¡Practiquemos un apresurado resumen de solo algunas de las cicatrices de México! ¿Va? 1: Comencemos con la devastadora invasión armada castellana del siglo XVI, una alianza indo-europea que destruyó el promisorio imperio mexica. 2: la destructiva guerra de independencia de 1810-1821, de elevados costos económicos, políticos y sociales. 3: la castrante invasión armada de 1846, cuando EU nos arrebató la mitad del territorio y generó rencores insuperables al día de hoy. 4: la Guerra de Reforma, 1858, cuando el clero católico se opuso a la Constitución de 1857. 5: la invasión francesa de 1862 concluida con el fusilamiento de Maximiliano en 1867. 6: el terrible estallido de la revolución mexicana de 1910. 7: la Rebelión Cristera de 1926. 8: el siniestro arribo del tal AMLO y de su pandilla al poder, una auténtica caterva de bandidos que prometieron pacificar al país sin traicionar, sin mentir y sin robar y saquean, destruyen, estafan, delinquen, demuelen, arruinan, desuelan, destrozan, aniquilan, arrasan, desintegran, pulverizan, desmantelan y exterminan todo cuanto encontraron a su paso.

La 4T constituyó para las mayorías, un optimista proceso de transformación, cuando, hoy en día, solo ha sido un alevoso mecanismo de trituración de la herencia política, educativa, militar, sanitaria y económica de nuestros ancestros. La erradicación de la corrupción se convirtió en un saqueo impune y descarado del ahorro nacional, el peor en la dolorida historia de México. Asistimos inmóviles a la extinción de nuestra democracia, a la desaparición del Estado y de los derechos ciudadanos, a la destrucción de las instituciones republicanas, garantes de nuestra libertad. Presenciamos apáticos la instalación del gobierno de un solo hombre, de un anacrónico y podrido nuevo Maximato en pleno siglo XXI. Traicionamos el legado de las anteriores generaciones instrumentado para disfrutar las ventajas de la democracia y del verdadero bienestar. 

López Obrador y sus salteadores atacaron a la prensa crítica, dispararon los pavorosos niveles de violencia, desaparecieron los sistemas de salud, de educación, de seguridad, cancelaron el abasto de medicamentos y los servicios de atención médica, como en el caso de la pandemia, durante la cual fallecieron injustamente 850,000 compatriotas; detonaron la economía informal, despilfarraron los recursos públicos, desplomaron el crecimiento económico, deprimieron la recaudación tributaria, secuestraron el futuro de la patria mediante la contratación suicida de deuda pública; aliados con el crimen organizado a través de la estrategia criminal de “abrazos, no balazos”, diseñaron un plan macabro para dañar, perjudicar, destruir, deteriorar, lastimar, lesionar, afectar, damnificar, destrozar, herir, dividir, romper y averiar, mientras disfrutan, como Nerón, el incendio de Roma entre sonoras carcajadas.

¡Claro que juntos hicieron historia! Jamás generación alguna de mexicanos perdonará a la 4T por haber utilizado su acceso al poder para gobernar con tesis extraídas del bote de la basura de la historia ni por haber utilizado el presupuesto público para comprar la voluntad electoral de millones de desposeídos. Las profundas heridas causadas tardarán decenios en cicatrizar. ¿Cuál esperanza de regeneración nacional cuando solo buscaban y buscan la concentración del poder, la construcción de una dictadura comunista, la división social, la polarización política, el perjuicio institucional y la desaparición del Estado de Derecho con todas sus consecuencias domésticas e internacionales, como las derivadas de una confrontación suicida con nuestro principal socio comercial, en la que prevalecieron argumentos propios de unos vulgares delincuentes? “No me vengan con que la ley es la ley.” “Váyanse al diablo con sus instituciones.” 

No es posible hablar todavía de una octava cicatriz, porque las heridas están aún abiertas y pronto sangrarán al estar México quebrado con una nueva catástrofe monetaria y sus desesperantes consecuencias inflacionarias y económicas a la vista, y, peor aún, cuando la mayoría de los funcionarios del Banco de México, supuestamente autónomo, empezará a imprimir dinero para financiar el déficit público, mientras, los Nerones de nuestros días gritan satisfechos: Misión cumplida, muera la inteligencia, viva el odio, muera el progreso, viva la pobreza, mientras no sea la suya.