Alfredo Sayeg Guizar nació el 26 de septiembre de 1941 en el Distrito Federal, hijo de Alfredo Sayeg Nejami y María de los Ángeles Guizar de Sayeg, quien ayer dejó este mundo de manera física, pero su recuerdo, ejemplo y legado de servicio a la comunidad celayense, siguen presentes en la memoria de su familia, amistades y quienes coincidieron con él.
Se casó con María Concepción Pérez de Sayeg con quien tuvo cuatro hijos: Erika, Shaker, Luis Neme y José Farid.
Sus hermanas Miriam, Brenda y Anabella lo recuerdan como un hombre de servicio, entregado y siempre ayudando a quien más lo necesitaba.
“Estoy muy orgullosa y muy agradecida de haberlo tenido como hermano. Hombre noble y con un gran espíritu de servicio hacia la comunidad y a los más necesitados, él entregó gran parte de su vida al servicio de voluntariado en la Cruz Roja, estuvo en Protección Civil, ayudó a los Bomberos, tuvo varios cargos públicos”, comenta con nostalgia su hermana Anabella.
Recordó que también estuvo en Seguridad Estatal, pero sobre todo, y destacable cien por ciento, es la calidad de ser humano que fue, pues dejó un gran ejemplo de servicio y generosidad, ya que muchas de sus acciones fueron de dominio público y otras tanto no lo fueron; ayudó siempre a la gente pobre y nadie se enteró que lo que tenía lo daba a quien más lo necesitaba, dijo.
“Fue un caballero, un gran anfitrión, un excelente tipo, un ser humano extraordinario. Desde muy jovencito él estaba involucrado en hacer algo por los demás, desde que era soltero empezó siendo socorrista en la Cruz Roja, llegó a ser comandante, y a conseguir las primeras ambulancias americanas y equipo, preparó a la gente, dio cursos, después fue presidente de la Cruz Roja durante mucho tiempo y siempre estuvo haciendo algo. También participó con los Rotarios”, narró su hermana.
La familia le da gracias a Dios por haberles dado este extraordinario ser humano, que estuvo siempre muy cerca de ellos por el tiempo que Dios quiso y permitió que viviera, porque siempre dio muchísimo de sí, aseguró.
Durante el tiempo que sirvió en la Cruz Roja empezó como socorrista, luego fue comandante, coordinador de socorros, y posteriormente, Presidente del Consejo Directivo (1995-2002), siendo una persona que se entregó cien por ciento a la institución.
“Fue una persona muy importante, en el desarrollo de la Cruz Roja en Celaya, teniendo un paso muy fructífero dentro de la institución”, comentó Eugenio Clark Solter, actual presidente del Consejo Directivo de la Cruz Roja.
Eugenio es su ahijado de Confirmación, por lo que siempre tuvo una relación muy fuerte con Alfredo, y lo describe como una persona muy generosa, con un carisma y personalidad muy agradable, una persona muy querida por su manera de ser.
“Como padrino fue muy generoso, no se le iba ningún cumpleaños, y uno como niño es algo que valoras mucho, que tu padrino se acuerde de ti es algo muy bonito, y su esposa igual, gente muy linda”, externó.
Familiares y amigos le darán hoy el último adiós, pero su recuerdo vivirá siempre en sus corazones. Descanse en paz.