El pasado martes acudí a la presentación del libro “Contracorriente”, escrito por el exalcalde de San Pedro Garza García N.L., Miguel Treviño. Lo conozco desde el año 2000, cuando desde el equipo de transición del presidente Fox, nos propusimos impulsar el proyecto de una ley de transparencia, indispensable para perfeccionar el ambiente democrático del país. Desde el periódico El Norte, el muy joven Miguel Treviño, coordinaba a los periodistas e investigadores interesados en la transparencia, desde el denominado Grupo Oaxaca.
En el evento de presentación participaron la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez y el Ing. Enrique Gómez, por parte de AM. Cada uno nos dio su opinión, bien argumentada, sobre el texto que trata sobre la gestión innovadora de gobierno en San Pedro, el municipio más rico de Hispanoamérica. El libro contiene conclusiones muy interesantes:
- La democracia florece en la acción local, y la mejor forma de fortalecerla es participando directamente en las tareas de gobierno.
- Gobernar es un experimento constante –probar, fallar y ajustar- que mantiene viva y relevante a la democracia.
- Los problemas más complejos y de mayor impacto se resuelven desde la política; ahí es donde se necesitan los jóvenes más íntegros y talentosos.
- Cuando el llamado es más fuerte que el miedo, incluso los fracasos aportan.
- La política puede ser la actividad más generosa, te permite trabajar por quienes ni siquiera saben tu nombre.
Al final de las exposiciones se abrió la posibilidad de hacerle preguntas al autor. Yo le formulé la siguiente: “¿Cuál fue tu experiencia como alcalde independiente, al no tener que lidiar y cargar una pesada estructura partidista? ¿Actuaste con mayor libertad ahora que los partidos políticos están en crisis, al no perder el tiempo en grillas partidarias?” Alguien en el escenario se tensó, en tanto el escritor nos explicó la libertad de que gozó para nombrar a funcionarios de su confianza sin tener que entregar recompensas de campaña. También resaltó la facilidad para tomar decisiones y surcar las procelosas aguas administrativas sin implicar intereses de partido y ambiciones de aspirantes. La respuesta tomaba en cuenta un dato que se da en el libro: las encuestas marcan que solo el 29 % de los mexicanos confía en los partidos políticos. Una de las peores calificaciones.
La pregunta llevaba jiribilla. En las últimas semanas ha corrido el rumor, cada vez más persistente, de que la presidenta municipal de León abandonará al PAN, su partido. Por lo que, en el supuesto que Alejandra Gutiérrez dejara las filas azules, sería bueno tener un ejemplo de lo que significa gobernar sin el gravoso peso de la organización partidista.
El PAN de León no se salva del acelerado proceso degenerativo que pesa sobre una gran parte de su militancia que ya ha sido corrompida. Me pesan los viejo panistas que todavía asisten puntualmente a junta todos los lunes. Son un ejemplo de buenos ciudadanos. Pero el instituto político no se opera desde el municipal.
Un grupo muy impaciente y ambicioso, supuestamente con el apoyo de la gobernadora, presumen de dirigirlo. Y este grupúsculo voraz ya lanzó, anticipadamente, a su candidato a alcalde de León, un diputado local populachero, de no buenos antecedentes. El dieguismo persiste en el partido. Les urge respaldo para sacar adelante, no sus proyectos, sino sus negocios. Y Alejandra Gutiérrez se ha negado a participar en esos pactos. Eso le costó la candidatura a la gubernatura y ahora intentan cerrarle espacios para copar todas las posiciones electorales de León con incondicionales a su pandilla. Habrá una lucha dura y sorda.
Por lo pronto los espacios de maniobra se reducen. Sus simpatizantes ni siquiera pueden competir por un puesto menor en el partido. El grupo de los exalcaldes simplemente es ninguneado y despreciado por la pandilla que aspira a comerse todo el pastel.
Alejandra tendrá que jugar las cartas que posee. No son pocas, porque el trauma de un rompimiento, producirá una herida que sangrará hasta el fin del trienio. El costo para el PAN, puede significar perder León, la joya de la corona. Ya pasó cuando se impuso un mal candidato, por cierto, menos malo que el diputado al que ahora traen repartiendo calentadores solares en las colonias. Populismo morenista pintado de azul.
Pienso en varias claves para resolver este problema complejo. Pero lo primero es explicar a los ciudadanos el motivo del quiebre. Así cada parte deberá asumir sus responsabilidades y cargará con las consecuencias que le toquen. Los ciudadanos merecen saber la verdad. Luego juzgarán.
En tanto, el cambio por tener una alcaldesa libre, con un proyecto político convincente, construido fuera de la influencia de su ex partido, pensamos que le daría alas para volar. Ya veremos qué pasa.