¿Alguien sabe?

¿Alguien sabe para qué sirve la Guardia Nacional? La pregunta viene al caso porque a más de dos años de su creación, México sigue viviendo los tiempos más violentos de su historia reciente.

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Por: F. Bartolomé

¿Alguien sabe para qué sirve la Guardia Nacional? La pregunta viene al caso porque a más de dos años de su creación, México sigue viviendo los tiempos más violentos de su historia reciente.

Tal vez sea porque no está clara cuál es la función de la corporación que encabeza el general Luis Rodríguez Bucio, al que le encargaron, como suele suceder en este gobierno, armar y darle forma a un proyecto sin pies ni cabeza. Hay gobernadores que se quejan de que la Guardia Nacional sirve sólo para el apantallaje, ya que su principal misión es la de andar dando vueltas por ahí. Que se vean, pues, pero nada más.

No está claro, por ejemplo, cuáles son los resultados en decomisos o detenciones, luego de que sólo este año el Gobierno federal le asignó 35 mil millones de pesos de presupuesto y ya cuenta con casi 100 mil efectivos.

El aparente fracaso de la Guardia Nacional parece confirmarse con la decisión de quitarle el disfraz de "civil" y convertirla en una rama más de las Fuerzas Armadas. A eso se suma la desesperación del Presidente por la falta de resultados en seguridad y el hecho de que su gobierno es igual de sangriento que los anteriores.

Retiro de apoyos y becas a atletas; una reducción del 50% a la Conade en los últimos diez años; desorganización e improvisación tanto en el trabajo institucional, como en el desarrollo de los deportistas... y, para colmo, acusaciones de corrupción contra Ana Gabriela Guevara y detección de irregularidades por más de 100 millones de pesos durante su gestión. Quién sabe por qué México obtuvo sólo 4 medallas de bronce, su peor resultado en Juegos Olímpicos en lo que va del siglo.

Tanto el gobernador Miguel Barbosa como el titular de la Conagua, Germán Martínez Santoyo, tendrán que hacer el nuevo reto Bonafont: o la beben o la derraman en el conflicto que dejaron crecer en el municipio Juan C. Bonilla y que ayer escaló de fea manera.

Todo empezó con el famoso socavón de Puebla, cuyo origen fue atribuido por grupos locales a la operación de la planta de Bonafont en la zona. De ahí empezaron protestas, movilizaciones y el bloqueo de la empresa. Y nadie hizo nada.

Este domingo los integrantes de los pueblos unidos citaron tanto a representantes del gobierno federal, del estatal y de la Conagua... pero ninguno se presentó. El resultado fue que los pobladores tomaron por la fuerza la planta industrial, dicen que no la van a devolver y que la van a convertir en... ¡un centro cultural!

Así que en este momento está en vilo una inversión millonaria que tiene más de 20 años de operar, así como los cientos de empleos directos que genera la empresa en el lugar. Y todo porque las autoridades dejaron que se formara una tormenta... en una botella de agua.

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