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De lunes a viernes, Ángela Melina Pérez Lucio carga en su mochila el equivalente al 25% de su peso corporal.
Melina, quien cursa el sexto grado de primaria, pesa 32 kilos y su mochila pesa ocho.
“A veces la mochila se me atora en la puerta de la oruga, porque en la mañana van bien llenas y siempre me toca en la puerta. Y no puedo esperar otra oruga que vaya más vacía, porque se me hace tarde para clases”.
El trayecto que sigue todos los días es desde su casa en la colonia Paseos del Country, en la carretera León-Lagos, hasta la calle Miguel Alemán, donde se ubica su escuela.
“A veces me toca asiento y pongo mi mochila en las piernas. Pero cuando me toca parada aparte de que me canso la espalda y los hombros, la puerta me agarra la mochila y me dobla mis libretas y libros, o la gente comienza a decirme cosas porque les estorba mi mochila para salir y entrar, o me avientan”.
A la hora de la salida, en ocasiones su papá pasa por ella, lo cual alivia la carga de retorno a su casa.
Pero cuando va sola, debe soportar otra vez el martirio de su pesada mochila.
“Cuando llego a la base a tomar la ‘alimentadora’ el chofer me dice: ‘no me tapes las barras con tu mochila que me vas a pagar otro pasaje’. Después de bajarme del camión, camino tres cuadras para mi casa y llego muy cansada de mis hombros”, relató Melina.
Cargan el doble de peso tolerado
Un sondeo realizado por AM con 30 alumnos de primaria, reveló que en promedio los niños cargan en sus mochilas el doble del peso máximo recomendado por los médicos.
De acuerdo con doctores consultados, un niño no debe cargar más del 10% de su peso corporal.
Por ejemplo, si un niño pesa 30 kilos, lo máximo que debe cargar son 3 kilos.
Sin embargo, en el sondeo realizado por AM se detectó que hay niños que cargan en las mochilas hasta el 25% de su peso.
El sondeo reveló que en promedio los alumnos de primaria con un peso corporal de 31 kilogramos cargan mochilas de seis kilos. Lo anterior equivale al 20% de su peso, el doble de lo recomendado por médicos.
Los alumnos de secundaria tienen una menor carga, pues en promedio sus mochilas equivalen al 12% de su peso corporal.
En preparatoria, los estudiantes cargan sólo el equivalente al 5 ó 7% de su peso, mientras que los universitarios llegan a cargar sólo medio kilo de una carpeta o portafolio y como máximo tres kilos cuando ocupan su laptop.
Afecta desarrollo
El especialista Mario Sánchez Valdez explicó que la ortopedia recomienda que los niños no carguen más del 10% del peso corporal.
“Los niños tiene en la columna vertebral el cartílago del crecimiento, al cargar exceso de peso lo pueden comprimir e incluso pudiera detener el crecimiento, ya que su organismo no está adaptado para cargar peso, sino hasta que el esqueleto ya no crece y está firme”.
Aseguró que también se pueden tomar actitudes o posiciones viciosas. Es decir, si carga sólo de un lado del cuerpo, como una mochila de un solo tirante, el esqueleto puede comenzar a desviarse e irse chueco y se pueden lastimar los ligamentos y músculos.
El traumatólogo mencionó que las personas tenemos un centro de gravedad, el cual se encuentra en medio del cuerpo.
Lo anterior significa que si se carga peso en la espalda, éste tiene que distribuirse o compensarse, por lo que automáticamente la espalda se inclina hacia adelante.
Mario Sánchez señaló que lo más común en menores es la problemática de dolor lumbar. “Este dolor no se les quita con medicina, sino disminuyendo el peso que cargan”.
Daños por mochilas pesadas
Daniel Pescador González, del Centro de Alphabiotismo, coincidió en que las mochilas muy pesadas pueden afectar el crecimiento del niño.
“El problema en un infante es que su estructura ósea todavía no es un hueso sólido, es un cartílago semirrígido muy flexible”.
Dijo que el peso de la mochila del menor no debe ser superior a los 3 kilos, ya que su estructura ósea es lo que podría tolerar. Cuando hay una carga de exceso de peso comienza a tener cambios la columna, afectando rodillas, tobillos y cadera.
Pescador comentó que el cuerpo humano es una estructura de equilibrio y totalmente simétrico. Y cuando hay un exceso de peso en el tórax, éste lo tiene que compensar y automáticamente lo hace con la cadera.
“Por lo que ocasiona se desvíe la cadera hacia delante y por consecuencia el encorvamiento de la columna. A consecuencia se comienza a generar efectos de aplastamientos en las vértebras”.
Aseguró que se agrava más el problema cuando el niño usa el calzado muy plano, por consecuencia llegan a su casa con dolor de espalda baja y cuello.
“También los morrales y las mochilas de ‘carrito’ o ‘llantitas’ generan tensiones de mala postura y estrés, afectando en la concentración del alumno ya que el cerebro está saturado de tensión por los esfuerzos físicos”.
Hay más daños por malas posturas
El traumatólogo Alejandro Navarro Sotelo mencionó que los niños que cargan mochilas pesadas se exponen a daños en su salud.
“El cuerpo se divide en dos segmentos, el superior que va de la columna lumbar hacia arriba, y el inferior que va de la pelvis hacia abajo, el cual es el que tolera más carga. Por esta razón se recomienda no rebasar el 10% del peso corporal del niño en una mochila”.
Explicó que generalmente hay más deformaciones por vicios de postura que por cargar la mochila, ya que ésta no se carga todo el día.
El peso de la mochila sólo puede ocasionar dolor lumbar.
Destacó que los alumnos que usan mochilas de un solo tirante pueden ocasionarse pinzamiento de los tendones que le dan estabilidad al hombro.
El especialista recomendó usar mochilas de dos tirantes acolchonados y un cinturón.

