Ahorrar energía es una forma concreta de contribuir a la cultura de paz, porque la paz no consiste únicamente en evitar las guerras, sino también en construir condiciones de vida dignas, justas, solidarias y sostenibles para todas las personas.
Desde una perspectiva humanista, ahorrar energía significa reconocer que los recursos del planeta son limitados y que tenemos una responsabilidad compartida con la humanidad, las generaciones futuras y la naturaleza.
En todo caso, lo importante es lo que representa, ya que el cuidado del medio ambiente es una tarea que nos corresponde a todos y todas, pues aquí vivimos, aquí compartimos y aquí queremos que sigan nuestros hijos.
El 21 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro de Energía.
Aunque todos en el fondo sabemos que debemos cuidar el planeta, no todos asumimos nuestra parte de responsabilidad en hacerlo, como tampoco lo hacen muchos gobiernos del mundo.
En nuestro afán como sociedad, de desarrollarnos industrial, económica y tecnológicamente hablando, así como de utilizar recursos como el carbón y el petróleo de manera indiscriminada, terminamos por destruir el medio ambiente, sin tomar en cuenta los daños irreparables que esto puede ocasionarnos.
La contribución de una sola persona puede hacer mucho por el planeta
Las energías se van agotando, el cambio climático ya no es una predicción y el medio ambiente sufre las consecuencias de nuestras acciones.
Es por ello que muchas organizaciones buscan sensibilizar a la población sobre la importancia de ahorrar energía y pedirles a los gobiernos un uso racional de los recursos energéticos o de buscar alternativas que favorezcan al medio ambiente.
Si bien los gobiernos tienen una competencia ineludible en cuanto a materia energética y cuidado del medio ambiente, todas las personas podemos aportar y contribuir diariamente ahorrando energía. Muchos esfuerzos individuales se convierten en un logro de alcances significativos para la sociedad.
¿Qué podemos hacer? Existen cosas muy simples con las que podemos ayudar, entre ellas: Utilizar la luz natural mientras sea posible. Desenchufar dispositivos o cargadores que no necesitemos. Utilizar focos de bajo consumo. Apagar luces o televisores que no estemos utilizando. Controlar el uso de la calefacción y aire acondicionado. Desenchufar aquellos aparatos que no necesitan de conexión continua. Procurar descongelar los alimentos a temperatura ambiente, sin la utilización del microondas.
Como ves, son cosas sencillas con las que podemos contribuir. Solo es cuestión de costumbre.
Todos y todas podemos celebrarlo de distintas maneras. Por ejemplo, estos días apaga las luces que no utilices o desenchufa el cargador, anda en bicicleta, escribe un poema sobre la importancia de cuidar el planeta, dibuja lo maravilloso de cuidar el medio ambiente, cualquier iniciativa es bienvenida y hay múltiples maneras de expresarlas.
«La paz también se enciende con conciencia: ahorremos energía, cuidemos la vida y construyamos juntos un futuro sostenible».
La paz no solo se construye evitando la violencia entre las personas; también se construye evitando la violencia contra las condiciones que sostienen la vida en nuestro planeta.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!
manuelramos28@gmail.com