El representante de la institución estadounidense marcó al mediodía; quería dar orientación sobre el ingreso a un curso de una compañía que ofrece cursos de distintas universidades. Hablaba un inglés casi incomprensible por su acento hindú. Por curiosidad pregunté a Patrik, porque así se llama, desde dónde atendía la solicitud. Marcaba desde Nueva Delhi.
Tuvo la paciencia para que entendiera sus palabras. Los hindúes tardan muchos años en acercar su acento al de un inglés o un estadounidense. Para el agente de servicio era pasada la medianoche. Los centros de atención a clientes en la India trabajan de noche. Después de la confirmación de que tomaría el curso, me dijo que me llamarían para orientarme en la inscripción.
Al día siguiente llamó un nuevo representante que se presentó también con un acento hindú, aunque más leve que el de Patrik. Poco a poco ayudó a seguir las instrucciones en el portal de su empresa de educación. Cuando tardaba en terminar cada instucción pedía con mucha calma que tomara mi tiempo -”take your time”-. En la tercera ocasión comencé a sospechar que no era una persona sino un robot quien atendía la operación. No tenía prisa. Entonces le pedí que dijera si era una persona o un bot. Con la misma tranquilidad con la que aconsejaba calma, dijo que era un “gerente de inscripciones”. No dijo su nombre ni aclaró si era de carne y hueso. Quien diseñó el centro de atención a clientes grabó voces para el bot con el mismo acento pero un poco más comprensible.
Viene a cuento esta experiencia de una atención al cliente casi perfecta porque hoy el mundo está alarmado de verdad. Bill Gates dijo en una entrevista con Ezra Klein, del New York Times, que su estimación de una inflexión en la IA surgió a principios de año, cuando los modelos de frontera permitieron que sus inventos tomaran agenda propia y se brincaran las trancas.
Escuchar al creador de Microsoft es una delicia intelectual porque tiene la virtud de la claridad. Gates explica cómo será el futuro si podemos controlar el poder creador o destructor de la IA. Coincide con la mayoría de los expertos y con el bot que tomó la llamada en que debemos tomarnos nuestro tiempo para que la IA no comience a producir destrozos en instituciones. No se necesita mucho para desestabilizar el sistema bancario mundial ni para desorientar a los ejércitos con falsos ataques nucleares.
El mismo periódico New York Times informó que al FBI lo habían hackeado con la sustracción de la información de todos sus agentes. Nombres, historial, encomiendas; todo lo copiaron. Una afrenta increíble para una institución que debe tener cientos de analistas y expertos en ciberseguridad. Las intrusiones aumentarán con la potencia de los nuevos modelos. Las empresas de ciberseguridad tendrán más trabajo que nunca y los gobiernos deberán invertir más recursos para mantener en paz al mundo.
Gates también dice que el riesgo no es sólo para un país sino para todos, por lo tanto, el esfuerzo de la ciberseguridad debe ser mundial. Ayer se reunió Donald Trump con los líderes de las principales empresas de IA. Acordaron que la vigilancia sería tanto interna como externa. Equipos de expertos evaluarán el alcance, la potencia y el riesgo de cada nuevo modelo, de cada nuevo invento. Más vale.
Nota. Si puede ver la entrevista con Gates, se va a sorprender de todo lo que dice. Lo comentaremos después con más calma.