‘Me duelen los hombros’

Leticia Soto Martínez camina tres días a la semana con una mochila de 6 kilos, de la Zona Centro a la colonia Arbide.
La niña, quien cursa el tercer grado de primaria, pesa 34 kilos.
“Mi mamá trabaja en la Arbide en una casa ayudándole a una señora en el quehacer, yo cuando salgo de la escuela me voy caminando a la casa donde trabaja mi mamá para ayudarle y que termine más rápido”.
Aseguró que tiene dolor de espalda porque el camino hacia el trabajo de su mamá está muy inclinado.
“A veces la patrona de mi mamá nos da cosas, y aparte de todos los libros que traigo, cargo en mi mochila lo que la señora nos regala, y todavía es más pesado de bajada a tomar el camión hasta el Centro, porque vivimos hasta Delta”.
Dijo que le gustaría tener un horario de clases fijo por materias, para no cargar todos los libros.
“Porque así puedo meter todo lo que carga mi mamá y ayudarle, aparte aunque no cargue la mochila me duelen los hombros”.

También los papás sufren

La señora Marisela Tapia, de la colonia San Miguel, tiene a sus dos hijos en la primaria “Aquiles Serdán”. Uno va en tercero y otro en sexto.
“Aunque esté embarazada no puedo dejar de pasar por mis niños a la primaria, porque no pueden con sus mochilas. La de Brayan pesa casi 9 kilos y la de Ricardo pesa 5.
“Hay días que de plano no puedo pasar por ellos y se tienen que venir solos. Mi niño el más grande le ayuda al menor con su mochila y me llega con el dolor del brazo. Me preocupa que después le vaya a afectar en la espalda o en sus brazos”.
Pascual Olvera Guerrero, papá de dos niños de la misma escuela “Aquiles Serdán”, dijo que acude a recogerlos para ayudarlos con sus mochilas.
“Trabajo en un fabrica aquí en San Miguel, y a la hora de la comida me “lanzo” por mis niños, más que nada por las mochilas que están muy pesadas. Vengo por ellos para mandarlos en el camión a la casa porque su mamá no puede venir por ellos.
“Los acompaño para esperar un camión que vaya solo y se puedan sentar, luego la gente los avienta por las mochilas grandes o el chofer me les dice que no les tapen las barras, por eso diario voy por ellos”.
La señora Susana García trabaja de secretaria en un despacho de abogados en San Juan de Dios, y todos los días pasa a la hora de la comida por su hija a la escuela “Bernardo Chávez”.
“Es muy pesado cargar con mi bolsa y la mochila de la niña que casi pesa como 6 kilos. Cuando me retiro a mi casa es un caos, el camión va súper lleno, aparte ir parada en zapatillas, con la mochila, mi bolsa, a veces los topers y papeles de la oficina, es un estrés”.
Consideró que las escuelas deberían tener lockers o sólo encargar a los niños los libros y libretas que ocuparán cada día, para evitar sobrepeso en las mochilas.

