México estallaría sin el T-MEC

La idea de la intervención política en el conflicto sexagenario entre Estados Unidos y Cuba poco sirve a los tres pueblos.

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Por: Enrique Gómez Orozco

La idea de la intervención política en el conflicto sexagenario entre Estados Unidos y Cuba poco sirve a los tres pueblos. Sobre todo a nosotros que dependemos totalmente de la economía norteamericana. Los números son sencillos: según datos del Banco Mundial el PIB de EU es de 21 billones de dólares, el de México de 1.07 y el de Cuba de 0.10. 

De lo que exportamos, el 85% va a los Estados Unidos y representa por lo menos un 25% de nuestra producción. Igual nuestras importaciones mayores provienen del norte. Gas, gasolina, granos e insumos indispensables para la industria mantienen a flote la economía nacional. 

¿Qué pasaría si Estados Unidos quisiera apretarle un poco el cuello al país por los desplantes del Gobierno de invitar a dos de sus jurados adversarios, Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro? Con tan sólo dilatar la exportación de gas, tendríamos un problema mayor. Vivimos al día. Las reservas de gasolina nunca superaron una semana y de gas menos. 

¿Qué pasaría si unilateralmente impusieran un 7% a las importaciones mexicanas como amenazó Donald Trump cuando venían las caravanas de centroamericanos? En cualquiera de los dos escenarios tendríamos una devaluación inmediata y una corrida de capitales que sería como lluvia sobre mojado después de la crisis del COVID. 

Hasta hoy nadie del Gobierno o de la llamada 4T nos ha explicado cuál es el beneficio de un enfrentamiento con EU porque no existe. Defender a la dictadura más longeva del continente y apoyar su falso planteamiento de que sufren por el “embargo”, es meterse en líos gratuitos. Si la estrategia pudiera prolongar el comunismo, el pueblo de la isla perdería tiempo para lograr la libertad. 

Muchas empresas norteamericanas invierten en Guanajuato; una de ellas decide traer parte de su producción al estado porque las cosas en China se han complicado. Para cientos de trabajadores habría más oportunidades. Si Joe Biden quisiera, podría enviar una señal para invertir o no en el país. No lo ha hecho porque tiene cosas más importantes que hacer y en su experiencia como experto en temas internacionales, sabe que tampoco a su nación convienen los conflictos con México. 

El daño infligido por la destrucción de Texcoco fue enorme para el futuro de México, sin embargo arriesgar nuestro comercio con Estados Unidos nos llevaría a un caos social de dimensiones inimaginables. Eso lo comprendió el Gobierno cuando tuvimos la amenaza de Trump. Extrañamos esa prudencia y no sabemos qué buscamos ahora provocando a Biden. 

Tenemos la oportunidad de una generación con el distanciamiento de China y EU. México es el país ideal para trasladar los proveedores norteamericanos. Cercanía, inmediatez y un capital humano preparado podría elevar nuestro desarrollo para llegar al soñado crecimiento del 5% anual. 

Si la ideología rancia del socialismo-comunismo tropical se entromete en la relación México- EU, la propia 4T podría perder la elección del 2024. La única razón alternativa para explicar la actitud retadora de México sería que en verdad quisieran un suicidio económico nacional para convertirnos al modelo venezolano. Eso lo plantean quienes no comprenden cómo el país estallaría en mil pedazos si rompiéramos nuestra integración a Norteamérica. Sin gas, gasolina, maíz, trigo y con la destrucción de millones de empleos, la 4T no duraría ni la víspera.

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