A Alejandra Gutiérrez le urgía romper con el partido que la llevó a la presidencia municipal de León. En el PAN esperan su partida desde hacía tiempo. La ciudad resiente el conflicto entre la gobernadora Libia García y la alcaldesa, ya que no hay obra ni proyectos conjuntos. Nunca tuvieron buena química ni buena relación, porque ambas querían la gubernatura y solo había una silla disponible.
El daño en la relación puede causar estragos en Acción Nacional. Se dice que Alejandra tuvo encuentros con líderes de otros partidos para acomodar su futuro. Movimiento Ciudadano puede ser el destino, un partido que no tiene todos los negativos de Morena en la ciudad, aunque no cuenta con una base sólida de partidarios panzas verdes. Puede declararse independiente. No tiene sentido, perdería más de lo que gana.
El rompimiento vino de la pasada elección, cuando Alejandra quiso ser candidata a la gubernatura y sus seguidores propusieron elecciones abiertas dentro de Acción Nacional. La decisión fue de Diego Sinhue Rodríguez. Había perfilado a Libia García desde su nombramiento en la Secretaría de Desarrollo Social, encargada de brindar apoyos que el electorado agradece. Según fuentes gubernamentales, el efecto de las entregas ayudó a conservar la gubernatura.
La alcaldesa tuvo que consolarse con la reelección. Ganó con holgura al duplicar la votación de Morena, sin embargo, tenía la inercia propia de quien gobierna y va por la reelección. Creer que salir de Acción Nacional e ir a otro partido le depara un mejor futuro, no es así, el único camino sería Morena. Lo que hizo su exjefe Ricardo Sheffield funcionó porque ganó la senaduría a Miguel Márquez Márquez, quien se pensaba era el más popular de los candidatos de Acción Nacional.
Lo mejor para Alejandra y para Libia sería una reconciliación sensata. Si piensan que es primero la población que gobiernan y no una “feria de vanidades”, deberían dejar sus conflictos para después. El PAN tendrá que abrirse o perder. Todos lo sabemos porque necesita de Alejandra y algunos empresarios y panistas que la siguen. Si sale a esta altura del partido, se quedaría sola durante los dos años que le quedan de mandato. Su popularidad bajaría inmediatamente y los riesgos de su administración subirían. Sería blanco fácil.
Del otro lado, los herederos de Diego Sinhue Rodríguez, incluida la gobernadora Libia García, también tienen que ponderar una división donde todos pierden. La estrategia de hacer menos a Alejandra por pequeñas o grandes disputas, puede golpear a la débil mayoría del PAN en el Congreso del Estado. Libia, con una mayoría de oposición en 2027, sería un “lame duck” o “pato lisiado” como dicen los norteamericanos.
Jorge Jiménez Lona, el político más talentoso de su generación, podría ayudar a distender las diferencias y llamar a la cordura a Alejandra porque la conoce bien; podría convencer a Libia de que más vale encontrar el camino de la conciliación. Ningún conflicto tiene que ser para siempre. Sabemos que entre los personajes que las rodean, hay quienes azuzan y envenenan la relación.
Aunque en los medios y en las redes comenzó a circular la versión de que Alejandra está fuera de Acción Nacional, ella misma se encargó de corregir a medias. Aldo Márquez, el presidente del partido, debe acercarse a Alejandra, debe velar por la integridad de su franquicia y meditar las consecuencias de un choque frontal. Además vienen otros actores que enarbolan muchos de los principios que abandonó el blanquiazul. Si minimizan a Somos MX, podrían llevarse una sorpresa. Pronto conoceremos el desenlace.