Testimonio

‘Me arden el brazo y la espalda’

Cuando no tiene dinero para el autobús, el niño Uriel Quintana Sánchez debe caminar desde su casa en Chapalita hasta su escuela en el Centro, cargando una mochila de un solo tirante que pesa 8 kilos.
“Ya estoy aburrido y cansado de cargar tantos libros desde que estaba en primero. A veces sí dejo libros en mi casa o libretas porque me canso mucho”, dijo el niño que cursa el quinto grado de primaria, y quien pesa 34 kilos.
“Cuando mi mamá no tiene para el camión me manda caminando a la escuela, y sí me canso mucho porque camino media hora de pura bajada de Chapalita al Centro, y me arden el brazo y la espalda. Y me canso más cuando me voy de regreso a mi casa porque es pura subida”.
Karla Samara Ramírez, quien cursa el tercer grado de primaria, carga una mochila de 7 kilos, que equivale al 20% de su peso corporal.
Con esa pesada carga va y viene todos los días de su casa en El Cortijo a la escuela Eufrasia Pantoja, en el Centro.
“Mi abuelo viene por mí, pero como ya está viejito no me puede ayudar con la mochila, entonces yo tengo que llevármela y como me cala en mis ‘bracitos’, me pongo un suéter en los hombros para que no me calen los tirantes o lo hago ‘bolita’ y me lo pongo en la espalda porque a veces me duele mucho”.

Reconocen maestros sobrecarga

El profesor Jesús Palomares, de la escuela “Emiliano Zapata”, aseguró que ya ha aplicado medidas para que los niños carguen mochilas menos pesadas.
Mencionó que los martes y jueves les toca Educación Física y en su plan de trabajo estos días deja tarea de investigación, o tarea de libreta de Matemáticas, Español, lectura o algún experimento. Esto con la finalidad de que el alumno lleve su mochila más ligera.
“Busqué la forma de trabajar, ya que había niños que dejaban libros y los ocupábamos en clases o cargaban una sola libreta donde anotaban las tareas y apuntes de todas las materias y no había orden.
“Los niños se saturan al ver muchos libros se pueden desmotivar por que les entra la apatía por trabajar, por eso busque la manera de compensar los días, para que no pierdan el gusto por el estudio y no lo vean como una fatiga o pesadez”.
Laura Pulido Jiménez, maestra de nueva ingreso de la primaria “Eufrasia Pantoja”, dijo que buscará que los niños sólo se lleven a su casa los libros que ocuparán para sus tareas.
“En la anterior escuela les pedíamos a los padres de familia una caja de madera para que el alumno la forrara y dejara sus libros en el salón”.
Reconoció que es necesario que los maestros tomen conciencia de que en ocasiones el alumno camina distancias muy largas, viaja en el transporte y no siempre los papás van por ellos para ayudarles con su mochila.
En contraste, la maestra Margarita Estrada Mata, de la escuela “Bernardo Chávez”, dijo que no pueden reducir la carga de las mochilas.
“Vemos de seis a siete materias, por eso los niños no pueden dejar libros en su casa y en la escuela no hay el espacio suficiente para dejarlos”, justificó.
“Trato de decirles a los papás que acompañen al niño a la puerta de la escuela y también que estén a la hora de la salida para que puedan ayudar a los niños con la mochila o que les compren mochilas de dos tirantes o de ‘llantitas’”.

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