Encuentra a AM más fácil en Google
Añádenos como fuente preferida y aparece más seguido en tus resultados de búsqueda
Añadir como preferido

A los 14 años me enteré de la existencia de la tibia y el peroné porque Alberto Onofre se fracturó esos dos huesos en vísperas del Mundial de 1970. El jugador de Chivas era nuestra máxima esperanza. Inventaba jugadas con la elegante eficacia del legendario Héctor Hernández. Quiso la fatalidad que la tragedia ocurriera en la última jugada del último entrenamiento. Un choque fortuito con el defensa de Cruz Azul, Juan Manuel Alejándrez, acabó con las ilusiones de un país. Onofre fue llevado al hospital y pidió que lo operaran con la camiseta de la selección puesta. No volvería a usarla.

Agustín del Moral dedicó un conmovedor libro al héroe cuya carrera se disipó cuando apenas comenzaba: Un crack mexicano: Alberto Onofre. Esa crónica me reveló la forma en que la lesión afectó a Alejándrez. Aunque no fue responsable de la fractura, padeció la angustia de haber sido un cruel instrumento del destino. En las pocas ocasiones en que volvió a ver a Onofre, no mencionó el tema.

Durante años me pregunté qué sucedería si los protagonistas del drama volvieran a encontrarse en otra competencia. Ciertas disputas vaticinan un combate posterior. En Los duelistas, Joseph Conrad narra la obsesiva rivalidad de dos oficiales de caballería del Ejército napoleónico que se retan durante una década.

La posibilidad de narrar un duelo que regresa fue el origen de mi obra de teatro No fue penal, en la que dos amigos, “El Tanque” y Valeriano Fuentes, se convierten en rivales. Siendo jóvenes, el futbol los enfrentó en un entrenamiento donde “El Tanque” lesionó a Valeriano. A partir de ese punto, la historia se aparta de lo que sucedió en la realidad. Aunque se trató de un accidente, “El Tanque” tenía un motivo para perjudicar a su compañero. Eso los separa. Muchos años después se encuentran en un partido donde el “El Tanque” entrena a un equipo que está a punto de descender a segunda división. Valeriano, que fue su víctima, debe juzgarlo gracias a la nueva modalidad de la jurisprudencia futbolística: el videoarbitraje. Los antiguos amigos vuelven a ser rivales.

Muchas cosas han cambiado desde que ellos eran jugadores. Una de las más terribles es la injerencia del crimen organizado en las porras de los equipos. El tema ganó relevancia noticiosa en 2022 cuando aficionados de Atlas y Gallos Blancos armaron una trifulca en el Estadio Corregidora de Querétaro. La bronca no sólo tuvo que ver con el deporte, sino con la rivalidad entre dos cárteles, el Jalisco Nueva Generación y el de Santa Rosa de Lima, que se disputan el dominio del huachicol en la zona.

Hace apenas unos días, el estadio de Zacatepec fue escenario de una batalla campal entre Chivas MVA Transporte y el América Buenavista, patrocinado por la Federación Unida 22 de Octubre, “grupo sindical investigado por la Fiscalía de Edomex por sus vínculos con el crimen”, según informó Reforma en su primera plana. El narco incide en los más diversos niveles de la sociedad.

No fue penal aborda un tema íntimo en un contexto público: una amistad se pervierte mientras el futbol se transforma en zona de interés del crimen organizado.

“El Tanque” y Valeriano Fuentes cuentan dos versiones de una misma historia, el drama que ha definido sus vidas. Durante 90 minutos, el destino los sitúa en una encrucijada donde uno debe juzgar al otro. ¿Puede el antiguo amigo analizar con imparcialidad a quien le arruinó la vida de modo accidental, pero no sin motivación?

Aunque la obra ocurre en el mundo del futbol, la intención decisiva fue contar una historia sobre las emociones que unen y desunen de manera irremediable, tratar de entender la forma, sutil pero salvaje, en que una amistad puede transformarse en su reverso.

Los actores Martín Altomaro y José María de Tavira han dado excepcional vida a los personajes, bajo la dirección de Antonio Castro, que delegó sus pasiones en el Guadalajara y conoce las glorias y los dramáticos calvarios del Rebaño Sagrado.

El futbol mexicano es un sitio injusto en el que no hay ascenso ni descenso. Por suerte, el teatro es el espacio compensatorio donde las cosas ocurren de modo diferente y la justicia tiene otra oportunidad.

“El Tanque” reza para no irse a segunda división y su antiguo amigo, Valeriano Fuentes, lo juzga desde el VAR.

Los esperamos en la cancha.

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.