La cabra se le iba al monte,
el pastor lo descubrió,
y claro, como buen nepote,
sus brazos de pronto le abrió.
Si no acuerda conmigo, no me ama,
el pastor le recrimina,
obediencia ciega reclama,
o no pasa a su oficina.
Muchos años le ayudó,
a crecer para el rebaño,
ahora dice solo yo,
el resto a mi me hace daño.
Lástima por lo del Inge,
se pensó con más carácter,
el peje pues, ni la finge,
feliz, feliz con el cate.
Destruye país y almas,
y todo el que se le atraviesa,
a veces pierde la calma,
pero la filosofía es esa,
si estas conmigo, no temas,
si es contra mi, mejor reza.