Guadalupe Taddei pasará a la historia como la primera mujer presidenta del INE que salió en medio del escarnio por señalamientos de corrupción, ingenuidad y torpeza. Mala imagen para un cargo que tardó décadas en tener a una mujer al frente, y peor legado para la incipiente democracia mexicana.
El daño a la credibilidad del INE está hecho. Taddei es el último golpe de una serie de embates que comenzaron con la 4T. Curiosamente, fue López Obrador su primer enemigo: acusó al IFE de fraude electoral en 2006, al grado de intentar cambiar la historia oficial. Empero, al llegar al poder gracias a esa misma institución, se convirtió en el principal promotor de su desestabilización y daño, y por desgracia, quizá en uno de los más beneficiados.
Los comicios del próximo año serán cuestionados y no habrá certeza absoluta sobre los ganadores; sobran pretextos para la desconfianza. El riesgo es que, si esta crece, se produzcan dos fenómenos en la sociedad. El primero, la frustración de no poder cambiar el sistema por la vía pacífica, lo que por desgracia, dado el nivel de violencia, podría llevar a escenarios lamentables. El segundo, un cinismo y una apatía generalizados hacia lo político, al sentir que no vale la pena entrar al debate democrático porque todo está decidido de antemano. Eso abona al repudio a todo lo público y a la política en general.
Un ambiente de desconfianza que provoque la percepción de un fraude electoral puede ser muy bien utilizado para dar un golpe certero a la gobernabilidad y a la estabilidad política. Sin embargo, la oposición no parece tener la capacidad de beneficiarse, dada su extrema desconexión con la mayor parte de la sociedad y, peor aún, su incapacidad de leer oportunidades aun teniéndolas enfrente.
Nadie habla de esto, porque es un tema generacional y México aún no despierta al cambio global, pero el caso de Taddei es un gran ejemplo de lo que se podría evitar si se usaran sistemas de contraloría y auditoría con inteligencia artificial en tiempo real. [Las alertas periodísticas comenzaron a principios de año; el Órgano Interno de Control notificó sus observaciones sobre contratos firmados desde diciembre de 2024 hasta el 9 de octubre, y la ASF abrió su indagatoria de oficio cuando el escándalo ya era nacional]. Aunque duela, parece que será más fácil confiar en máquinas que no tienen intereses políticos ni económicos que en humanos que tienden a caer en tentaciones de diversa índole.
De Colofón.- Escándalos de cientos de millones como el de Taddei opacan otros menores, como el de Luis Navarro García, aspirante de Morena a gobernar Morelia y exsecretario de Finanzas y Administración de Michoacán, quien construyó una lujosa casa en el exclusivo Club de Golf Tres Marías: tres niveles, sótano, penthouse, estacionamiento para varios autos, terraza y alberca con acabados de sultán.
Según los señalamientos en su contra, Navarro declaró solamente el terreno, pero omitió la construcción, que fácilmente podría superar los 30 millones, dice que está pagando todo un crédito hipotecario, ¿de cuánto al mes?, ¿a qué tasa?, ¿y cuánto le queda después para vivir?, porque barato, no debe ser.
Más preguntas, si el aspirante viene de la cultura del esfuerzo y los negocios lícitos, ¿No que en Morena eran partidarios de la austeridad republicana que rozaba con la pobreza franciscana?, ¿Para qué quiere tanta casa, si se supone que con un par de zapatos basta?, ¿y los 200 pesos de la cartera? ¿o es que está en la 4T por el hueso sin compartir esos estorbosos ideales?
Lo de Navarro es el botón de muestra, porque queda claro que si algo aborrecen en la 4T no es el lujo y el derroche, sino no ser ellos los que lo disfruten. ¡Aman el dinero!
@LuisCardenasMX