El Barrio de Tierras Negras fue el escenario perfecto para los más de 200 muertos vivientes que recorrieron las calles hasta su llegada al Panteón Municipal Norte.
En punto de las 7 de la noche el director del Sistema Municipal de Arte y Cultura de Celaya (Sismacc), Luis Gerardo Cázares inauguró el Paseo de las Luminarias, uno de los recorridos más tenebrosos y tradicionales de la ciudad.
Con el ruido de los tambores, el humo, los sonidos extraños y el baile a los dioses, los muertos cobraron vida para seguir las luminarias que indican el camino de donde será su última morada.
El recorrido inició en la calle Abasolo donde ciudadanos del barrio y otras colonias ya esperaban con ansias ver a sus familiares disfrazados o simplemente ser testigos del caminar pausado de las catrinas.
La señora María de Jesús Ríos comentó que cada año sus familiares se reúnen en la orilla de la banqueta para observar los trajes prehispánicos y la peculiaridad en las caracterizaciones de los participantes.
“No nos perdemos esto. Es muy bonito. Este tipo de tradiciones no se deberían de perder. Aunque yo no nací en Celaya desde la primera vez que me invitaron me gustó mucho y no me pierdo el recorrido”, dijo.
En el desfile participaron niños disfrazados de panaderos, globeros, con su carro de paletas, pajareros, y hubo algunos que hasta de militares se vistieron.
Las mujeres con sus vestidos de novia, prehispánicas, atuendos regionales y las catrinas son las que llamaron más la atención de los visitantes que buscaban el mejor lugar para observarlas.
Los hombres militares, con zancos, y cabezas colosales de calavera se acercaban al público para regalar dulces o espantarlos.
Las patrullas de Transporte y Vialidad y Policía Municipal adornadas con papel picado iban hasta adelante del paseo para cualquier emergencia.