Vivimos apresurados y presionados.
Todo es para hoy. Todo tiene que ser perfecto. Siempre tenemos que lucirnos porque todo es una competencia. Y siempre hay que ganar.
Por eso no es casualidad que sea difícil encontrar calidad sostenida y también que hoy en el planeta exista una epidemia generalizada de desánimo y desórdenes mentales.
Estamos al borde de un ataque de nervios porque corremos todas las carreras como si fueran un sprint, como si fueran carreras de velocidad.
Y perdón por ser obvio, pero por supuesto, no son lo mismo. No es lo mismo correr 100 metros planos que un maratón.
Una carrera es explosiva y corta, mientras que la otra es de resistencia.
Entrenamiento y atletas también son distintos. Los velocistas, por lo general, tienen una forma corporal más masiva, mientras que los corredores de larga distancia son más esbeltos.
Si corres 100 metros planos a ritmo de maratón, llegas último. Pero si corres un maratón al ritmo de un sprint, te quemas o te lesionas.
Urge entonces distinguir el tipo de carrera que se corre en los negocios, la vida. y bueno, hasta en los mismos deportes.
Veamos.
Otra vez, a riesgo de ser obvio, la primera distinción para saber qué carrera se corre es su duración.
Un proyecto de la chamba de un mes puede ser un sprint, pero uno de un año quizá sea de distancia media. Los siguientes 5 años en tu trabajo son una carrera de distancia. La educación de los hijos es una carrera de distancia, así como ahorrar para tu retiro, o crear hábitos saludables de alimentación y ejercicio para tener una buena vejez.
La duración de la carrera determina el entrenamiento necesario para que el atleta pueda triunfar. Ah, y también indica el ritmo que se debe sostener para poder terminarla, para no quemarse.
Y bueno, tal como sucedió en el Mundial, las carreras de distancia también requieren pausas de hidratación.
Si un maratonista de élite mundial se hidrata constantemente rumbo al triunfo, nosotros también debemos hacerlo.
Porque quien no se hidrata termina acalambrado. Para ponerlo en términos prácticos, aquí te van algunos tips de vida:
* Toma vacaciones de a de veras. Desconectándote, disfrutando, riéndote a carcajadas con los que quieres. Olvida eso de “los colaboradores más fregones no descansan”. Patrañas.
* Busca que los fines de semana sean tuyos.
* No duermas con el celular al lado de tu cama. Las noches son para descansar, no para “estar al pendiente”.
* Separa en la medida de lo posible la vida personal y la vida laboral.
* Limita las pantallas y privilegia el mundo real.
Cierro con una sugerencia final: escucha a tu cuerpo y ajusta.
Lo ilustro con una vivencia personal reciente.
Quizá ya he platicado aquí que nací con una raqueta bajo el brazo. Soy raquetista de hueso colorado. Durante 55 años (desde que tenía 8 años) he jugado unas 5 veces por semana consistentemente, ya sea tenis, racquetball, ping-pong, squash, frontenis o, recientemente, pádel.
Me encanta, lo disfruto y juego más o menos bien.
Gracias a Dios, a pesar de tanto ajetreo sostenido por taaantos años, me he librado de lesiones serias o crónicas.
Sin embargo, hace poco tuve una contractura/inflamación fuerte en la espalda alta que me afectó particularmente el cuello, las cervicales.
¡Ufff! Muy dolorosa y de muy lenta recuperación.
Tras estudios, gracias a Dios nada serio, terminé recuperándome. Lo que sí me detectaron es un desgaste natural en espalda y cuello para un atleta de mi edad y de mi frecuencia e intensidad sostenida de ejercicio.
Escucha a tu cuerpo y ajusta.
¿Cuál es el objetivo? ¿Jugar como si fuera sprint o jugar como carrera de distancia? ¿Jugar hasta los 64 o jugar hasta los 80? ¿Ganar el partido de mañana o seguir jugando en 20 años?
Las molestias, el dolor y las lesiones en los deportes, los negocios y la vida son un mecanismo de alerta.
Hay que escucharlas y ajustar.
Porque confundir una carrera de distancia con un sprint puede ser muy doloroso.
Posdata. Sorry, Presidenta, pero la prueba PISA pesa. Es una metodología sólida: estadísticamente representativa, evaluación independiente y comparable a través del tiempo. Lo procedente no es atacar, es atender. México está atrás y está atascado. ¡La Nueva Escuela Mexicana salió peor que la vieja escuela!
En pocas palabras.
“Más vale paso que dure que trote que canse”.
Refrán mexicano.