Desde 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 21 de marzo como Día Mundial del Síndrome de Down.
Esta condición provoca ciertas diferencias físicas, de aprendizaje, comunicación e integración social entre los niños y jóvenes a quienes un cromosoma más les otorga una condición diferente, pero eso no les hace ni más ni menos capaces de vivir en plenitud.
En León existen diversas asociaciones que apoyan a las familias en la integración de los pacientes a una vida cotidiana.
Una de ellas es la Asociación Deportistas Especiales del Estado de Guanajuato que fomenta y promueve el desarrollo de las actividades atléticas.
Otra es la Asociación Leonesa de Adaptación del Down (ALAD), que se dedica a la terapia educativa, integración familiar, escolar y laboral de sus alumnos.
Con la misión de preparar educativa y socialmente a las personas con Síndrome de Down, para que puedan enfrentarse a las exigencias de la sociedad, la Asociación Recuperación Infantil de León recibe cerca de 130 alumnos.
Atención directa a paciente y familiares, así como programas de formación son algunas de los proyectos que la Escuela de Educación Especial Amigos del Down ofrece.
P.A.O. Down (Programas de Apoyo y Orientación al Síndrome de Down) es también una importante opción para personas con Down.
Para brindar estimulación, confianza, seguridad y autoestima, el Centro Equino terapéutico Metropolitano, dirigido por Elena Monterrubio Campuzano, recibe a cerca de 25 personas a la semana para ayudarlas en su lenguaje y motricidad.
Otra buena opción es el Instituto de Rehabilitación y Educación Especial (IREE) que trabaja con personas con múltiples discapacidades, pero igual da cabida a personas con Síndrome de Down.
Lionel no es un ángel
Él es Lionel Martínez y en el marco de la Conmemoración del Día Mundial del Síndrome de Down, haré mi parte para contribuir a concientizar a la sociedad al respecto de esta condición.
Como mamá de Lío, para empezar, quiero pedirles que no cometamos el error de etiquetar.
Lío NO es un ángel, Lío NO es un niño especial, Lío NO es tonto, Lío NO es discapacitado, Lío NO está enfermo, Lío NO será un ser inocente toda su vida.
¡Ya basta de esas etiquetas tontas! Lío brinca, corre, juega, ríe, llora, pelea, se enoja, va a la guardería, tiene amigos, hace travesuras, hace berrinches, hace exactamente lo mismo que cualquier niño y tiene las mismas necesidades.
Lío no es más ni menos que nadie; él es diferente, así como lo somos todos porque todos somos únicos e irrepetibles.
Lo único que yo quiero para mi hijo es que él tenga una vida normal, como cualquier ser humano.
Así es que por favor, si un día conocen a Lío, no lo vean con lástima; créanme, él es muy feliz, sólo trátenlo como un niño más. (Laura Delgado)