“Se puede gobernar sin ejército, pero no sin prensa”

Juan José Torres Landa

Tenemos un nuevo espectáculo generado por el enfrentamiento entre la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, y el magnate Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca. 

El encontronazo lleva tiempo: primero fue una cuenta de impuestos atrasados por 32 mil millones de pesos, luego, la alborotada libertad que se toman los canales de televisión en contra de la 4T.

Nunca en nuestra historia vimos algo así: que alguien se pusiera a las patadas y al tú por tú contra la persona más poderosa del país. Bueno, ahora lo vemos en diferentes medios y con ángulos distintos, pero no con la potencia que pueden tener los canales de televisión abierta. Salinas Pliego, Carlos Loret de Mola, Carlos Alazraki, Ramón Alberto Garza, Adela Micha, Carmen Aristegui,  Joaquín López Dóriga y muchos más se enfrentan a la llamada 4T. Van desde lo más duro y deslenguado, como Alazraki, hasta lo más periodístico con la experiencia de reporteros de siempre.

En la época del PRI, el control de los medios era casi total. Había límites que se entendían y, cuando alguien se pasaba de la raya, era eliminado, como fue el caso de Manuel Buendía. También se reventaban instituciones como el periódico Excélsior, bajo la dirección de Julio Scherer, en 1976. Luis Echeverría no soportaba la crítica. Le organizó una disputa en la que los cooperativistas, dueños del periódico, se alinearon con el presidente porque el negocio cayó en desgracia.  Scherer fundó Proceso, donde pudo ejercer la libertad de prensa sin límites.

Para un presidente(a) de México, que tiene todo el poder concentrado como sucede ahora con Morena, es difícil “sufrir” a un puñado de “rebeldes” dispuestos a publicar todo lo que les viene en gana. Claudia Sheinbaum, cuando pide no ver TV Azteca, muestra que no tiene o no usa el poder como se hacía en otros tiempos de autoritarismo. Gustavo Díaz Ordaz le habría cancelado la concesión a la televisora y hasta le habría quitado Banco Azteca; qué decir de los permisos del servicio de internet TotalPlay. Además de organizar una guerra subterránea contra sus negocios Elektra e Italika. Lo hubiera hecho sin despeinarse, sin explicaciones ni amparado en ley alguna.

Para sostener el enfrentamiento, Salinas Pliego tendrá que echar mano de su fortuna. TV Azteca no atraviesa sus mejores días y es probable que muchos anunciantes se espanten y retiren sus anuncios por temor a represalias. Seguro que Salinas Pliego está dispuesto a pagar el precio antes de doblarse. El empresario pone todas sus fichas en la mesa porque el entorno es distinto al de hace medio siglo, cuando la disidencia se pagaba con el destierro. Porque puede tener en mente una candidatura presidencial. En el momento en que lo declare, cualquier ataque directo desde Palacio contra el Grupo Salinas tendría consecuencias negativas.

Para la presidenta Sheinbaum, permitir que un día sí y otro también haya críticas descarnadas a su gobierno, a sus funcionarios y a cualquier acto político es una afrenta. Aunque en cierta medida sucedía con Andrés Manuel López Obrador, ahora la escalada no tiene límites. Alazraki insulta; Loret de Mola se mofa; López Dóriga grita; Aristegui expone y Ramón Alberto investiga y acusa un “modus operAndy” en toda corruptela mayor.

Si los consejeros de la presidencia quieren más circo en una pelea frontal contra todos los medios independientes, con el tiempo, el desgaste cobrará factura. 

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