Durante casi 40 años, Don Jorge Arena Torres Landa y su servidor, cuestionamos en todos los espacios posibles, el proyecto del Río verde o Zapotillo. No solo por la enorme dificultad política, sino también la financiera. Además, porque llevarlo a cabo nos haría olvidar por décadas, la verdadera solución, que es la sustentabilidad de la cuenca hidrológica de León, que está en la Sierra de lobos. Fueron inútiles tantas denuncias y alertas y corrientes de opinión sobre un proyecto que llevaría enorme recursos municipales y estatales. Al final de cuentas como lo advertíamos y el tiempo lamentablemente nos dio la razón: habría un rechazo enorme en las comunidades del Estado de Jalisco por la altura de la cortina pues les inundaría; además, era enorme el costo energético del bombeo con un acueducto de 160 kilómetros desde los Altos hasta aquí.
Las presas son una solución centenaria que la humanidad ha hecho para acabar con ecosistemas olvidando la solución de sustentabilidad que da la tecnología en las partes altas, donde se forma el ciclo del agua. Los leoneses optamos por la solución de los egipcios al construir presas y olvidamos la solución de los israelitas que es recuperar las cuencas y tecnificar optimizando el uso. Desde entonces, alertábamos que habría otro problema para un posible Plan B y que era el trasvase de la presa Solís, pues representaba también un alto costo financiero social y técnico. Al igual que el Zapotillo incluía la construcción de un enorme acueducto y superar las barreras de la altura para bombear y echarse encima a miles de productores agrícolas del Distrito 011 y poner en pie de guerra a 4 municipios. Hoy la Presa Solís como opción para León se tambalea, pues la Federación continúa con su crisis financiera que es de mediano plazo y no tendrá recursos.
Los leoneses seguimos perdiendo tiempo e invertimos para extraer más agua del subsuelo y ni un solo peso invertimos para captarla e infiltrarla en la parte alta de la Sierra de lobos y recuperar los niveles del acuífero. Uno de los puntos que se conocen poco, es cuánto perdimos entre tangibles e intangibles por la decisión errónea del Zapotillo. Un primer costo es financiero y se refiere al capital que invertimos Municipio, SAPAL y Gobierno del Estado y en el costo de oportunidad por haber canalizado estos recursos que no tienen utilidad, así como 30 años de espera. Esto en evaluación de proyectos lo conocemos como un “costo muerto” que ya no se recuperará. Fueron alrededor de 2,000 millones de pesos sin considerar los costos iniciales para la contratación con Abengoa para el acueducto. Pero el costo descomunal en el que incurrió el gobierno federal fue la cortina que se construyó para 90 y metros y quedó en la mitad. Dado que no tuvimos una gota de agua del proyecto, representó un desperdicio financiero para nuestra ciudad y el estado, pero poco comparado con los 37,000 millones de pesos que solo se usarán a la mitad.
El Zapotillo, cuya cortina fue perforada a la mitad, no surtió tampoco de agua a Guadalajara y ahora sufren las consecuencias. El bajarse el nivel útil de la presa y perforarse vertedores sobre la cortina, tenemos un hecho que es un himno a la estupidez no solo de ingeniería, sino de la política. Por esta razón técnica y también política, que tuvo como origen el descontento social de los pobladores jaliscienses, no se pudo enviar agua a León y solo fue canalizada a la también sedienta a Guadalajara. Mi vida tiene ya poca cuerda y fueron 40 años de insistir en la torpeza de esta decisión tanto como ahora se invierte en el Plan B que es la Presa Solís, cuando a la fecha ni León ni el estado de Guanajuato han invertido un solo peso en el tinaco de León que es la Sierra de lobos para infiltrar agua y recargar el acuífero, la única sustentabilidad para las siguientes generaciones. Somos tontos y torpes y miopes.
Así como hace cuatro décadas lo advertimos, es altamente probable que el proyecto del acueducto de la presa Solís también sea la crónica de una muerte anunciada. Tendrán que llegar gobernantes y funcionarios que sepan de tecnología del agua y conozcan la solución israelita, cuando están necios en la solución de los egipcios. Visitando estos países entendí nuestro error. Solo la solución de la Sierra de lobos y de invertir en tecnología de reciclamiento, nos darán la sustentabilidad a futuro.