El conflicto entre la gobernadora Libia García y la presidenta municipal Alejandra Gutiérrez causa mucho daño al Estado y a León. La mudanza de la alcaldesa a Movimiento Ciudadano a mitad del trienio puso las cosas al rojo vivo. Un Ayuntamiento dividido, funcionarios que no saben dónde quedaron sus lealtades y una inversión pública paralizada es la historia del desencuentro.
La última discusión fue sobre la inversión que iba a realizar el gobierno estatal en un puente por unos 450 millones de pesos en León. Infraestructura indispensable para mejorar la congestionada vialidad de la ciudad. En los últimos años la obra pública en infraestructura en León y en Guanajuato ha sido mínima si se compara con el presupuesto y los dineros que tienen guardados, tanto la Secretaría de Finanzas de Guanajuato como la Tesorería Municipal de León y la SAPAL.
El puente no cuesta siquiera el uno por ciento de lo que nuestros gobiernos tienen entre bancos y activos circulantes. Al 30 de septiembre, el balance del Estado mostraba un circulante y dinero a plazo por más de 45 mil millones de pesos. ( $45,000,000,000) Una barbaridad de dinero que ningún estado tiene, ni siquiera los más prósperos como Nuevo León. El municipio cuenta con al menos 7 mil millones disponibles: 4 mil en la SAPAL y 3 mil en la tesorería. Son más de 55 mil millones de pesos entre activos circulantes e inversiones financieras a largo plazo.
¿Cómo no pueden construir la infraestructura vital para la ciudad más grande, que se ahoga mientras las cuentas están rebosantes de dinero? Tener exceso de recursos líquidos en un gobierno no es una virtud sino una mala planeación, un desperdicio de tiempo porque los únicos que ganan son los bancos. Además, las deudas que se tienen contratadas ni siquiera llegan a un tercio de lo guardado. Desde siempre el pretexto de las autoridades es que los recursos están “etiquetados”, algo que no tiene sentido si los presupuestos cortan cada año.
El presupuesto de Guanajuato será de 122 mil millones este año, de los cuales una mínima parte irá a obras nuevas de infraestructura. Por esa falta de inversión Guanajuato no ha crecido al ritmo necesario para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Si a eso sumamos que el presupuesto de León es más bien raquítico para sus necesidades, tendremos serios problemas en el futuro. Lo guardado equivale a 5 veces el presupuesto anual de León.
Por ejemplo, si vemos los números de Nuevo León, diríamos que están quebrados. El gobierno y su sistema de agua potable metropolitano deben en conjunto unos 120 mil millones de pesos y tienen apenas 21 mil millones en circulante, pero siguen invirtiendo como si no hubiera mañana. Hicieron el tren al aeropuerto, construyeron el acueducto desde la presa El Cuchillo II, líneas del metro, y carreteras. El promedio de inversión anual en infraestructura durante el sexenio de Samuel García será superior a los 20 mil millones. Imposible decir que el gobernador García es un ejemplo porque presuntamente ha “mochado” un porcentaje de los contratos de obra, según la Auditoría Superior de la Federación, pero al menos hace crecer a su estado con los beneficios de la inversión en obra pública.
En Guanajuato llevamos mucho tiempo con demasiados recursos dormidos o produciendo intereses de viuda. Faltan proyectos y los que hay como el acueducto que llevaría agua desde la presa de Solís al corredor industrial, no tienen para cuándo comenzar. ¿Qué se puede hacer? Eso lo veremos con una nueva perspectiva. (Continuará)