Salamanca.- El mercado municipal Tomasa Esteves es el centro de abastecimiento de primera necesidad más relevante en Salamanca.
Cada mañana, miles de comerciantes, usuarios, choferes de transporte público y trabajadores de carga convergen en sus naves interiores, así como en las arterias viales que lo delimitan: las calles Sánchez Torrado, Abasolo, 5 de Mayo, Morelos, Avenida del Trabajo y el área del tianguis Solidaridad.
A pesar de su importancia económica, el primer cuadro de la ciudad atraviesa por un complejo grupo de problemas delictivos. Por una parte, existe una persistente incidencia de delitos patrimoniales del fuero común, principalmente hurtos farderos, asaltos a transeúntes y robos a locales, que registran un promedio de dos a tres eventos semanales.
Por otra parte, la zona se ha visto impactada por delitos de alto impacto, entre los que destacan el cobro de piso, las agresiones armadas directas y los homicidios dolosos.
Esta combinación de factores ha provocado un paulatino ausentismo de clientes, la desaparición de oficios tradicionales en la zona de carga y el cierre definitivo de decenas de unidades económicas.
Frente a este panorama, las posturas de las partes involucradas varían entre el reclamo ciudadano de presencia policial permanente, los esfuerzos de autogestión privada de seguridad y las explicaciones gubernamentales orientadas a la factibilidad técnica y presupuestal de las intervenciones.
Antecedentes de la violencia armada en la zona
Desde 2014 hasta la fecha, al menos una veintena de personas han sido asesinadas, incluyendo comerciantes, ayudantes, visitantes y líderes comerciantes. En medio de esta situación, comerciantes y ciudadanía en general solicitaron mayor seguridad.
En ese 2014 se dio el primer asesinato de un comerciante en la calle Sánchez Torrado, cuando un taquero, identificado como René, fue atacado a balazos el viernes 13 de junio.
Sin embargo, de diciembre de 2018 a marzo de 2026, el mercado municipal Tomasa Esteves y las calles aledañas han sido escenario de al menos 25 homicidios dolosos.
Entre 2018 y 2020 se registraron 12 víctimas; en 2022, un asesinato; en 2023, siete asesinatos; en 2024, uno; en 2025, tres; y uno más en lo que va del 2026.
En 2020, San Juana Razo Murillo, líder del movimiento Dos de Octubre, fue atacada a balazos mientras atendía su negocio. Fue trasladada para recibir atención médica, pero falleció posteriormente.
Ese mismo año, dos carniceros fueron asesinados en su propio local, presuntamente por negarse a pagar una extorsión.
Los casos del 2026
El 13 de marzo, un taquero fue ultimado a balazos en la intersección de la calle Abasolo y 5 de Mayo, en el perímetro del mercado.
El 29 de abril, un hombre perdió la vida y otro resultó lesionado a bordo de una unidad de transporte suburbano, a un costado del tianguis Solidaridad, entre las calles Sánchez Torrado y Francisco Villa.
El 10 de mayo, un hombre murió horas después de ser lesionado a balazos mientras se encontraba en su puesto de frutas y verduras en la calle Sánchez Torrado, a una cuadra del mercado; durante el ataque, dos mujeres resultaron lesionadas de manera colateral.
La tarde del viernes 22 de mayo, dos hombres fueron agredidos y lesionados por impactos de arma de fuego en el área de carga y descarga de la central de abastos sobre la calle Sánchez Torrado.
El más reciente ocurrió el pasado 20 de julio, cuando dos mujeres resultaron lesionadas por impactos de bala en las calles Tomasa Esteves y Morelos. Al escuchar las detonaciones, las víctimas trataron de refugiarse en una zapatería.
La exigencia de seguridad

Frente al historial de violencia y al impacto directo en sus actividades económicas, las agrupaciones de comerciantes y locatarios del mercado Tomasa Esteves coinciden en la ineficacia de los patrullajes dinámicos.
A juicio del gremio, el paso esporádico de unidades policiales no genera un efecto disuasivo permanente, pues aseguran que los actos delictivos ocurren precisamente en los lapsos de ausencia tras el retiro de las patrullas. Por ello, la demanda central de los comerciantes ha dejado de ser el patrullaje itinerante para enfocarse en la instalación de un punto de vigilancia fijo y permanente en el polígono comercial.
Las patrullas solo pasan, firman la bitácora y se van. En todos esos ratos el mercado se queda solo hasta que vuelvan a pasar”, señaló un comerciante a AM.
Asimismo, comerciantes de la zona señalan que las estrategias coordinadas entre el Ejército, la Guardia Nacional y la Policía Municipal perdieron continuidad con el paso del tiempo.
De acuerdo con integrantes del sector, los operativos de presencia y revisión que se implementaron de manera inicial terminaron por reducirse a recorridos ocasionales para el firmado de bitácoras, omitiendo las inspecciones preventivas que anteriormente se realizaban en los accesos y áreas de carga para detectar armas o sustancias ilícitas.
Que nada más den rondines no nos sirve de nada, porque cualquier cosa que llegue a pasar justo cuando la patrulla acaba de dar la vuelta y ya no se puede hacer nada; la Policía ya va lejos. Por eso es que queremos la caseta fija”, enfatizó un locatario que prefirió no dar su nombre.
