CDMX.- Entre el gris concreto y la ‘ajolotización’, Súper Deportivo AM llegó a la capital del país para transmitir los detalles del tercer Mundial que se realiza en México.
Decidimos adelantarnos y ver cómo se encuentra la ‘Gran Ciudad’ en vísperas del silbatazo inicial para el duelo entre México y Sudáfrica del próximo 11 de junio, que marcará el inicio del Mundial 2026.
En plenos tiempos de redes sociales, queda perfectamente claro que la desinformación abunda. Por más que los aficionados al futbol en México y el mundo desearían ver una capital mexicana totalmente contagiada por la pasión mundialista, en la que sobre todo se recuerde la intensidad de Diego Armando Maradona sobre la grama del Coloso de Santa Úrsula o la magia de Pelé levantando el trofeo Jules Rimet, la realidad indica prácticamente lo contrario.

Mientras en redes se puede observar que el antes llamado estadio Azteca (y renombrado por FIFA como estadio Ciudad de México) luce unas gigantescas banderas al exterior con las naciones participantes, la realidad es que por fuera dicho inmueble sólo presume el gris concreto que ha sido repintado para esta justa.
Llegué este martes al otrora llamado Distrito Federal en punto de las 7 de la mañana. Si bien aún era tranquilo el ambiente que se respiraba, me percaté de que se está lejos de aquel ambiente que presumían las generaciones de 1970 y 1986, en las que la fiesta del futbol se transpiraba por cada poro.
Hoy la Ciudad de México parece estar más ocupada en otros temas.
Caos logístico y una “manita de gato”
Para cubrir debidamente el evento, la organización por parte de FIFA para entregar las acreditaciones aún deja mucho que desear. Con el sol capitalino cayendo a plomo, fue necesario permanecer en la lista de espera cuatro horas para poder recoger la acreditación oficial del certamen. Misma suerte tuvieron personajes de la talla de León Lecanda de ESPN y hasta los cubeteros, quienes vieron frustradas sus actividades diarias debido a la amplia espera.

Al dar la vuelta por los alrededores del estadio Ciudad de México (ya con acreditación en mano), me percaté de que la ‘manita de gato’ es toda una realidad. Una simple ‘chaineadita’ se le dio al inmueble dos veces mundialista.
Lo que más llamó mi atención fueron las pequeñas pero nuevas áreas verdes en donde antes los aficionados que no soportaban las ganas de hacer sus necesidades optaban por ‘colorear’. Ahora, bardas, barandales y muchas fachadas están pintadas de morado con blanco; muchas de ellas presentan a la criatura endémica de moda: el ajolote.

La ‘Ajolotización’, tal y como llaman los propios capitalinos a este peculiar ‘fenómeno’ promovido por el gobierno de Clara Brugada, es también una realidad. Lo que no está pintado de morado o tiene un ajolote, presume los colores de la Coca con la leyenda de ‘Todos jugamos para México’ o ‘Todos somos México’. Obviamente, hay que desquitar el patrocinio.
Por más de que el ambiente tendría que ser mejor, hoy la realidad nacional y en específico la capitalina es muy distinta a la que seguramente se respiró cuando ‘Juanito’ o ‘Pique’ fueron mascotas para los anteriores mundiales en suelo azteca.
El Plantón en el Zócalo: Una cereza amarga en el pastel
Uno de los grandes atractivos a visitar, faltando cada vez menos para el arranque de esta Copa del Mundo del 2026, era sin duda el Fan Fest colocado en plena plancha del Zócalo. Sin embargo, las manifestaciones se hacen de las suyas desde inicios de semana.
El turno es para los maestros de la CNTE, provenientes del centro y sureste del país. Más de cuatro cuadras sobre la Avenida 20 de Noviembre, que van a desembocar directamente a la pantalla gigante del Fan Fest y la bandera monumental, han sido bloqueadas por los manifestantes que hacen su kermés en el corazón de la gran ciudad y quién sabe si ‘desaparecerán’ para el jueves 11.
Así, por más que el simple aficionado al futbol quiera empaparse del ambiente mundialista que en teoría ya debería vivirse, la CDMX pasa por un ambiente más caótico de lo normal, alejando por completo la ilusión pintoresca que sí ‘abrazó’ a los dos mundiales anteriores en la ‘Gran Tenochtitlán’.
Obras inconclusas y la realidad social
Al abordar la línea del metro (también por completo “ajolotizada”) es fácil notar el sonido de los martillos rompe concreto o el trabajo de las palas y picos para intentar, a marchas más que forzadas, cambiar la cara de líneas como la Azul en dirección a Tasqueña. Esta contaminación auditiva, de por sí fuerte en la ciudad, aleja todavía más lo que tendría que ser un ambiente idóneo para el silbatazo inicial de un Mundial.

El tren ligero que pasa justo al Coloso de Santa Úrsula sobre Calzada de Tlalpan, parece ser lo único que ha logrado ser terminado y por lo que puede ver, brindará un buen servicio.
Finalmente, las hojas de papel, pegadas con rostros de personas desaparecidas, aún se pueden encontrar en los alrededores, en un trágico contraste con el color morado y la señalética de la fiesta futbolera.

¿Explotará la emoción con este nuevo Mundial en México, faltando tan poco tiempo? La moneda está en el aire.




