Encuentra a AM más fácil en Google
Añádenos como fuente preferida y aparece más seguido en tus resultados de búsqueda
Añadir como preferido

Por David Martínez Mendizábal y Jorge Caballero Córdova

Los análisis más serios coinciden en valorar positivamente las decisiones del gobierno federal en materia de disminución de la pobreza. Se demostró la capacidad redistributiva del Estado social. Existen otros puntos de vista, algunos fundados, pero otros responden al prejuicio, al odio o a una franca hipocresía.

En México, del 2018 al 2024 salieron de la pobreza 13.4 millones de personas. De 51.9 millones de personas pobres a nivel nacional se pasó a 38.5 millones. En términos porcentuales, la pobreza se redujo de 41.9% a 29.6%, lo que representa una disminución de más de 12 puntos: un avance histórico.

El INEGI mide el impacto de los programas y políticas federales. Por eso se sabe que los factores asociados a este buen desempeño son la política de contratación laboral, la elevación del salario mínimo y los programas sociales.

El aumento del ingreso por remuneración del trabajo ocupa un primerísimo lugar como motor de combate a la pobreza. Solo comparando este rubro con el de transferencias, el primero tiene un peso del 75% en la fuente de ingreso. En otras palabras, las transferencias, entre ellas las de programas sociales, no son el principal factor; pero sería un grave error despreciar su importancia: sin ellas habría 4.2 millones de personas más en situación de pobreza.

También se redujo la desigualdad porque aumentaron, a un ritmo mayor, los deciles de más bajos ingresos con respecto a los más altos. El índice de Gini cayó de 0.44 en 2018 a 0.39 en 2024; nunca se habían tenido resultados tan positivos.

Otro dato relevante es que, porcentualmente, hubo reducción nacional en los rezagos de educación, seguridad social, calidad y espacios de vivienda, servicios básicos y de alimentación. En servicios de salud aumentó la carencia, tarea urgente.

Ahora, veamos qué pasó en Guanajuato.

Hubo un avance considerable en la reducción de pobreza por ingresos, lo que implicó que de 2.52 millones de pobres en 2018 se pasara a 1.64 millones para 2024, es decir, una reducción notable de 876 mil personas (34.8%).

En contraste, aumentó la vulnerabilidad por carencias sociales: pasó de 1.78 millones de personas en 2018 a 2.36 millones en 2024, un incremento de 32.4%.

Para tener una idea más clara del lugar que ocupa Guanajuato en marginación y pobreza, comparado con otros estados, véase la siguiente tabla:

Guanajuato está entre los 10 estados con mayor rezago, excepto en servicios básicos. El caso más grave es el de servicios de salud, cuya carencia aumentó en un sexenio la brutal cantidad de 1,301,500 personas. El gobierno estatal no ha podido otorgar los servicios de salud a la población abierta. Ya basta de decir que tenemos el mejor sistema de salud.

Por cada 100 mil habitantes, los lugares que ocupamos no corresponden al tamaño de la economía (5º lugar nacional): en rezago educativo ocupa el 7º lugar nacional; en alimentación, el 9º; en servicios de salud, el 13º; y en seguridad social, el 16º. Estas posiciones reflejan un gobierno estatal con problemas en garantizar derechos básicos.

¿Por qué disminuyó la pobreza en Guanajuato? No se sabe. Ahí están los aproximadamente 111 mil millones de pesos por remesas en 2024, pero no hay un estudio que lo dimensione. Mientras no se mida el impacto de las políticas públicas en materia de bienestar social implantadas por Guanajuato, no se sabrá qué funciona y qué se debe mejorar. Al respecto, hay varias iniciativas en el Congreso estatal que se han rechazado. Es hora de tomar con seriedad los resultados en materia de pobreza.

 

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.