Nuestras ciudades viven un caos urbano desde hace tiempo. La causa principal es la falta de nueva infraestructura, de planeación e inversión pública. La charla cotidiana es el tráfico que alarga los tiempos de traslado en las zonas congestionadas.

Tomemos el ejemplo de León. Cada día, la zona norte recibe más tráfico en avenidas como la Manuel Clouthier. Al poniente,  el bulevar del aeropuerto tiene horarios en los que se duplica el tiempo de traslado; lo mismo sucede para ir al Puerto Interior. La solución a largo plazo es compleja y requiere una gran inversión. Sin embargo, hay medidas que pueden aliviar el tráfico de inmediato. No cuestan y pueden redituar ingresos al Municipio.

Por ejemplo, lo que dicen instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo: “Organismos como el BID señalan que el estacionamiento rotativo de pago (parquímetros físicos o digitales) incrementa la rotación de cajones, desincentiva que empleados de oficina dejen el coche todo el día en la calle y libera espacio para visitas de corta duración, lo que reduce vueltas innecesarias buscando lugar”.

San Luis Potosí y otras ciudades tienen parquímetros que aportan hasta 40 o 50 millones de pesos a sus municipios. León podría recaudar entre 80 y 100 millones de pesos. Pero esa no sería la mayor utilidad de cobrar por los espacios públicos a quienes plantan sus autos durante horas. El cobro por el uso del espacio público desincentiva el uso del automóvil. Quien hace uso de las calles para estacionar durante horas su auto o camioneta estorba el tráfico. Un ejemplo visible y sencillo es el Bulevar Campestre en León. Una avenida con seis carriles solo es transitada por cuatro porque los laterales se usan como estacionamiento privado.

Muchos fraccionamientos con escuelas y comercios tienen sus calles atestadas de automóviles que obstaculizan un tránsito fluido. En varias ocasiones hice estas consideraciones a los alcaldes en turno y no las escucharon. No sabemos cuál sea la causa de no implementar medidas en beneficio de la mayoría. Podría ser temor a la crítica, pero eso es absurdo: la instalación de parquímetros no cambiará el sentido de una elección ni disminuirá la popularidad de los alcaldes. Por el contrario, el cobro del estacionamiento en calles y avenidas puede mejorar el tránsito sin lugar a dudas. Todos los estudios de expertos en movilidad dicen que es imperativo prohibir que los ciudadanos tomen las calles como propiedad privada.

Impulsar esa medida no requiere estudios profundos de los ayuntamientos ni de los institutos de planeación. Si el alcalde en turno levanta la mano y pide un concurso a empresas especializadas para un plan de implementación del cobro de estacionamiento en las calles, surgirán muchos concursantes.

Un ejemplo notable es la Delegación Benito Juárez en México. Todos los cajones de estacionamiento están delimitados; en todas las calles hay máquinas que venden el parqueo por horas. Hay una máquina que expide tickets que se ubican en el panel delantero del auto a la vista de los inspectores. Si un auto no tiene su boleto, queda inutilizado por unos grilletes en las llantas. Antes de liberarlo, hay que pagar la multa. Es rudo, pero funciona. La CDMX reporta que el EcoPark genera hasta 450 millones de pesos al año. Se invierten en beneficios para la urbe.

En las ciudades como León, Irapuato y Celaya se puede hacer lo mismo sin pretexto alguno. 

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