La salud psicosocial es un estado de bienestar integral que resulta de la interacción equilibrada entre los aspectos psicológicos (emociones, pensamientos y conductas) y los sociales (relaciones, entorno y cultura) de una persona.
A diferencia de un enfoque puramente médico, la perspectiva psicosocial entiende que la salud mental no depende solo del individuo, sino también de su capacidad para vincularse con los demás y adaptarse a su contexto. Enfoque holístico que suma lo mental al impacto de las relaciones y el entorno social.
En los finales de marzo, mes de no violencia con las mujeres, quiero comentar sobre la manosfera, que es un ecosistema digital que funciona como una plataforma para expresar frustraciones, resentimientos y una sensación de pérdida de poder. La narrativa central es clara: muchos de estos grupos creen que los hombres están siendo desplazados o injustamente tratados en la sociedad actual, y que deben “recuperar” su lugar (CIEG-UNAM, 2025).
Necesitamos identificar y desmontar los discursos patriarcales que circulan en la manosfera y que siguen reproduciendo desigualdades. Parte del trabajo académico y social implica promover modelos de masculinidad más sanos: que permitan la vulnerabilidad, la expresión emocional y el respeto, alejados de la violencia y el resentimiento.
Aquí encontramos el incel, que es un acrónimo en inglés de célibe involuntario. Se refiere a una subcultura en línea compuesta mayoritariamente por hombres jóvenes y heterosexuales que se identifican como incapaces de encontrar una pareja romántica o sexual, a pesar de desearla.
Nace en los años 90 como un espacio de apoyo para personas solitarias, el movimiento ha evolucionado hacia una comunidad que fomenta la misoginia, el odio hacia las mujeres y hacia hombres sexualmente activos. Tienden a culpar a las mujeres y a la sociedad de su falta de relaciones, a menudo sosteniendo la creencia de que tienen derecho a tener acceso sexual a las mujeres.
Expertos señalan que este fenómeno refleja una profunda crisis de salud psicosocial en jóvenes y requiere atención respecto a la normalización del discurso de odio y la violencia de género.
Estudios sociológicos que el problema de fondo no es la falta de sexo o pareja, sino la falta de significado, pertenencia, autoestima y conexión humana.
Hoy tenemos más conexión digital, pero menos conexión humana real. Esto aumenta: Soledad, Ansiedad social, Falta de habilidades sociales, Idealización de relaciones, Miedo al rechazo.
También las redes sociales crean estándares irreales: Belleza, Dinero, Viajes, Cuerpo, Estilo de vida, Popularidad. La gente se compara constantemente. Esto se llama en sociología:crisis de identidady entonces internet se vuelve su comunidad. Y algunas comunidades, convierten la frustración en identidad.
Muchos estudios de psicología y sociología muestran que uno de los dolores humanos más fuertes no es el hambre ni el dinero, sino: No ser visto, no ser querido, no ser importante para nadie.
Psicológicamente existe una cadena muy estudiada: Miedo → Frustración → Enojo → Odio → Violencia.
Una idea de sociología y psicología muy interesante: dice que detrás de mucha violencia en el mundo no hay personas que aman la violencia,
sino personas que se sienten invisibles, humilladas, sin poder, sin amor y sin lugar en el mundo. Sin reconocimiento, el cerebro interpreta: “No sirvo” “No soy suficiente” “No tengo valor” “Podría ser reemplazado o excluido.
Por otro lado cuando una persona tiene: Habilidades, Objetivos, Actividad física, Conocimiento, Comunidad, Propósito, Disciplina y Proyectos Su autoestima deja de depender tanto de la validación romántica. La pareja no es la fuente principal de identidad, sino una parte de una vida que ya tiene sentido.
Mientras que la sociedad sólo valore riqueza, belleza y popularidad, mucha gente se sentirá inútil. El ser humano puede soportar el dolor, la pobreza y el trabajo duro, pero no soporta sentirse inútil, invisible y sin lugar en el mundo. Por eso muchas soluciones no están solo en el dinero o la tecnología, sino en algo más antiguo: Comunidad, propósito, reconocimiento, pertenencia y sentido de vida. Vale la pena trabajar en este sentido. Si no queremos más niñez y juventudes asesinas.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!
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