya están más pacíficos todos”, expresó el señor Marcelo, de Rincón de Tamayo.
“Les han dado mucho trabajo a la gente de aquí, sobre todo de obreros, luego se vio la economía porque muchos no encontraban trabajo, inclusive mujeres ya fueron contratadas”, comentó el señor José Guadalupe Gómez.
Comerciantes señalaron que sus ventas ya incrementaron y que decenas de personas se beneficiaron al rentar sus casas.
“Vienen gentes de todo el mundo, viva México vamos a decir, pero nunca miro que a nadie investiguen su nacionalidad o a qué vienen y sobre de eso puede venir la delincuencia y qué va a suceder cuando se les termine este trabajo, a dónde van a correr”, se preguntan algunos.
Estrategia de compra causó injusticias
La venta de terrenos para Honda dejó pueblos tristes e inconformes. La estrategia del Gobierno del Estado de enviar coyotes para la compra de la tierra ocasionó una diferencia abismal entre los vendedores. Hubo quienes apenas recibieron desde 25 pesos por metro cuadrado y otros hasta 400, es decir hasta 9 veces más.
Aunque el Gobierno del Estado ya entregó en donación más de 566 hectáreas a Honda, algunos de esos predios aún no han sido pagados al 100% y de otra parte aún tiene el compromiso con los agricultores de nivelar los precios, inclusive algunos ejidatarios mantienen demandas.
“Lo que pasó fue que empezaron a comprar y dijeron que si no vendían iban a expropiar, pagaron barato y al último bien caro, la gente que vendió al principio se agüitó, mi esposo todavía no puede ver la suya, dice -yo no acepto que nos hayan engañado así-“, relató la señora Gloria.
Su esposo apenas pudo comprar 2 hectáreas con el dinero que cobró pero debió disminuir el número de vacas en su corral porque ya no le fue suficiente para darles de comer.
A la mayoría de los ejidatarios les negaron la copia de su contrato de compra-venta pero algunos sí los conservaron.
“Primero nos amenazaron con expropiarnos, luego nos aseguraron que si vendíamos y al final se pagaba más caro nos iban a dar la diferencia, al final nada respetaron, esto fue una arbitrariedad”.
La señora Edith dijo que es otra de las engañadas: “Nos ofrecieron ajustarnos el pago si después compraban las tierras más caras, nos dieron 45 pesos el metro y hay quienes sí recibieron hasta 300, esto fue una injusticia, un engaño”.
Cerca de 50 los ejidatarios que recibieron 45 pesos por metro cuadrado y exigieron a través de los tribunales agrarios la nivelación de precios.
Otro caso, ya muy difundido, es el de Samuel Solís Patiño quien por las vías civil y penal demandó el despojo de su terreno que está en la entrada de la planta de Honda, a pie del libramiento sur y que forma parte del polígono de 566 hectáreas que Gobierno del Estado donó a la armadora japonesa.
El padre Gabriel Tinoco, párroco de Juan Martín y San Lorenzo reconoció que la venta de los terrenos fue desigual.
“Desgraciadamente el pago no fue igual y hay muchas inconformidades, se les empezó a pagar a un precio, se terminó pagando a otro precio y eso generó inconformidades. La mayoría aprovechó y la mayoría compró tierras, otros despilfarraron el dinero porque a la mejor nunca habían tenido tanto en sus manos”.
“Hay gente que fue robada. Los delincuentes se enteraron que había dinero y algunos fueron timados, una persona de edad falleció, se entristeció tanto, le dolió tanto, que murió”, contó el padre.
Y el sacerdote señala que hay gente aún pendiente de pago.
“Hace tiempo el Gobierno del Estado a algunos les niveló, no a todos por eso creo que hay todavía inconformidad, no a todos les ha pagado quedan algunos también pendientes. Se viene lo de las vías y es un proyecto que está a la puerta y creo que algunos sí están con la esperanza de recibir algo”.
“Este proceso de la venta de los terrenos tuvo situaciones de algidez, de choque, de enfrentamiento, de todo, creo que en su momento Gobierno del Estado estaba perdiendo la paciencia por la presión de entregar el terreno, hubo momentos muy tensos donde la gente también en parte se sentía burlada, se sentía que el Gobierno no procedió equitativamente porque a unos pagó un precio y a otros otro”.