Encuentra a AM más fácil en Google
Añádenos como fuente preferida y aparece más seguido en tus resultados de búsqueda
Añadir como preferido

“El Tiliches” grita a sus compañeros del teatro: “Hay que demostrarle al alcalde que tirar el Tívoli no le beneficia políticamente. ¡A los políticos les duele el voto y la mala prensa, no el arte!”. En las imágenes de esta película (Tívoli) tan exitosa que representa a la política gubernamental de los años 50 en la Ciudad de México, Alfonso Arau interpreta a un personaje popular de la sátira política y de la comicidad propia de la crítica que ha habido, muy a la mexicana, sobre diversos personajes de la función pública a lo largo de nuestra historia; en este caso emula a quien en la vida real fuera uno de los más destacados artistas de este género, como lo fue Jesús Martínez “Palillo”, quien en su tiempo, según la versión popular, llegó a trabajar en el teatro con una orden de suspensión de un juicio de amparo emitida por un juez federal para no ser detenido por sus ingeniosas burlas mordaces al llamado “Regente de Hierro” Ernesto P. Uruchurtu, en la Ciudad de México.

El pueblo se manifiesta y se ríe de las ocurrencias, imagen, pifias y acciones de los gobernantes, corruptos, ineptos y abusivos; y en muchas ocasiones se difunden de boca en boca muy rápidamente los apodos que se inventan y se recrean en torno a esa burocracia dorada sin respetar niveles, así sean el propio Presidente de la República, el Gobernador o el Presidente Municipal del lugar donde se originan. Ya habíamos expresado parte de estas ideas en un artículo precisamente sobre aquellas críticas que recayeron durante los sexenios de los presidentes Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, consecutivamente (Periódico A.M. “Resurgen émulos de Palillo” 18/04/2021).

Ahora toca el turno de referirnos, admito que un poco tarde, a las maniobras y manejos del exgobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, casi a punto de terminar su administración para entregar la carretera Silao-Guanajuato, propiedad del Gobierno del Estado, a una empresa privada mediante la licitación para la construcción de una nueva carretera muy necesaria desde hace muchos años, de Silao a San Miguel de Allende, cuyos términos han sido desde hace dos años muy cuestionados y francamente rechazados por gran parte de la ciudadanía guanajuatense, pero aún insuficiente como para conminar a la actual gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo para que revirtiera esta contratación a todas luces leonina y desventajosa para el pueblo de Guanajuato.

Consideramos que la Gobernadora actual aún no ha reaccionado a las protestas y peticiones del grupo ciudadano encabezado por Carlos Arce Macías, habitante de la ciudad de Guanajuato, atendiendo a tres situaciones: a) a su gratitud por haber sido precisamente seleccionada por el propio Diego Sinhue Rodríguez para ser candidata a la gubernatura por su partido; b) a que, coincidentemente con esa gratitud, en su gabinete conserva gran parte de quienes fueron equipo y principales colaboradores del exgobernador, entre otros Héctor Salgado Banda, secretario de Finanzas; Juan Carlos Alcántara, conocido como el “viceGobernador” en el sexenio pasado, Juan Antonio Reus Montaño, y otros (am. Asteriscos pág. A-8 25/09/2026) que la mantienen copada; y c) a que aún existe apatía ciudadana en general en el Estado, pero principalmente por los habitantes de las ciudades de Silao y de Guanajuato, quienes no han ejercido la presión suficiente.

Por otra parte, con los ejercicios de transparencia que han facilitado conocer los montos de los recursos con que cuenta actualmente el Gobierno del Estado en activo circulante y depósitos a largo plazo, así como los que tuvo o tenía el Estado cuando se decidió construir la carretera, licitándola y concesionándola a un particular, cuando se contaba con más de treinta mil millones de pesos en activo circulante, o sea diez veces más el costo de dicha obra; (A.M. Secc. 2 pág 5 columna Perspectiva de EGO) para construirla directamente con recursos propios; pero el gobernador Rodríguez Vallejo arguyó con un enorme embuste (como muchos más durante su sexenio, solo basta recordar Seguritech), “que el Gobierno del Estado carecía de dinero para actuar como inversionista”, ello sin considerar los recursos netos que se captaban con el uso de la carretera Silao-Guanajuato, aún en manos del Estado; lo cual le creímos los guanajuatenses. 

Esa conducta del entonces Gobernador quizá sería explicable como un acto de venganza contra el pueblo de Guanajuato que a través de diversos cartones, columnistas, articulistas, reporteros, comentaristas de radio y televisión, además de las redes sociales en la época, que con cierto grado de comicidad y sátira al estilo de los actuales Brozo y Chumel Torres, o como antaño en el personaje de ficción “El Tiliches” (Alfonso Arau), le endilgaron sobrenombres como “El gordo”, “El tamal”, “Sinhueggs”, y otros más que no tiene caso recordar, dejó esta herencia y carga en perjuicio de su pueblo. Pero quizás ahora a más de todos aquellos sobrenombres, “El Tiliches” le agregaría “Diego embustero”.

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.