Estamos terminando la temporada de informes anuales de nuestras autoridades. En el caso de León, el Ayuntamiento programó una sesión solemne celebrada el pasado jueves 24 de septiembre y, un par de días después, como ya se ha vuelto costumbre, la presidenta municipal Alejandra Gutiérrez llevó a cabo un acto en las instalaciones de la feria con miles de asistentes.
El primer evento, el institucional, se hizo en la Sala de Cabildos, por lo que solo estuvo integrado por los representantes de los poderes del estado, así como por los miembros del Ayuntamiento, directores municipales e invitados especiales. El segundo evento, el multitudinario, puso como eje central a la Alcaldesa, acto del que se ausentaron los panistas, criticándolo de manera hipócrita por ser un acto proselitista, pues cuando esos mismos eventos se hacían siendo la Presidenta Municipal todavía militante del PAN, ahí sí asistían a echar porras.
¿Por qué se hacen dos informes? Por una sencilla razón: porque el institucional es muy acartonado y se regula por la ley, por lo que no hay mucha flexibilidad para salirse del guion, además de que normalmente la oposición lo utiliza para manifestarse en contra del contenido del informe y, por el contrario, en el masivo se aplican una producción y contenido que se enfocan principalmente en enaltecer la imagen de la Alcaldesa. Este formato también aplica para los gobiernos estatal y federal, que hacen lo mismo.
A la par de estos actos, de acuerdo con lo que permite la ley, se desplegó una amplia campaña mediática cuyo contenido, principalmente en prensa y en anuncios espectaculares, se centró igualmente en el retrato de la Presidenta Municipal; no en el Ayuntamiento ni en la imagen de las obras concluidas, sino en fotografías solo de ella acompañadas de una desafortunada frase: “León es otro, es mejor”.
Los muchos problemas que tiene una ciudad como León no pueden resolverse de manera individual, y menos con los insuficientes recursos con los que cuenta el municipio. Por eso, cuando se observa la utilización de recursos públicos para promocionar la imagen de una sola persona, con eventos masivos y estrategias publicitarias, muchos ciudadanos se sienten molestos con justificada razón.
Y en el caso de nuestra ciudad ese problema se hace más grande, pues la ausencia de empatía entre la Alcaldesa y la Gobernadora afecta la sinergia necesaria para trabajar juntas por León, aunque ellas digan lo contrario. Este distanciamiento es peor que el que en su momento sostuvieron el gobernador Miguel Márquez y la alcaldesa Bárbara Botello, por una razón muy evidente: que la entonces presidenta municipal tenía línea directa con el presidente de la República (eran amigos y del mismo partido), lo que le permitió obtener recursos y proyectos para la ciudad. Hoy en día, Alejandra Gutiérrez se encuentra políticamente aislada, sin tener una buena relación con el Estado, ni existe tampoco un trato cercano con el Gobierno federal. Hoy las tres instancias son gobernadas por diferentes partidos políticos; estamos dejando ir la oportunidad de capitalizar el tener por primera vez a tres mujeres gobernando y trabajando con todo por León.
La Presidencia Municipal de León puede ser la tumba o la catapulta de quien aspire a gobernar Guanajuato, pero si se quiere usar como tarjeta de presentación, se necesita una confluencia de recursos de todos los niveles que permita resolver los problemas y cambiar nuestra ciudad, estrategia que no siempre les interesa a nuestras mandatarias estatal o federal. Mientras se quiera construir una candidatura basada en informes populares, planas en la prensa y anuncios espectaculares, la percepción ciudadana y los resultados serán muy inciertos, pues de nada sirve ir por la calle observando tanta publicidad gubernamental si cuando llegas a casa tus carencias y necesidades siguen sin resolverse.
LALC