“Que digan los peregrinos quién es la mera mera, que digan los peregrinos quién es la mera mera; la mera mera, Juanita es”, llegaron cantando los sanjuaneros al Jardín Principal.
La Caravana de la Fe, además de la de San Sebastián pasaron por Salamanca y visitaron al Cristo Negro.
Arturo Tomás, sacerdote de la Diócesis de Querétaro, tuvo la encomienda por parte del Obispo de acompañar a los peregrinos y desde que salieron el 21 de enero, no “le ha fallado a la caminata”. En años anteriores los sacerdotes que iban en la peregrinación no hacían el recorrido a pie.
“Vengo confesando, celebrando la misa, es la primera vez hasta San Juan de los Lagos, hoy es la tercera jornada que caminamos”, comentó.
El sombrero de ala ancha lo protegía del sol, con tenis deportivos, el alba negra y la estola morada que usaba sólo cuando algún hermano se acercaba a confesar, el sacerdote animaba al resto del grupo durante el camino.
“Pues cantar, bailar, echar porras, alabanzas y como ven que el Padre lo anda haciendo, pues todos se animan, echan porras y cuando llegamos a los descansos ‘ánimos hermanitos levántense, vamos’ hay que animarlos porque tenemos que llegar”.
Isabel García tampoco se desanimó a pesar de que por primera vez en 18 años, tuvo que suspender la caminata mientras sus pies se recuperaban. El primer día, varias ampollas llenaron la planta de los pies, tomó una aguja e hilo del botiquín y se reventó cada una dejando el hilo y bañando esa área con ‘violeta’. Al caminar lo hacía sólo apoyándose nada más en el talón.