Ayer despertamos con la noticia del fallecimiento del Dr. Adolfo Sánchez Valenzuela, quien fuera director del Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT), que desde las alturas de La Valenciana, vigila Guanajuato capital. Adolfo fue un académico de primer nivel, formado en la UNAM y doctorado en Harvard. Se avecindó en nuestra capital estatal, hasta que nuevos proyectos de la institución lo llevaron a hacerse cargo de la sucursal yucateca del CIMAT, después de haber sido su director.
Como hombre inteligente y de buena fe, además de convertirse en el primer referente académico de los jóvenes que iniciaban la licenciatura en Matemáticas, fue sensible a los tiempos que se vivían a finales del siglo pasado en Guanajuato, luego del nombramiento de Carlos Medina Plascencia como gobernador interino del PAN en nuestro estado.
Los vientos de cambio se avizoraban en el horizonte. Luego de una elección manchada por el fraude electoral e insostenible frente a los medios nacionales e internacionales que cubrían el proceso, el nuevo gobierno tenía un objetivo prioritario: realizar un cambio constitucional profundo que permitiera construir un instituto electoral sólido y eficaz, capaz de impedir las trampas electorales que se habían vivido.
De inmediato comenzaron los trabajos para impulsar una reforma que transformara todo: un organismo autónomo ciudadano y nuevas reglas electorales.
Un tema toral fue el relativo a la representación en el Congreso del Estado. La legislación no propiciaba la proporcionalidad entre el número de votos y los diputados que se repartía el partido mayoritario. La relación entre el porcentaje de votos y el porcentaje de diputados que correspondían a cada grupo parlamentario estaba claramente distorsionada.
El CIMAT es un centro académico de excelencia que gravita sobre Guanajuato Capital. Su influjo ha permitido desarrollar proyectos interesantes y formar matemáticos para nuestro país. Conociendo a varios de ellos, propuse consultar a Adolfo Sánchez sobre la posibilidad de crear una fórmula matemática que distribuyera, de la manera más justa posible, las curules disponibles por la vía de representación proporcional entre los distintos partidos.
Lo explico así: si el partido “A” tiene el 30 % de los votos totales en la elección de diputados estatales, le corresponde tener el 30 % de los diputados del Congreso. Y así, a cada uno de los partidos.
El problema fue más fácil de resolver cuando Adolfo sumó al proyecto al Dr. Francisco Sánchez, experto en Teoría de Juegos. Entre ambos desarrollaron una fórmula matemática que podía aplicarse sin problemas a los datos de la elección y que determinaba la distribución más precisa para repartir las diputaciones plurinominales. Aquella propuesta llevaría a Guanajuato a ser puntero en materia de derecho electoral.
Pero todo se derrumbó ante la intervención de los partidos, encabezada por el torvo Francisco Arroyo, que pretendió asegurar una diputación plurinominal para cada partido con registro, aunque no tuviese el número de votos necesario.
Total, manosearon la propuesta, la alteraron y las partidocracias aseguraron, por lo menos, una curul, sin importar el número de votos.
Frente a una democracia más acabada, se abrió la oportunidad de fortalecer a las clases dirigentes de los partidos, que acabaron acartelándose para asegurar posiciones a sus dirigentes. Así, todos los partidos actuales han patrimonializado sus organizaciones, utilizándolas para colonizar gobiernos, extraer recursos, comprar votos y enriquecerse. Pura corrupción.
Es por ello que, mientras empezamos a extrañar a Adolfo Sánchez, el nuevo partido Somos MX ha formulado una prohibición para que sus dirigentes accedan a candidaturas. Se trata de evitar la podredumbre enraizada en las estructuras partidistas.
Somos MX propone una nueva experiencia en política: militar en un partido donde los directivos no sean candidatos y las candidaturas, cuando exista competencia, se definan mediante elecciones primarias obligatorias. Se trata de construir una organización moderna que responda a los planteamientos de una democracia en riesgo de naufragio y que comience a cimentar la reconstrucción necesaria para Guanajuato y México.
Frente al dilema de tener que votar por impresentables en las elecciones, especialmente para los ayuntamientos, Somos MX planteará la tercera vía: la que habrá de pavimentar la ciudadanía para presentar fórmulas integradas por personas honorables que, desde sus posiciones políticas, coadyuven a combatir la corrupción desbordada que hoy padecemos.
Entre tanto, despedimos al querido doctor Adolfo Sánchez, reconociendo sus conocimientos y sus esfuerzos para lograr, mediante la matemática, una representación más justa en el Congreso.
NOTA.- La columna se basa en el artículo del propio Dr. Adolfo Sánchez titulado “¿Por qué plurinominales? Recuperación de una historia personal que cruza por muchas historias por la democracia en México”, escrito el 3 de mayo de 2022.