El gobierno argentino dijo el miércoles desconocer que el fiscal Alberto Nisman tuviera una vigilancia paralela, tal como denunció el abogado de familiares del investigador muerto siete meses atrás en misteriosas circunstancias.
“No lo conozco ese tema”, dijo a periodistas el jefe de gabinete Aníbal Fernández. El funcionario apuntó, sin embargo, que es “lógico” que en las inmediaciones de la lujosa torre de departamentos en la que Nisman fue hallado muerto el 18 de enero hubiera miembros de la Prefectura Naval (guardacostas) ya que “es ámbito de esa fuerza”.
El investigador fue encontrado en el cuarto de baño de su vivienda con un tiro en la cabeza. Cuatro días antes había denunciado a la presidenta Cristina Fernández de supuestamente haber encabezado un plan para garantizar la impunidad de los iraníes acusados del atentado contra un centro judío en Buenos Aires en 1994. La acusación fue desestimada por diversas instancias judiciales.
Juan Pablo Vigliero, abogado de las dos hijas de Nisman, afirmó que existía una suerte de “custodia paralela” del fiscal por parte de prefectos en los alrededores del complejo de torres donde residía, sin que el investigador y sus allegados tuvieran conocimiento de ello.
El letrado dijo al canal de cable Todo Noticias que “en una de las declaraciones (en la causa) se dejó trascender” que el 17 de enero, un día antes del hallazgo del cuerpo de Nisman, “había personal de inteligencia, concretamente nos refieren a uno, que estaba vigilando, mirando o casualmente parado en la plaza frente a las torres”. No precisó quién hizo esas declaraciones.
El fiscal contaba con una custodia de 10 agentes de la policía federal. Además, según Vigliero, el complejo de viviendas tenía seguridad privada y un servicio adicional que brindaba la Prefectura.
“¿Cuánto más necesitaba ser cuidado o custodiado o estaba siendo vigilado o seguido?”, se preguntó el abogado.
Uno de los interrogantes que surge de la investigación de la muerte de Nisman es por qué dos custodios de la policía federal que el fiscal tenía asignados el 18 de enero y tenían previsto ir a buscarlo por la mañana tardaron varias horas en dar aviso a la familia de que el investigador no respondía y no intentaron forzar la puerta de la vivienda, que finalmente fue abierta por un cerrajero por la noche.
Vigliero también dijo que en el teléfono celular del investigador “se han borrado todos los registros” de los llamados telefónicos, mensajes de WhatsApp y correos electrónicos realizados el 18 de enero.
Asimismo se quejó de que a siete meses de la muerte de Nisman la investigación no ha mostrado avances.
La fiscal Viviana Fein, quien investiga el caso, prepara un informe en el que se pronunciará acerca de si la muerte de Nisman se debió a un asesinato, tal como sostiene su ex mujer, la jueza Sandra Arroyo Salgado, a un suicidio o a un suicidio inducido. El fiscal había denunciado con anterioridad que recibía amenazas.