55 días son dos palabras que se dicen muy rápido y que escritas, ocupan poco espacio, pero para Andrea Dorantes, que recién se convirtió en la primera mujer de América Latina en cruzar la Antártida en esquís hasta el Polo Sur, traen consigo todo lo vivido.

“Todavía no dimensiono lo que pasó”, expresó la leonesa, que poco a poco se reintegra al trajín de la vida cotidiana mientras desempaca todo lo que necesitó para la expedición más exigente de su vida, junto con sus recuerdos.

Durante un total de 1,130 kilómetros, más o menos la distancia que existe entre la Ciudad de México y Texas, Andrea convivió con las condiciones extremas de la Antártida y las cuales superó gracias a una exigente preparación física.

“Lo que más me vuela la cabeza de esta expedición, es que durante 55 días tuve que dar lo mejor de mí, no hubo descanso, ni un día en el que me pudiera relajar poquito, 55 días de estar cada minuto concentrada (…) Ha sido la expedición más exigente, más demandante que he tenido, pero también la más gratificante”, aseguró.

Debido a las complicaciones que implicaba realizar un recorrido de este tipo sin ayuda de nadie, sin contacto con la civilización y sin ningún avistamiento de vida más allá del blanco etéreo del hielo, la importancia de prever era alta: “No es una aventura que puedas decir, a ver qué pasa”, aseguró.

“(Esta expedición fue) La más difícil, la más demandante, exigente, la preparación que tuve que tener. Antes de llegar a Punta Arenas (Chile) pasaron muchas cosas, yo tuve que estar ahí 10 días acompañada de una experta polar noruega que vive en Chile, para ayudarme a alistar todo, que todo mi equipo estuviera al 100 antes de empezar la expedición”, recordó.

¿Qué comió en 55 días?

Desayuno: Avena

Snacks: Cacahuates, nueces, gomitas enchiladas, chocolate, etc.

Comida: Fideos

Cena: Comida deshidratada

*Cocinar con mucha mantequilla pues aporta calorías.

*En la mañana y en la noche, derretir hielo para hidratarse.

Que sus botas estuvieran en condiciones, la tienda de campaña sin ninguna rotura, sus esquís en perfecto estado así como el trineo con los 110 kilos de peso que llevaría, cada detalle era importante porque cualquier error, cualquier rezago, podía pasar factura.

“Un amigo noruego lo calculó, si yo perdía un minuto en cualquier cosa, que me acomodaba el guante o quería checar bien la brújula, un minuto en cada bloque que esquié, hubiera perdido más de un día y medio, es muchísimo, es comida, combustible, sólo por perder un minuto todos los días”, señaló Dorantes.

En su trineo, la leonesa cargó más o menos 110 kilos de peso | Foto: Andrea Dorantes

Presencia total

La idea de llegar al Polo Sur en esquís se forjó desde 2022 en la mente de Andrea, quien después de escalar el Monte Vinson como parte de su proyecto de las Siete Cumbres, tuvo la oportunidad de vivir un primer acercamiento con el Polo Sur.

¿Cómo era su rutina diaria?

6:30 am: Despertar

6:30-8:30 am: Derretir hielo, desayunar, vestirse, quitar la tienda de campaña.

8:30 am: Iniciar el recorrido en ocho bloques de 50 minutos (tanto los bloques como el tiempo de recorrido aumentaron conforme se acercaba más al Polo Sur)

DESPUÉS DEL RECORRIDO

* Poner la tienda de campaña (podía tomar hasta 2 horas debido al clima)

* Preparar todo para el día siguiente (revisar cualquier herida física, y también las condiciones del equipo)

* Cenar

* Dormir

“Me ofrecieron esquiar de la latitud 89, que es el último grado, al Polo Sur, es un recorrido de 111 km, fue la primera vez que hice una expedición polar (…) y fue cuando descubrí que el recorrido existía, que muy pocas personas lo habían hecho, y se me metió la idea en la cabeza, y cuando a mí se me mete una idea en la cabeza, es bien difícil que se vaya”, dijo entre risas.

Aunque aquella primera aventura hace casi cuatro años fue compleja: “se me hizo dificilísimo”, confesó, no se comparó con la que vivió este 2026 debido a la rutina, la disciplina y la exigencia que demandó.

“Yo sabía que era una expedición demandante, pero nunca me imaginé la exigencia, como que es algo que no experimentas en ningún lado (…) Tener una estructura y una rutina, es clave en las expediciones polares, la disciplina también es lo más impresionante porque no te puedes regalar ni cinco minutos porque te da en la torre. Una vez me puse mis esquís 8:33, y me costó mucho trabajo”.

Lo extremo del proyecto exigió una entrega total para la deportista guanajuatense, quien descubrió una vez más que los límites se congelan y se quiebran cuando el objetivo está claro y la mente enfocada.

“Es loco pensar como el cuerpo humano, la mente, puede día tras día, exigirte, cuando tienes el objetivo claro, lo haces”.

Andrea Dorantes visitó las instalaciones del periódico AM | Foto: Mary Ochoa

La mente como su mejor “porrista”

Cuando el marco es el mismo todos los días, cuando no tienes a nadie a tu lado para que te socorra, la única opción es mirar hacia adentro, tomar el timón y tener la certeza de que, como señaló Andrea: “tú te puedes dar todo lo que necesitas”.

Su mente y ella, la atleta no necesitó mucho más para el recorrido que realizó y el cual la enfrentó con una soledad extrema en la que descubrió no a un enemigo en su cabeza, sino a su mejor aliado.

“Es un gran regalo disfrutar de tu propia presencia, algo que me hice muy consciente en esta expedición es que mi mente siempre está ahí para apoyarme, y que aunque haya momentos muy difíciles, de desesperación y frustración, mi mente no va a ser mi peor enemigo, al contrario, va a ser mi mejor porrista”, aseguró.

Y agregó: “No hay límites, eso es algo increíble de esta expedición, aunque creas que no puedes, sí puedes porque nadie va a ir por ti, nadie te va a rescatar, siempre tienes más fuerza de la que crees (…) Cuando experimentas eso, toda la incomodad y el esfuerzo valen la pena, creo que no encontramos eso cuando estamos en la comodidad del día a día, y yo me quedo con eso”.

Después de tres años de planear esta expedición, y de finalmente materializarla, la mente de Andrea Dorantes no ha pensado en cuál será su siguiente paso, lo que sí tiene muy claro es que no tiene duda entre el Everest y la Antártida: “Son aventuras diferentes, pero si pudiera escoger una para volver a hacerla, me voy a la Antártida”.

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Irapuatense de nacimiento pero leonesa por adopción desde 2006. Cubrí a La Fiera en la división de plata y ascendí con ellos en 2012, desde entonces he seguido sus huellas en la Liga MX. En 2017 conté...