“Rara vez se ve pasar a las patrullas por aquí. Además, hay mucho tráfico siempre, si hay alguna emergencia tardan mucho en llegar”, comentó Juana Vargas, clienta del Tomasa Esteves.
Estrategia y operativos en el primer cuadro
Ante las inquietudes del sector comercial, la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Salamanca sostiene que el área del mercado Tomasa Esteves se mantiene como una zona prioritaria dentro del mapa de calor operativo de la corporación.
Tras ser cuestionado sobre la efectividad de los esquemas de vigilancia implementados en el primer cuadro, el director de Seguridad Pública de Salamanca, Juan Pablo Ramírez Talavera, declaró:
Entendemos la preocupación de los comerciantes y por eso el mercado Tomasa Esteves es un punto prioritario del despliegue diario; estamos reajustando las rutas de patrullaje para tener una presencia continua y con tiempos de respuesta reducidos ante cualquier reporte”.
Respecto a la petición ciudadana de instalar un punto fijo o reactivar la caseta interior, el titular de la corporación explicó los retos técnicos y de personal que implica mantener un destacamento permanente en un solo sitio.
“Tener un punto fijo permanente requiere comprometer elementos que hoy necesitamos en recorridos móviles por todo el cuadrante centro; sin embargo, estamos evaluando esquemas mixtos donde haya oficiales pedestres recorriendo los pasillos en los horarios de mayor afluencia comercial”.
Asimismo, sobre la coordinación con las fuerzas federales y estatales para atender delitos de alto impacto como el cobro de piso y las agresiones armadas, el mando policial enfatizó que el trabajo interinstitucional no se ha detenido.
La prevención del delito común nos corresponde a nosotros, pero en el tema de delitos de alto impacto mantenemos una comunicación directa con la Guardia Nacional, el Ejército y la Fiscalía General del Estado para compartir información de inteligencia y realizar intervenciones oportunas”.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía y locatarios a colaborar mediante la cultura de la denuncia al mencionar: “Necesitamos que los comerciantes nos apoyen haciendo las denuncias correspondientes al 911 o de forma anónima al 089; la información que nos brindan es vital para mapear los modos de operar y actuar con mayor precisión“.
Autogestión e inversión propia
Para los locatarios, establecer una cuadrilla fija en las inmediaciones no solo permitiría reducir el tiempo de respuesta ante situaciones de emergencia, sino que brindaría certeza a la ciudadanía que ha dejado de acudir a realizar sus compras por temor a quedar expuesta a hechos de violencia armada o despojos.
Uno viene a hacer su mandado, pero uno tampoco ya no sabe si habrá balazos o no aquí o en las calles de cerca. Salimos con la bendición de Dios”, añadió Rocío Mata.
A la par de las exigencias hacia la administración pública, un sector de los comerciantes del inmueble ha optado por implementar medidas de autoprotección con recursos propios. Ante una incidencia estimada de dos a tres robos semanales en los pasillos, los locatarios han celebrado reuniones internas para coordinar la compra e instalación de un sistema de cámaras de videovigilancia de bajo costo.
Los comerciantes asumen estos gastos ante la postura oficial de no considerar factible una remodelación integral del inmueble, sumándose a los mantenimientos menores y reparaciones de techumbre que ellos mismos han financiado durante los últimos años.
La decisión de recurrir a la tecnología privada responde también al alto nivel de cifra negra en la zona, donde la desconfianza y el temor a represalias desincentiva la presentación de denuncias formales por delitos patrimoniales.
Antecedentes de la caseta de Policía
En el año 2020, la mesa directiva y locatarios del mercado cedieron al Gobierno Municipal un espacio físico en el inmueble destinado a operar como una oficina de enlace o caseta de la Policía Municipal.
La finalidad del proyecto era garantizar la permanencia de elementos de seguridad que pudieran intervenir de forma inmediata ante cualquier eventualidad. Sin embargo, el proyecto operó de manera regular solo durante algunos meses debido al surgimiento de la emergencia sanitaria por COVID-19.
Tras la conclusión de la contingencia, la reapertura de la instalación quedó pausada. De acuerdo con información institucional y declaraciones de los propios comerciantes, el proyecto no ha sido retomado tras determinarse que la reactivación de dicho punto requería reasignaciones presupuestales y de personal que no se consolidaron.
En materia de infraestructura, el presidente municipal de Salamanca, César Prieto Gallardo, ha hecho referencia a las complicaciones jurídicas, financieras y de adeudos que frenan un proyecto de rescate o remodelación integral de la infraestructura del mercado.
La existencia de cartera vencida en el pago de derechos, la falta de regularización en la propiedad de algunos espacios y el alto costo de una intervención estructural han impedido la destinación de bolsas presupuestales de gran escala para el inmueble.
Por esta razón, las intervenciones físicas del Municipio se han focalizado en labores de mantenimiento básico y en operativos de reordenamiento de la vía pública a través de las dependencias de Fiscalización y Movilidad, buscando liberar espacios de circulación que faciliten el tránsito peatonal y el eventual ingreso de unidades de emergencia.
AAK


