No, no hablaré hoy del divorcio de Bill y Melinda Gates (más de 75,000 millones de dólares). Tampoco del de Jeff Bezos y MacKenzie Scott (38,000 millones de dólares).
Hoy tocaré un “divorcio” un poquito más antiguo y un poquito más caro: la disolución del vínculo matrimonial entre Enrique VIII y Catalina de Aragón.
“Enrique VIII fue un rey de personalidad arrolladora, pero también un príncipe consentido, acostumbrado a salirse con la suya y despiadado si sus deseos no se cumplían”, explica un artículo de la BBC.
Vaya que tienen razón.
Antes que nada, Henry quería a fuerzas un heredero varón.
Asegurar su dinastía.
Pero el universo tenía otros planes.
Su primera esposa, Catalina de Aragón, solo le dio una hija, María.
Se entusiasma con Ana Bolena, una dama de compañía de Catalina, y decide, pues, ir con ella.
Problemita: Inglaterra era católica y el Papa Clemente VII no otorgó la anulación del matrimonio con doña Catalina.
Ya sabemos, rompió con Roma, independizó la Iglesia de Inglaterra y digamos que se nombró “Papa” de su iglesia.
Ana Bolena solo le da una hija, Isabel, y primero la encarcela en la Torre de Londres para luego decapitarla.
Va por la tercera, Jane Seymour, y por fin nace Eduardo. Excelente, pero de nuevo el universo estorba: la reina muere a unos días del parto.
Después siguió Ana de Cleves, suertuda, a los 6 meses le anularon el matrimonio. Luego Catalina Howard, a quien mandó decapitar acusada de adulterio. Y finalmente Catalina Parr, que sobrevivió al Rey.
¿El balance de su reinado?
“Enrique VIII fue una paradoja: un gobernante fuerte y al mismo tiempo un hombre ansioso e inseguro. Una larga serie de pérdidas y desventuras le pasaron factura”, explica el sitio Historic Royal Palaces.
Totalmente.
Pero tras recorrer Reino Unido, francamente, yo llego a otra conclusión: la “anulación de su matrimonio” con Catalina de Aragón fue el divorcio más caro de la historia.
Y es que es imposible visitar esa región y no preguntarse qué hubiera pasado si Henry VIII no rompe con Roma.
Este rompimiento marcó siglos de violencia y guerras.
Nombro solo 3, según un resumen de ChatGPT:
- María I y las hogueras (1555-1558). La hija de doña Catalina intentó restaurar el catolicismo y quemó por herejía a unos 280 protestantes. Después, Isabel I restauró el protestantismo.
- Conspiración de la Pólvora (1605). Católicos ingleses intentaron volar el Parlamento y matar al rey Jacobo I, protestante. El fracaso provocó represión contra católicos.
- The Troubles, Irlanda del Norte (1968-1998). Siglos de división entre comunidades católicas/nacionalistas y protestantes/unionistas contribuyeron a un conflicto que dejó más de 3,500 muertos.
Solo 3 de muuuchos ejemplos.
Quizás toda esta violencia de siglos hubiera encontrado otra excusa, así es el poder. Pero, sobre simplificando, el origen fue un deseo inamovible de un Rey caprichudo.
Paro esta simplona clase de historia para apuntar una enorme lección para reyes, presidentes, CEOs y para cualquier jefazo, ya sea en el siglo XVI o en el siglo XXI.
Seguro ya la adivinaste: los caprichos de un Rey poderoso pueden salir muuuuy caros.
Poder + Inflexibilidad + Lambiscones = Big Trouble.
¿La vacuna? Buenas ideas, asesores diversos, un debate razonado y ajustar según resultados obtenidos. Ajustar a lo que la realidad diga y no a lo que el Rey desee.
Porque el final de la historia de Henry comprueba que ni el poder más absoluto garantiza que el Rey cumpla sus deseos.
Vaya que la realidad tuvo otros datos, ironía pura.
Su preciado heredero, Eduardo VI, murió a los 15 años. María I, la hija de Catalina, a su vez hija de los Reyes Católicos, por supuesto restauró el catolicismo y persiguió a los protestantes.
Y bueno, la ironía máxima es que, Isabel I hija de Ana Bolena, la reina decapitada, fue una monarca icónica que reinó por 44 años.
Miento, esa no es la ironía máxima.
Isabel no tuvo descendencia y la dinastía Tudor murió con ella.
Así, el deseo del poderoso Henry VIII no pudo vencer al terco y obtuso destino.
Sí, para mí el divorcio más caro de la historia.
A fin de cuentas, siglos de violencia y problemas superan a acuerdos billonarios, ¿no crees?
En pocas palabras.
“Los mejores planes de ratones y hombres suelen salir mal”.
Robert Burns, poeta escocés.
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