Argentina perdió la final justificadamente.

España fue mucho mejor todo el partido, arrolló.

Se hizo justicia, ganó el mejor equipo.

Punto.

Así son los deportes, así es la vida.

Por eso hay que preparase para ganar, pero también hay que preparase para perder.

Y varios jugadores del equipo argentino reprobaron esa materia, fueron pésimos perdedores.

De a tiro enseñaron el cobre, perdieron la cabeza.

La crónica de los hechos no deja duda.

“Leandro Paredes, Nahuel Molina y Roberto Ayala, entre otros jugadores, enloquecieron por la derrota en la Final de la Copa del Mundo. Argentina repartió patadas durante el partido (25 faltas) y luego repartió golpes tras el final del partido.

Tras de que el árbitro pitó el final, los nuevos campeones mundiales corrieron a celebrar. Frustrado, el argentino Molina extendió el brazo, con el puño cerrado, para que el capitán español Rodri se estrellara.

El ibérico Eric García entró al quite, sin reparar en que un endemoniado Leandro Paredes lo mandaría al césped de una patada. Luego, el propio Paredes repartió golpes a Gavi, quien también cayó. El auxiliar Roberto Ayala también agredió a los españoles y le soltó un derechazo a Dani Olmo”.

Terrible, da pena ajena.

Te propongo que la clase se demuestra en la victoria, pero sobre todo se demuestra en la derrota.

Este ejemplo no es único, suele suceder con jugadores o equipos “de campeonato”. Aquí te va otro de un deporte que amo, el tenis.

En 2018 se dio una sorpresa enorme: Naomi Osaka venció a su ídolo Serena Williams en la final del US Open.

Pero lo que debía haber sido una celebración se convirtió en un mar de lágrimas para Osaka.

“Sé que todos la apoyaban. Siento mucho que esto terminara así”, dijo llorosa al final del partido (ve el triste video en nuestros sitios).

Increíble.

Resulta que tras ser aconsejada ilegalmente por su entrenador (él mismo lo admitió después), Williams fue amonestada. Al romper su raqueta frustrada por que no podía con Osaka, recibió una segunda amonestación, lo que por regla implica que le quiten un punto.
Ahí empezó a perder la cabeza… y de qué forma. Entre otras cosas le gritó “ladrón” al juez, que le dio una tercera amonestación… y por regla Serena perdió un juego.

Caos total.

Pésimamente, el estadio abucheó a Osaka. Total, Serena perdió justamente… y lo que debía de haber sido un momento de total júbilo para Osaka terminó en llanto.

De locos.

Y no fue la única vez que Williams saca el cobre. Yo presencié desde la primera fila cuando Serena perdió la semifinal del US Open contra Kim Clijsters en 2009 por una crisis similar contra una juez de línea a quién le dijo: “¡quisiera meterte esta pelota por la garganta!” (ve el video también en nuestros sitios).

Pésimo.

Cierro repitiendo: la clase se demuestra al triunfar… pero sobre todo se demuestra al perder. Es bien fácil ser magnánimo en la victoria, pero el nivel se nota sobre todo cuando el resultado es desfavorable.

El que da patadas, golpes o gritos no gana nada.

Nada.

Porque con ira y patadas nunca se llegará lejos. Ira y patadas sólo conseguirán que te castiguen y que te autocastigues.

La clase es un mejor camino.

Admitir las fallas para preparase para ganar la siguiente final.

Con humildad, con diversidad en tu entorno, con la estrategia adecuada y con competencia que te rete, que te fuerce a corregir para avanzar consistentemente.

Así, quien tiene clase no sólo revela educación, sino que prepara el camino para reconocer sus errores y mejorar en el futuro.

A madrazos sólo se triunfa en el box o la lucha libre.

Porque en la vida funciona mejor la humildad, el trabajo y la preparación. Y en esto una patada no sirve para nada.

El que pierde la cabeza pierde el campeonato.

Posdata. Los contratos mixtos de Pemex ya empiezan a fracasar. Y pensar que en las rondas petroleras que tiraron estúpidamente el gobierno iba a recibir alrededor de ¡70% de lo extraído! La ineptitud cobra la factura. ¿Y Pemex? Gorda, ineficiente e inoperante.

En pocas palabras…

“Ten clase, orgullo y carácter. Si los tienes, la victoria llega sola”.

Paul Bryant, entrenador estadounidense.

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