José Antonio Reinoso, subcampeón con León en 1997 y quien sufrió un cáncer terminal durante ocho años, falleció ayer rodeado por su familia.
Como jugador, el hijo de Carlos Reinoso Valdenegro fue mediocampista de los equipos León, Neza y Tigres entre 1994 y 2001.
Como empresario, desde el año 2001 se estableció en esta ciudad y dirigió proyectos de formación infantil y juvenil, impulsado por los valores de los clubes León y Barcelona. Como persona, destacó por su lucha contra el cáncer, al frente de una asociación que nombró Jódete Cáncer y que refleja el estilo con el que encaró la enfermedad.
“En el año 2006 me diagnosticaron con cáncer de vejiga en grado cero. Esto quiere decir un escenario ‘light’. Cuántas veces me traté, cuántas veces el cáncer regresó, reincidió”, escribió el ex futbolista en un blog publicado por el portal venciendoelcancer.com.
En 2010 creyó superar la enfermedad, pero al año siguiente el tumor regresó definitivamente.
“El cáncer literalmente se comió mi riñón derecho y se propagó a mi organismo. Mis pulmones y ganglios fueron invadidos por una metástasis”, añadió en el mismo blog.
A partir de entonces, alternó su liderazgo en una escuela de formación del Club León y la administración del Centro Deportivo VIBRA, en el que apoyaba a jóvenes leoneses.
Quizá lo más significativo sea que propagó su estilo de lucha con todos los que se cruzaron en su camino. Dio conferencias a estudiantes y pacientes, además de dar una cara amable a través de las redes sociales, incluso en los momentos más dolorosos.
“Pretendo ser un portavoz para informar, transmitir un mensaje de lucha, de combate, de posibilidades, de autoridad, de anhelo y esperanza a la gente que tenemos cáncer y familiares. ¡Basta de ver al cáncer de abajo hacia arriba!… tenemos que cambiar esa mentalidad”, comentó en una entrevista para AM en octubre de 2012.
A diferencia de muchos futbolistas, destacó por su facilidad para comunicar sus mensajes. Fue columnista de AM durante cinco años y, tras el ascenso del León en 2012, colaboró con la señal de internet UnoTV, propiedad de Carlos Slim.
“Mi aprendizaje en este proceso es muy similar al de mis colegas en la enfermedad. Aprecio vivir, doy gracias a Dios por permitirme estar hoy disfrutando a mi esposa y a mis dos hijos”, señaló en la parte final de una enfermedad que aceptó como terminal.
En su cuenta de Twitter (@jareinoso10), dio testimonio de cada una de las 20 sesiones de quimioterapia a las que fue sometido. Muchos de esos mensajes eran acompañados por la música que escuchaba al recibir el tratamiento.
Hace tres semanas la enfermedad dio un ataque letal. Convaleció en casa y murió. Eso sí, nunca bajó la cabeza. Jamás.