“La vida es más sencilla de lo que pensamos”.
Andy Dorantes después de cruzar Europa en bicicleta.
“Es importante cuidar los detalles”
Después de cruzar Groenlandia.
Una ciudad siempre se definirá como la suma de voluntades individuales. Su carácter está vinculado a la visión y al carácter de sus líderes. Hoy nos sentimos orgullosos de Andy Dorantes, una chica exploradora, montañista y conquistadora de todo terreno. Andy conquistó el Polo Sur, la mayor de sus hazañas tras alcanzar la cima de las 7 montañas más altas del mundo, incluido el Everest. Cruzó Groenlandia como ejercicio previo a la conquista que realizó Roald Amundsen hace 115 años.
Andy lo logró sola, a diferencia del noruego, quien fue el primero en pisar el Polo Sur con ayuda de otros. Cuando escuchamos el inicio de su aventura, no comprendimos el alcance de su reto. La joven leonesa seguiría los pasos de Robert F. Scott, quien murió en el intento de Amundsen, y de Ernest Shackleton, el explorador que quiso cruzar la Antártida con un rompehielos llamado “Endurance”.
La leonesa se ha convertido en toda una leyenda y en un ejemplo para México y el mundo. La determinación para recorrer más de 1,130 kilómetros en el hielo, bajo condiciones variables con frío extremo y en semanas de soledad, tiene un valor ejemplar de lo que puede lograrse cuando hay sueños y la voluntad de realizarlos. Una disculpa si recupero una reflexión sobre una duda que tuve cuando supe que intentaría la hazaña, pero parecía una aventura peligrosa y remota, como lo es el propio continente de la base de la Tierra.
Miles de admiradores siguieron día con día la travesía blanca, gracias a los modernos medios satelitales, lo que pudo mejorar el ánimo de la exploradora. Los paisajes, su equipo justo, lo necesario, y su espíritu indómito lograron que la emoción llegara hoy, primero a quienes la siguieron y luego a quienes nos enteramos de su conquista.
Andy es promotora de la seguridad en sí misma y del rompimiento de fronteras físicas y personales, según su inspiradora narración de lo que vivió. Sin duda será un ejemplo para las nuevas generaciones. También es una oportunidad para vincular su historia con la de nuestra ciudad. Todo lo que se ha construido en 450 años ha sido fruto de líderes con carácter, de mujeres y hombres que vinieron de otros mundos para que hoy podamos contarlo. El ejercicio de ver desde múltiples ángulos a nuestros ancestros y a los héroes vivos, con carácter, determinación e infatigable voluntad, nos ayuda a imaginar un futuro mucho mejor.
Esperamos con ansia el regreso de Andy desde el Cono Sur para que nos cuente e inspire, y nos diga qué aprendió en aquellas llanuras y montañas blancas de infinita luz.
Porque la Antártida, tan sólo mirarla, nos hace llorar de sorpresa. Un mundo gélido, rodeado de icebergs enormes en el exterior; de una mezcla de soledad, asombro y felicidad de instantes incomprensibles.
Nos gustaría recibir a Andy con un gran desfile por nuestra calle Madero, con flores y música, para mostrar el agradecimiento por su valor ejemplar, inspiración para quienes necesitan un empujón, para quienes dudan, para quienes no han visto lo que se puede lograr cuando hay determinación.
Bajo esa luz blanca y resplandeciente que nos traerá Andy, debemos pensar que lo imposible se hace posible tanto en lo individual como en lo comunitario cuando hay voluntad. Vale.