Con la instalación del nuevo Consejo Local en Guanajuato, se inicia el periodo electoral desde el Instituto Nacional Electoral. Y ahora es mi labor, después de 29 años como Consejero, el invitar a nuevas generaciones para que sean Consejeras y Consejeros electorales, en esta labor ciudadana de contribuir a sostener la democracia mexicana. Ingresé al IFE, Instituto Federal Electoral como Consejero Local en 1997, en el primer consejo ciudadanizado que se logró con la reforma electoral. De todo el País, fuimos invitados académicos y expertos en derecho electoral, para formar los primeros consejos. Fue así, como aprendí sobre la importancia de la democracia y la organización electoral para que las elecciones sean justas y equitativas, después de décadas en que el gobierno federal y el PRI, desde la Secretaría de Gobernación, controlaban las elecciones que culminaron con el gran fraude de 1988 con Bartlett, en qué Salinas de Gortari ganó una elección fraudulenta frente al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.
Posteriormente con el nacimiento en el 2014, del Instituto Nacional Electoral y tras haber tenido la experiencia como Consejero en el Consejo Distrital 05 de León, regresé al Consejo Local, viviendo siete elecciones consecutivas, hasta llegar al ciclo que marca la ley. Y heme ahora, buscando que nuevas generaciones tengan el relevo y se formen como Consejeros Ciudadanos. Ser Consejero Electoral del INE en México es un honor y es fundamental para garantizar que las elecciones sean limpias, legales y reflejen la voluntad de la ciudadanía. Las funciones principales de un Consejero, es tomar decisiones clave, pues quienes integran los Consejos, aseguran que se respeten las reglas para organizar las elecciones, aprobar cómputos y respeto a los lineamientos de participación. Vigilan la ley, pues supervisan que los partidos políticos cumplan las normas y fiscalizan el uso de los recursos económicos en las campañas. Actúan con autonomía, pues trabajan de forma independiente frente al gobierno y los partidos políticos para asegurar la imparcialidad de los procesos.
Con la instalación esta semana, del nuevo Consejo Local en Guanajuato, se inicia el periodo electoral y se deben instalar los Consejos Distritales y por eso, convocamos a la ciudadanía a participar como Consejeros titulares o suplentes. En el querido INE conocí a cantidad de funcionarios públicos comprometidos y que siempre actuaron con completa objetividad en el proceso electoral. Traté en esos 29 años a cantidad de representantes de partidos políticos, así como a sus Presidencias y aspirantes y candidatos, ya perdedores o ya triunfadores en la elección. Ser árbitro electoral no es sencillo, pero es hermoso. Viví el proceso de un IFE democrático presidido por José Woldenberg y viví la transición democrática del año 2000 y la del 2018. Viví como árbitro electoral, la objetividad del “voto por voto y casilla por casilla” del año 2006 -donde gracias a los Distritos de León- le dieron la victoria a Felipe Calderón en el 2006.
Me alegré con la ilusión de que la izquierda fuera gobierno en el 2018 en donde el mismo sistema electoral desde 1997 probó su eficacia para construir la democracia en elecciones limpias. También viví la salida de Consejeros Electorales que brincaron hacia la vida partidista. Estoy seguro que la función de los Consejeros Electorales en México debe seguir siendo lejana a la militancia con los partidos políticos. Agradezco enormemente a tantos colegas Consejeros y también a los que permanecen y a quienes animé a que actualmente lo sean.
Vivimos tiempos complicados, de un País dividido, polarizado, donde muchas ilusiones se desvanecen cuando las promesas se incumplen o cuando la vida política está inundada de corrupción y ambiciones. Es cierto que el INE a nivel nacional al igual que otras instituciones, sufre la presión y el embate del poder y de las redes de nepotismo que se tejen alrededor de intereses particulares sobre el bien común. Pero estoy seguro en decir que la democracia es la manera menos mala de dirimir nuestras diferencias y que en la medida en que luchemos para que el INE tenga independencia, tendremos viabilidad como País para evitar que pueda haber en México poderes hegemónicos como los que tuvimos por décadas en el pasado. Gracias, INE, por esos 29 años.