Columna de Héctor de Mauleón

Ramón Álvarez Ayala, El R-1, es uno de los integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación abatidos el domingo pasado durante el operativo realizado por la Defensa Nacional para capturar, en Tatalpa, Jalisco, a Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.

El R-1 fue identificado por Jorge Armando “N”, El Licenciado, como autor intelectual del homicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, cometido durante las fiestas del Día de Muertos, el pasado 1º de noviembre.

El Licenciado declaró que el homicidio fue ordenado por Álvarez Ayala, a quien en el chat en el que se tramó el atentado se identificaba como “El Patrón”. El Licenciado fue el enlace entre este mando del Cártel Jalisco y los jóvenes sicarios que llevaron a cabo la ejecución del alcalde: el adolescente que perdió la vida durante el ataque, y dos jóvenes que más tarde fueron encontrados muertos en la carretera Uruapan-Paracho.

Tras el asesinato de Manzo, el secretario de seguridad federal, Omar García Harfuch, señaló que El R-1 y su hermano, Rafael Álvarez Ayala, El R-2, operaban de manera directa en al menos cuatro municipios de Michoacán. Los identificó como mandos de un grupo “muy muy local”.

Trece años antes de los hechos ocurridos en Uruapan, sin embargo, los hermanos fueron detenidos en Guadalajara durante una operación federal: desde esa fecha, Ramón Álvarez Ayala fue identificado como el hombre de confianza de El Mencho y el segundo más importante en el organigrama del grupo criminal.

Álvarez Ayala pasó una década en prisión.

Fue liberado en 2022 por supuestas irregularidades cometidas durante su captura: el expresidente López Obrador tomó su caso como ejemplo para tronar contra la corrupción del Poder Judicial.

Si en 2012 el CJNG se extendía sólo a lo largo de tres o cuatro estados, en 2022 la presencia de esta organización criminal abarcaba más de 20 entidades.

Desde antes de su captura, El R-1 dirigía las operaciones armadas en contra de integrantes de organizaciones rivales en al menos tres estados: Jalisco, Michoacán y Guanajuato, aunque su presencia llegó a ser detectada también en Colima. Fue la punta de lanza que el cártel lanzó a principios de la década pasada contra Los Caballeros Templarios. Al alcanzar la libertad, recuperó su posición de hombre de confianza y, según el Ejército, el rango que había ostentado dentro del cártel.

Tras el asesinato del alcalde Carlos Manzo, El R-1 se convirtió en objetivo prioritario del gobierno mexicano. A finales del año pasado, un reportaje de Proceso lo vinculó como inversionista en empresas dedicadas al tráfico de oro y joyas preciosas –diamantes, rubíes y zafiros–, con ganancias estimadas en más de 800 millones de dólares.

El R-1 y El R-2 son hermanos del exalcalde perredista de Apatzingán, Roldán Álvarez Ayala, quien desde marzo de 2023 aparece en el padrón de Morena ante el Instituto Nacional Electoral, según dio a conocer en noviembre del año pasado un reportaje de Latinus.
Tras los sucesos del domingo pasado en Tapalpa, en círculos de seguridad circularon versiones que señalaban que entre los miembros del Cártel Jalisco abatidos en el operativo militar podría hallarse, en cambio, Heraclio Guerrero Martínez, Tío Lako, el capo de Tinaja de Vargas, Michoacán.

Se ha manejado incluso la versión que entre los caídos estaría Gonzalo Mendoza Gaytán, El Sapo, de 37 años, a quien el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha descrito como jefe de plaza en Puerto Vallarta. El Tesoro lo señala como responsable del homicidio de “numerosos agentes de seguridad mexicanos”. La DEA lo considera como el encargado del reclutamiento y el adiestramiento de sicarios y lo vincula con lavado de dinero a través de empresas como Dale Tours y Agrícola Costa Alegre.

Las calles de Arandas, Jalisco, permanecieron el día de ayer prácticamente desiertas. Corría el rumor de que iban a llevarse a cabo los funerales de “uno de los pesados de la maña”. En redes sociales se llamó a no salir: “Que se pondrá feo en Arandas y en toda la zona”, “que dieron de orden de quemar todo”, “que todos cerraran sus locales y se fueran a sus casas porque se va a poner feo”.

Durante el día, entre las calles vacías, se advirtió el movimiento de camionetas blindadas.
No fue necesario esperar a que llegara el carro fúnebre para que los servicios de inteligencia del gobierno federal supieran quién iba adentro y lo reportaran a los altos mandos: el autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo.

El R-1. El hombre de confianza de El Mencho. El dato ha sido confirmado.

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