Por Rafael Márquez no pasa el tiempo y al León le pesa no tener alguien como él.

El káiser michoacano volvió a pisar El Glorioso, lo hizo con una playera rojinegra, con más experiencia, presumiendo el liderazgo de siempre y con todo esto, le pintó una goleada al club con el que fue bicampeón.

Para el Atlas de Márquez resultó un inicio ideal al ganar de visita, contrario al León de Javier Luis Torrente que de nueva cuenta vivió una pesadilla en el debut de Liga.

Desde antes del arranque del juego, Márquez sabía que su equipo estaba mermado por lesiones, infecciones estomacales y llamados a Selección. Por ello el mariscal ajustó sus huestes.

Es cierto que Rafa no corrió la milla y me atrevo a decir que su camiseta no quedó tan bañada de sudor al final del partido, pero lo que dejó regado en la cancha fue una cátedra de cómo anular a los delanteros rivales y hacerlos morir en sus intentos.

Desde su zona, Rafa marcó el ritmo de salida de sus compañeros, fue técnico y jugador en cancha. Simple y sencillamente, los Zorros jugaron al son de la batuta de su capitán, si a la derecha, si a la izquierda, si en rompimiento o si tocando el balón.

Boselli y Ramos no pudieron frente a lo que orquestó el histórico del Tri en materia defensiva. Ambos delanteros del León cayeron en la trampa de Rafa, que astuto como un zorro, le era suficiente sólo dar un paso adelante para dejarlos en fuera de lugar, una y otra vez.

De igual forma, con ese olfato defensivo que dan los años, Márquez se adelantó para ganar el balón y hacer el rechace, también, una y otra vez. 

Además, aguantó vara con unas dos pataditas y un codazo que le propinaron los locales producto de la desesperación de no poderle superar.

No hubo quién del León se atreviera a encararlo, a retarlo en una jugada a velocidad. No hubo o tal vez nunca pudieron.

Siempre concentrado, incluso Rafa se dio tiempo de tranquilizar al chamaco que traían los rojinegros como portero emergente y que gracias a eso, tuvo un buen debut en Primera División a sus 19 años.

Las comparaciones calan en el hígado, pero lo cierto es que el León no es el mismo defensivamente al de aquel que tuvo en sus líneas a Rafa Márquez cuando se logró el ‘Bi’.

Hoy en día los números son fríos y duelen, a La Fiera vienen y le faltan al respeto en su propia madriguera. 

De los últimos diez juegos de Liga como local, en sólo dos ha podido ganar, suma seis descalabros y lo que resta son igualadas. Lo que es peor, en esa misma referencia de partidos ha recibido 20 goles; matemáticas simples, promedia dos tantos en contra por juego.

Tan sólo en los 17 encuentros en casa dentro de la fase regular del Apertura 2013 y Clausura 2014 en los que saboreamos el título de Liga, La Fiera recibió 17 goles, es decir, promedio de uno por juego.

En esta cuestión no le achaco todo a la línea defensiva, es una mezcla de varios factores: una deficiente tenencia del balón, rachas de distracciones severas, castigos, una mala estrategia y la débil reacción para recomponerla.

El León debe trabajar a marchas forzadas para llegar a ser un equipo que pelee en el campeonato.

El Atlas no es el súper equipo, pero tiene a Rafa Márquez, un gran líder con pasado esmeralda.

 

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